Protagonistas del trabajo precario y parcial

La tasa de actividad femenina es del 53%, con 9 millones afiliadas a la Seguridad Social, pero tras los hijos la mayoría trabaja a media jornada

Brecha de género pulsa en la foto

El talento femenino es hoy un activo muy importante en la economía española. Genera PIB y beneficios en las empresas. Sin su incorporación al mercado laboral, pese a ser tardía, difícilmente se podría explicar el anterior ciclo expansivo de España, advierte un informe reciente de Fedea. Pero el derecho al empleo es insuficiente. Cuatro décadas después persisten las discriminaciones laborales, sobre todo en salarios y conciliación.

En 2018 había 10,6 millones de mujeres activas –en edad laboral–, de las que 8,6 millones estaban ocupadas, recoge un análisis de dicho ejercicio del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Un millón más que en 2007, año base del estudio. El porcentaje de actividad –mayoritariamente en el sector servicios– es del 53%, según la última EPA, y la afiliación a la Seguridad Social está en máximos y supera por vez primera la barrera de los 9 millones.

La maternidad es uno de los principales frenos de su carrera laboral

Aun así, a pesar de que el de­sem­pleo se ha reducido de forma significativa en este colectivo, la tasa de paro es mayor a la de los hombres, del 16,7% frente al 12,9%, contabiliza la EPA. Además, tienen mayor incidencia en el de larga duración, del 43,7% respecto al 39,6%, aunque Trabajo apunta que desciende desde 2014.

Sin embargo, en cuanto a la temporalidad –un problema enraizado en el mercado de trabajo, que perjudica tanto a ellas como a ellos y que no se ha resuelto con la recuperación–, la situación es similar: el 26,4% frente al 25,7%, respectivamente.

Huelga del 8M de este año por el Día Internacional de la Mujer, una cita que       ha cobrado protagonismo en España desde el 2018.
Huelga del 8M de este año por el Día Internacional de la Mujer, una cita que ha cobrado protagonismo en España desde el 2018.

Pero ¿a qué se deben estas diferencias, cuando la Constitución recoge en su artículo 14 que los españoles son iguales ante la ley (...)? Y lo dicta la norma del 22 de marzo 3/2007 para la igualdad efectiva entre hombre y mujeres en sus artículos 3 y 4. Incluso, cuando hoy cuentan con un mejor nivel educativo (el 44,7% de las que están en edad de trabajar tiene estudios superiores, respecto del 30% que posee una formación inferior, de acuerdo con Trabajo). Con las estadísticas disponibles –se ha indicado en páginas anteriores que su contribución no se contabiliza por completo–, se explican a continuación las razones.

Conciliación

La dificultad para compaginar trabajo y familia –el cuidado de los hijos (o mayores y enfermos) y del hogar– es el origen de todas las desigualdades. “La maternidad es uno de los factores que inciden más negativamente sobre la participación en el mercado de trabajo, condicionando su carrera laboral”, sentencia el Ministerio de Trabajo en su informe. Una barrera de la que son conscientes.

Es por eso que los empleos a tiempo parcial se disparan en este colectivo. De los 358.200 trabajadores que tenían media jornada en 2018 por estos motivos, 344.800 eran mujeres, el 96%, cifra la EPA. Una realidad que impacta directamente en los salarios. “Hay una causa más sociológica que económica. Las mujeres renuncian a hacer carrera profesional para atender a sus familias, lo que limita sus posibilidades de ascenso a puestos de responsabilidad y las hace más proclives a aceptar trabajos a tiempo parcial. O, en ocasiones, lo abandonan por varios años y, cuando quieren volver, lo tienen que hacer en trabajos no adaptados a su cualificación y peor remunerados”, expone María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas.

Cuanto más nivel educativo se tiene, menor es la desigualdad en el trabajo

El coste bruto por externalización de estas tareas –no retribuidas– asciende a 100.000 millones de euros, el 8,9% del PIB, según un estudio de ClosinGap elaborado el año pasado por Afi (Analistas Financieros Internacionales), y a las que dedican dos horas más al día que los hombres. En total, ellos consagran 37,5 millones de horas diarias a dichos quehaceres y ellas, 87 millones.

Más todavía. La Administración deja de ingresar 39.659 millones de euros por tributos y cotizaciones sociales no pagadas al ser un oficio sin retribución, calcula el informe. Incluso, podrían haber generado hasta 12.000 millones de euros adicionales, el 1,1% del PIB, si hubieran podido alargar su jornada a 40 horas, remarca. 

