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La OCDE eleva al 2,1% sus previsiones de crecimiento para España este año y al 1,9% para 2024

La institución iguala las perspectivas de crecimiento del Gobierno para este año

Previsión de crecimiento de España por la OCDE
Belén Trincado Aznar
Pepe García

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se suma a las revisiones al alza de la economía española. Para 2023, la institución que reúne a los países industrializados eleva en cuatro décimas hasta el 2,1% el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) con respecto a sus últimas previsiones de marzo. Para el año 2024, la OCDE también ha mejorado sus expectativas para la economía, aunque en menor medida: tan solo un 0,2% con respecto a las estimaciones de marzo, hasta el 1,9% para el año que viene.

El dato que arroja la OCDE para este año se iguala a las expectativas de crecimiento de la economía de este año del Gobierno, que en el último Programa de Estabilidad remitido a Bruselas afirmó que España crecería un 2,1% en 2023. No obstante, para 2024 la institución difiere del Ejecutivo, que afirmaba que el PIB aumentaría un 2,4%. Otras instituciones, como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que también revisó sus previsiones macroeconómicas para el conjunto de la economía española, estimó que el PIB se elevaría al 1,9% en 2023 y al 2% en 2024.

La institución apoya sus argumentos sobre el mejor comportamiento de la economía en la inflación a la baja y a la evolución positiva del mercado de trabajo. Del mismo modo, la OCDE indica que el aumento de la demanda externa aumentará las exportaciones y esa mejora de expectativas, fomentará la inversión privada, pese al coste de financiación.

Sin embargo, el observatorio también indica riesgos que podrían dar al traste con las expectativas de expansión de la economía. En concreto, la OCDE indica que los riesgos más reseñables son una posible escalada de la guerra, así como el aumento de la vulnerabilidad financiera por el endurecimiento de las condiciones de préstamo que ha provocado las subidas de tipos de interés. En el lado positivo, un retorno de la inflación al objetivo más rápido de lo previsto podría permitir a los bancos centrales relajar la política monetaria, lo que estimularía la demanda interna, afirma el Think-Tank.

Con respecto a la inflación, el observatorio de los países industrializados indica que España terminará 2024 con un IPC general del 3,9% gracias a la caída de los precios de la energía y al endurecimiento de la política monetaria. A modo de recomendaciones finales, la OCDE pide seguir abordando el bajo crecimiento de la productividad y reducir la dependencia de los combustibles fósiles como las prioridades de los próximos años.

Mejora de las condiciones financieras

La OCDE espera que las condiciones fiscales mejoren en los próximos meses. La retirada de ayudas derivadas de la pandemia, que en conjunto supusieron un coste estimado del 0,8% del PIB, está detrás de esa mejora de expectativas. En conjunto, la institución estima que la retirada de ayudas hará que la política fiscal sea “ligeramente restrictiva” en los dos próximos años, lo que hará descender el déficit público al 3,5% en 2023 y al 3,2% en 2024. En este sentido, tanto el Gobierno como la Comisión valoraban que España alcanzaría ya en 2024 el objetivo fijado por las reglas fiscales de establecer el déficit en la barrera del 3%.

Impulso económico por encima de la eurozona

El crecimiento estimado de la economía española dobla al de la eurozona, que expandirá su PIB un magro 0,9% en 2023 y lo elevará al 1,5% en 2024. Alemania, la locomotora europea, es la gran economía mundial que más revisa a la baja y la OCDE espera que su economía se estanque este año, aunque volverá a la senda del crecimiento en 2024 con un alza del 1,3%.

La OCDE asocia a los problemas derivados de la guerra de Ucrania los males para la región: la elevada inflación y el endurecimiento de la política monetaria, junto con la dependencia energética de los países del norte del continente, frenará el crecimiento de la eurozona. No obstante, en 2024 el observatorio de los países industrializados espera que la inflación caiga con rapidez, no así la subyacente que excluye a los alimentos y la energía.

En este sentido, la posición de España ha sido relativamente mejor a la de otros países del norte de Europa, con una inflación que en mayo alcanzó el 3,2% y una menor dependencia energética del mercado ruso.

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Pepe García
Redactor de la sección de Economía de Cinco Días. Estudió Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y cursó el Máster de periodismo UAM - EL PAÍS.

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