El mundo abre las puertas a la carne española

Los estándares europeos facilitan las exportaciones del sector

La alimentación natural del ganado marca la diferencia

Cerdo ibérico
Piara de cerdos ibéricos en Extremadura. Getty Images

España exportó 2,61 millones de toneladas de carne y productos elaborados por un valor de 6.179 millones de euros en 2018, lo que supuso un crecimiento en volumen del 3,2% respecto a 2017. En total, cerca de 3.000 empresas del sector emplean a más de 84.000 personas.

Pero, ¿cuáles son las claves de estos datos de Icex? José Ramón Godoy, director de internacional de Provacuno, lo tiene claro: “Nuestras vacas se alimentan en más de un 70% de grano, lo que convierte a nuestras carnes en prémium”, una característica que comparte el porcino.

Pero, en general, lo que ha abierto las puertas del mundo a la carne española son sus altas exigencias sanitarias. El esfuerzo que las empresas deben hacer por pertenecer al modelo productor europeo, en cuanto a control animal, medio ambiente y seguridad alimentaria, aunque lleva un alto coste, también les abre puertas fuera de la UE.

“En estos estándares no hay ningún país extracomunitario que nos supere, lo que nos aporta confianza y diferenciación”, aseguran desde Provacuno e Interporc.

Donde más carne española se consume es en Europa. En concreto, el 67,5% de las ventas, con 4.169 millones de euros comercializados en 2018, fueron a países de la UE-28. Destacan Francia, Portugal e Italia. Pero lo más importante es que, gracias a los acuerdos de libre comercio firmados por España con terceros países, las ventas fuera del continente son cada vez más fuertes.

En esos pactos destaca el porcino. Sus envíos han aumentado un 123% entre 2014 y 2018, y “este año el 50% de la carne de cerdo que vamos a producir va a ir fuera”, apunta Miguel Huerta, secretario de la Asociación Nacional de la Industria Cárnica Española (Anice).

Además, afirma que las exportaciones han generado un “círculo virtuoso” muy positivo a través del cual el comercio exterior ha generado oportunidades de negocio, que han repercutido en la mejora de las instalaciones y la competitividad del sector.

Estas condiciones han hecho que España se convierta en el tercer país exportador de carne de cerdo a escala mundial. “Sin duda, la erradicación de la peste porcina en los noventa y de la gripe porcina en los años 2000 ha supuesto un gran impulso para nuestra cadena de valor”, explica Daniel de Miguel, director de internacional de Interporc.

Pero, si bien los acuerdos con terceros países, como China, Japón, Corea del Sur o Rusia, han favorecido a las empresas productoras de carne porcino, desde Interporc demandan más alianzas.

“Necesitamos que el Ministerio de Agricultura negocie más certificados sanitarios de exportación. Sabemos que puede llevar años y que son negociaciones muy arduas, pero el nivel de proteccionismo de algunos países está lastrando nuestras posibilidades de seguir creciendo”, señala De Miguel.

Las cifras

2,61 millones de toneladas exportó la industria cárnica en 2018, lo que supuso 6.179 millones de euros.

67,5% de las ventas de carne corresponde a Europa. Destacan Francia, Portugal e Italia.

Es el caso de la barrera arancelaria con México que, sin embargo, otros competidores como Estados Unidos o Canadá no tienen. El principal problema es que el sector tiene la mirada puesta en el país azteca para aumentar su exportación de productos elaborados, subsector que, a pesar de tener el poder de diferenciar el producto español del resto, solo supone el 10% del volumen de ventas.

Para la industria es más difícil exportar jamón o embutidos curados porque estos productos son más caros y no forman parte de la dieta de los países de destino. Aun así, en los últimos cuatro años, sus ventas han aumentado un 45%, superando las 200.000 toneladas y los 1.000 millones de facturación en el exterior.

Para poder aumentar esos números “es necesario eliminar las trabas comerciales e incrementar el número de empresas autorizadas para exportarlos a mercados fuera de la UE, donde los trámites de autorización son largos y complejos, lo que desmotiva a las pymes”, analiza el responsable de Interporc.

En este sentido, desde Anice consideran que es necesario un nuevo modelo para articular las exportaciones de productos cárnicos de alto valor añadido, con un circuito para los grandes volúmenes y otro para los productos de alta calidad, en el que se incluirían bienes que no suponen una amenaza comercial ni para la producción ganadera ni industrial de los países de destino.

Carne de vacuno
Getty Images

En cuanto al vacuno, tras comenzar a exportar a terceros en 2016, gracias al reconocimiento del máximo estatus sanitario, su objetivo principal es conseguir cerrar acuerdos con Asia. Actualmente exporta el 75% de la producción, sobre todo a países de la UE, con Portugal, Italia, Francia y Países Bajos a la cabeza, aunque Alemania ha incrementado un 1.035,9% sus importaciones en el último año. ¿El motivo? El aprecio del país germano por la carne ecológica, ámbito en el que España trabaja cada vez más.

Fuera de los comunitarios, destaca el norte de África –especialmente Argelia y Marruecos–, los Emiratos Árabes, Vietnam y Hong Kong.

“Es necesario que el vacuno logre acuerdos con Japón, China, Corea del Sur y Filipinas porque notamos un gran aprecio por nuestro producto en estos países y, dado el crecimiento económico y el aumento de la clase media en China, creemos que puede suponer nuestra explosión”, opina Godoy, que demanda alianzas logísticas que estén a la altura de las facilidades que aporta Air France al país de Macron.

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