Salarios 

Además de las pocas horas de ocupación por causas domésticas, influyen otros dos factores. “Por un lado, los puestos de más remuneración, los altos cargos, están ocupados en mayor medida por hombres. Y por el otro, todavía hay instalados en la sociedad prejuicios contra las mujeres, a las que no se considera, quizá inconscientemente, igual de capaces que los hombres para ciertos trabajos de responsabilidad”, reprocha Fernández, de Funcas.

El informe de Fedea Brechas salariales de género en España de 2018 concluye que, pese a que la desigualdad se ha recortado un 33% desde 2002, “nos encontramos aún lejos del equilibrio”. ¿Por qué? La brecha aumenta con la edad: los hombres de entre 30 y 39 años ganan un 11% más que las mujeres con dicha edad, y los de entre 50 y 59, un 15% más. Mientras que se rebaja con el nivel educativo: los que tienen educación secundaria perciben un 14% más que ellas, mientras que los que cuentan con título universitario obtienen un 12% más, destaca el estudio. “La formación juega un papel clave hacia la igualdad”, consideran desde Trabajo. Lo que no ha roto el techo de cristal, es decir, la imposibilidad de escalar en la organización.

Las diferencias salariales son mayores en las grandes firmas que en las pymes, según Fedea

No obstante, aumenta con la antigüedad en la empresa. Si es superior a siete años, ellos ingresan un 16,4% más. Y si tiene un contrato indefinido o temporal, el 14% y el 8% más, respectivamente. Lo mismo ocurre si esta cuenta con un contrato a tiempo completo o parcial. “Sorprendentemente, la brecha salarial ajustada [que analiza las diferencias de sueldos por géneros ante un mismo puesto de trabajo] es mayor en las grandes empresas (14,3%) que en las pymes (9,4%)”, resaltan en el informe de Fedea. 

Áreas con más disparidad

Por sectores, la discriminación se incrementa especialmente en ocupaciones masculinizadas (artesanos, trabajadores cualificados, operadores de maquinarias) o donde tradicionalmente ha habido una mayor presencia de varones (industria extractiva, de energía eléctrica, gas, agua, manufactura), precisa el documento. “Es decir, cuanto mayor es el porcentaje de mujeres (tanto en ocupaciones como en sectores de actividad), menor es la brecha ajustada”, sostienen. En esta misma línea, María Jesús Fernández, de Funcas, indica que hay también ciertos trabajos muy feminizados, como servicios personales, que están muy mal remunerados.

Los expertos advierten de que la baja presencia femenina en las áreas tecnológicas es otro de los desafíos

Un agujero que pasa factura a la hora de la jubilación, ya que reciben casi 24.500 millones de euros menos en pensiones que los hombres, a pesar de que el porcentaje de pensionistas es similar, contabiliza otro estudio de ClosinGap.

A los anteriores retos se añade el de la digitalización. La economista Elena Cachón González avisa de que es urgente impulsar su integración en los puestos tecnológicos emergentes, “para no perder otro tren”. En Europa, dice, las mujeres representan el 17% de los estudiantes de nuevas tecnologías, frente al 13% en España, según datos de Eurostat.

Más reformas legislativas y un mayor control estatal

Planes de igualdad negociados para que sean de obligado cumplimiento; revisión de la regulación de los permisos parentales para que sean imperativos, intransferibles y de mayor duración; eliminación real de la desigualdad salarial mediante una adecuada legislación e inspección de trabajo, y el fomento de la conciliación efectiva, con la revisión de la jornada vía negociación colectiva. Son algunas de las medidas que proponen las expertas consultadas para garantizar el acceso, mantenimiento y promoción del empleo femenino. De hecho, apuntan que la ampliación del permiso de paternidad a ocho semanas aprobada en marzo es buena, pero escasa.

En el ámbito metodológico, comparar los sueldos de ambos sexos para una misma categoría profesional, actividad y antigüedad, y así conocer la brecha genuina. Y la difusión de estudios de absentismo laboral para acabar con el mito de que es una práctica más propia de ellas que de ellos. Todo con tal de acabar con las pérdidas per cápita atribuidas a la brecha de género, del 10% del PIB según la Comisión Europea.

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