El nuevo jefe de FTX desliza que la plataforma podría volver a operar

John J Ray desestima las críticas de Sam Bankman-Fried, fundador del exchange y destaca la colaboración de algunos de los exdirectivos

El nuevo jefe de FTX desliza que la plataforma podría volver a operar

El nuevo responsable de FTX, John J. Ray III, ha afirmado que está abierto a la idea de reiniciar las operaciones de la plataforma, que desde noviembre pasado se encuentra bajo la ley de quiebras estadounidense. El directivo va más allá de la declaración de intenciones y ha señalado que ha montado un comité para evaluar cómo podría funcionar una nueva etapa de operaciones.

"Todas las opciones están sobre la mesa", ha indicado Ray a los periodistas del periódico estadounidense Wall Street Journal en su primera entrevista desde que está al mando del futuro del que fuera el quinto exchange mundial por volumen de operaciones. "Si hay un camino posible, no solo lo estudiaremos, sino que lo haremos realidad", ha apostado.

El optimismo del actual encargado de la plataforma contrasta con la reducción de plantilla que están llevando adelante las principales firmas del sector, incluso a pesar de la mejora en la cotización de los principales criptomonedas. La caída de FTX parece haber acelerado la salida de 2.400 empleados en las dos primeras semanas del año, según estima Bloomberg.

La obsesión del ejecutivo, según él mismo ha reconocido a los periodistas, es recuperar los fondos de los usuarios de FTX. Sin embargo, no ha querido precisar a cuánto asciende esta deuda, que la industria estima supera los 8.000 millones de dólares.

Para eso, el actual equipo a cargo de la plataforma busca vender algunas de las filiales e inversiones que había realizado Sam Bankman-Fried (SBF), el fundador de la firma. "Hicieron gastos sin control", ha resumido Ray, a la vez que ha subrayado que no había visto nada igual en su experiencia.

El problema para los planes de la compañía es que, muchas veces, no existen documentos para probar las inversiones realizadas por Bankman-Fried y los ejecutivos de FTX. "A veces no existían acuerdos de compras, o los compromisos ni siquiera estaban firmados", ha dicho Ray. Esta no es la primera vez que el nuevo CEO se sincera sobre la gestión previa de la firma, a la que ya había definido como "un total fracaso".

Puertas cerradas para Bankman-Fried

El principal directivo de la actual etapa de la criptoplataforma ha enviado un dardo directo a  Bankman-Fried. Ray ha confirmado en la entrevista que ha recibido ayuda del cofundador de FTX, Gary Wang, y de la exCEO de Alameda Research, Caroline Ellison. Ambos habían pactado a finales de diciembre un acuerdo de cooperación con la fiscalía estadounidense.

Ray se ha mostrado totalmente en contra de cualquier posibilidad de que Bankman-Fried pudiera ayudar a dar forma a los siguientes pasos del exchange. "No necesitamos dialogar con él ahora", ha afirmado el directivo. "No nos ha dicho nada que no sepamos hasta ahora", ha rectificado, en referencia a algunos contactos anteriores.

Además, el actual CEO no ha ahorrado críticas al intento de defensa que Bankman-Fried ensayó hace pocos días en un blog público. SBF había presentado pantallazos que demostrarían que la firma, o al menos su filial estadounidense, sí es solvente. El problema, según Ray, es que estos cálculos incluyen 250 millones de dólares que podrían ser de los usuarios internacionales de FTX y no de la firma. "Este es el problema. Él piensa que todo es un gran bote de dinero", ha resumido.

Durante la entrevista, el directivo se ha defendido de las críticas que apuntan contra los elevados honorarios que recibe por estar a cargo de FTX. Los documentos oficiales presentados ante la Justicia destacan que recibe algo más de 1.300 dólares por hora por su rol al mando de la criptoplatafoma.

Bankman-Fried ha respondido rápidamente en su cuenta de Twitter a las declaraciones de su predecesor. "Todavía espero que admita que FTX US es solvente y que le devuelva el dinero a los clientes", ha afirmado. Al mismo tiempo, compartió críticas a Ray que apuntan nuevamente al dinero que el ejecutivo y el bufete de abogados que lo asesora, Sullivan & Cromwell, reciben por sus servicios.

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