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Europa depende de China para ganar la carrera solar

Casi el 80% de las importaciones de módulos fotovoltaicos y paneles provienen del gigante asiático

Un trabajador realiza un control de calidad de un módulo solar en una fábrica de LONGi, en China.
Un trabajador realiza un control de calidad de un módulo solar en una fábrica de LONGi, en China.MUYU XU (Reuters)
Denisse López

En la carrera por las fotovoltaicas y el autoconsumo, Europa depende directamente de China para alcanzar sus objetivos. Y quien dice Europa dice España, que copa el 27% de las compras europeas. A día de hoy, el Viejo Continente posee menos del 0,2% de la capacidad mundial de producción de paneles, según el servicio de estudios del Parlamento Europeo. En cambio, su estrategia comercial le supedita al gigante asiático, de donde provenían en 2021 el 78% de todos los componentes para la fabricación energía solar, por un valor de 8.951 millones de euros.

Las cifras apuntan a que Bruselas está priorizando sus objetivos en materia renovable a cambio de una mayor dependencia extranjera y problemas de deslocalización industrial. De acuerdo con Bloomberg, entre 2018 y 2021, el continente multiplicó casi por seis el número de importaciones de material fotovoltaico chino, coincidiendo con el fin de las medidas antidumping que la Comisión Europea impuso al fabricante asiático. Se espera que esta cifra incremente dado de que la UE prevé duplicar su capacidad solar fotovoltaica para 2025 e instale 600 GW para 2030, lo que equivale a 740 gigavatios de corriente continua (GWdc).

El Parlamento Europeo reconoce que las empresas de instalación solar han llegado a depender con el tiempo de los equipos solares importados de China y otros países asiáticos, como Corea del Sur, Malasia y Vietnam. “Sin un equipo tan barato, la implementación de los planes de transición verde no podrían avanzar al ritmo actual”, señala el organismo en un informe publicado en julio de 2022. No obstante, en el mismo documento se puede leer que esta dependencia “se ha convertido últimamente en un motivo de preocupación”.

El temor está justificado; China está considerando prohibir las exportaciones de la tecnología necesaria para la fabricación de energía solar a fin de fortalecer su industria. En diciembre del año pasado, el Ministerio de Comercio y el de Ciencia y Tecnología abrieron a consulta pública la medida, que aún está en proceso de ser redactada.

De llevarse a cabo este recorte de las exportaciones, los dos países más afectados en Europa serían Alemania y España, que representan el 40% y el 27%, respectivamente, de las compras de productos solares chinos. En el caso nacional, más de 1.157 de los 1.691 millones de euros que se gastaron en 2021 en la importación de diodos, transistores y semiconductores fotosensibles, se fueron a China, según el Centro de Comercio Internacional (ITC por sus siglás en inglés). La cifra demuestra, hasta qué punto, las fábricas nacionales dependen de Pekín.

El Plan Industrial del Pacto Verde Europeo, publicado en febrero, agrega 20.000 millones de euros en subvenciones para inversiones en tecnología renovable al Fondo de Recuperación y Resiliencia existente, y relajará los procedimientos de ayuda estatal para permitir que los países miembro aumenten su capacidad nacional en estas industrias. Sin embargo, no plantea una estrategia en la reubicación de las capacidades de fabricación de energía fotovoltaica en Europa.

La estrategia estadounidense

Estados Unidos ha adoptado la estrategia comercial opuesta a la europea. El Gobierno trabaja por impulsar la fabricación nacional de equipos solares para reducir su dependencia. En 2021, los aranceles a las importaciones en estos equipos impulsaron una disminución en la compra, lo que llevó a China a ser el sexto proveedor en diodos, transistores y semiconductores fotosensibles. En cualquier caso, persiste una supeditación a Asia, pues la lista la encabezan Malasia, Vietnam, Tailandia, Japón y Corea, según el ITC.

Con el propósito de reducir su dependencia, Estados Unidos aprobó en la Ley de Reducción de la Inflación (IRA por sus siglas en inglés) un crédito fiscal a la inversión del 30% para los fabricantes de energía solar nacionales y otro a la producción. En paralelo, los fabricantes pueden reclamar préstamos adicionales si compran componentes de proveedores locales. Según Wood Mackenzie, la industria nacional se enfrenta a retos considerables a la hora de desarrollar una capacidad de fabricación nacional autosuficiente, pues los costes son entre un 16% y un 33% superiores a los de los equipos importados, pero creen que las ayudas permitirán cerrar esta brecha.

Componentes de un panel solar

Panel solar: son módulos fotovoltaicos individuales que captan la energía que proporciona el sol convirtiéndola en electricidad. Están formados por celdas solares que a su vez contienen células individuales hechas de materiales semiconductores como el silicio que transforman la luz (fotones) en energía eléctrica (electrones).

Celdas solares: las celdas solares son pequeñas unidades independientes que permiten transformar la energía lumínica en energía eléctrica mediante el efecto fotoeléctrico. Según el número que haya, el panel tendrá más o menos potencia. 

Células de silicio: es un material semiconductor que se encuentra encapsulado y conectado eléctricamente, y que va montado en una estructura que hace de soporte.

Diodos de bloqueo: son dispositivos colocados en paralelo al conjunto de paneles solares. Evitan que las baterías que acumulan la electricidad excedente se descarguen mediante las mismas placas cuando no reciben radiación. También impiden que la corriente de retorno dañe las celdas fotovoltaicas. 

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Sobre la firma

Denisse López
Es redactora de la sección de Economía de EL PAÍS y CINCO DÍAS. Escribe habitualmente de macroeconomía y coyuntura. Se incorporó a esta casa en 2022, después de haber trabajado en distintos medios digitales en México. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México, y el Máster de Periodismo UAM-El País.

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