BCE

Lagarde cumple tres años de tormentas perfectas afrontando el reto de la inflación

Lagarde ha forjado consensos y logrado la confianza del mercado

Su discurso se ha hecho más duro con el alza de precios

La presidenta del BCE, Christine Lagarde.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde. REUTERS

Los tres años que cumple mañana Christine Lagarde en la presidencia del BCE valen por una década. Una pandemia, una guerra en Europa y una inflación galopante, acontecimientos arrolladores y completamente inesperados, han obligado a Lagarde a actuar con rapidez y a aprender de forma vertiginosa las sutilezas de su cargo. Llegó sin experiencia previa en política monetaria, con el aval de una trayectoria política al frente del FMI y en la cartera francesa de finanzas, valiosa para recomponer el consenso en el Consejo de Gobierno del BCE que había quedado maltrecho durante la personalista presidencia de Mario Draghi. Y esas tablas en política le han servido para convertirse en bregada banquera central al cabo de un trienio de vértigo.

Sus comienzos en la presidencia del BCE fueron titubeantes. Asumía la dirección del banco central bajo la pesada herencia de Mario Draghi, que había logrado una total sintonía con los mercados financieros en su política de comunicación. Lagarde pudo comprobar el poder destructor de las palabras de un banquero central cuando a mediados de marzo, al inicio de la pandemia y ya con la prima de riesgo italiana disparada, afirmó que no era tarea del BCE controlar los diferenciales. “Ha sido probablemente su mayor error. Pero su mandato está siendo acertado, ha logrado consolidar una comunicación creíble, con decisiones con suficiente flexibilidad y mano izquierda”, señala Roberto Ruiz-Scholtes, jefe de estrategia de Singular Bank.

Para Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM, del grupo Natixis, aquel error “reveló que no era una banquera central, no era una economista. Pero trabajó duro y ahora es una verdadera banquera central”. “Es buena hablando, sin leer notas. Al igual que Powell, es muy pragmática y en estos tiempos de inflación muy alta, este tipo de voz es importante para el público”, añade Frederick Ducrozet, director de análisis macroeconómico de Pictet WM.

El perfil político de Lagarde ha sido muy útil para forjar los dos grandes consensos de su mandato. Primero, la activación del plan extraordinario de compras durante la pandemia (PEPP por sus siglas en inglés), en principio por 750.000 millones de euros y ampliado después a los 1,3 billones. Y, más recientemente, la primera subida de tipos en la historia del BCE de 75 puntos básicos, en plena ofensiva monetaria frente a la inflación.

En opinión de Ducrozet, “es todo un logro para Lagarde haber alcanzado la unanimidad en la primera subida de tipos del 0,75%. Es en parte atribuible al cambio de profesionales como Draghi, Constancio y Praet a otros como Lagarde, Schnabel y Lane, ex ministros de finanzas y políticos, más sensibles a la inflación”.

Consenso político

El Consejo de Gobierno del BCE está integrado de hecho por varios gobernadores con una reciente trayectoria política, como el finlandés Olli Rehn, exministro en su país y excomisario europeo, o Mario Centeno, expresidente del Eurogrupo y exministro de finanzas portugués, además del exministro de economía español y hoy vicepresidente del BCE, Luis de Guindos.

Pero estas trayectorias no ponen en cuestión el foco del mandato del BCE: la estabilidad de precios. “El principal éxito de Lagarde es que ha reforzado la estrategia de Draghi. El BCE era muy político bajo la presidencia de Trichet. Se convirtió en un verdadero banco central con Draghi y Lagarde no cambió esta estrategia. Es importante a largo plazo”, apunta Waechter.

El alza desbocada de los precios en la zona euro es ahora la bestia negra de Lagarde. Su discurso sobre la inflación se ha ido amoldando desde un análisis inicial en el que el alza de precios era un fenómeno transitorio, causado por la reapertura de la economía tras el cerrojazo de la pandemia, hasta el mensaje actual de contener el alza de precios por encima de todo. Incluso por encima del crecimiento si fuera necesario.

Para Rubén Segura-Cayuela, economista jefe para Europa de Bank of America, “el perfil de Lagarde es hoy mucho más halcón, aunque el entorno económico actual es completamente diferente del de cuando inició la presidencia del BCE hace tres años”. La presidenta del banco central lució en su primera rueda de prensa un búho en la solapa, símbolo de sabiduría según explicó y con el que además simbolizaba una posición de neutralidad entre halcones y palomas, entre los partidarios de una política monetaria más restrictiva y los defensores de una más acomodaticia.

Ahora, los halcones son mayoría, como revela la subida de tipos en 200 puntos básicos en poco más de tres meses. “El Consejo de Gobierno del BCE está claramente dominado por los halcones y, lo que es más importante, la inflación es la principal referencia a la hora de decidir la política”, prosigue Segura-Cayuela. Para Alessandro Tentori, director de inversores de Axa IM, “el Consejo de Gobierno se ha vuelto más agresivo casi por definición, ya que se ha embarcado en subidas de tipos a gran escala. Hace sólo doce meses, se podían contar los halcones con los dedos de una mano”.

Lagarde tiene ahora por delante el desafío de embridar una inflación que, como señala Tentori, está causada principalmente por las perturbaciones en la oferta, en especial de la energía. “Desgraciadamente, los bancos centrales modernos no están bien preparados para controlar este tipo de inflación, que por definición sólo es marginalmente sensible a los tipos de interés. Es probable que la inflación de la eurozona se acelere aún más en los próximos meses”, añade.

Lagarde ya ha señalado que el camino son las alzas de tipos con las que enfriar la demanda y con ello, la inflación. Para este nuevo reto, el más difícil, ya no hay comodines posibles, el BCE ya no podrá darle a la máquina de crear dinero como en crisis anteriores. Tendrá que hacerlo sin causar demasiado dolor en el bolsillo de los ciudadanos.

 

Cambio climático y nueva estrategia

Finanzas sostenibles. Christine Lagarde ha puesto los riesgos económicos vinculados al cambio climático en un lugar más destacado dentro de la tarea de supervisión del BCE. Ha creado una división específica y ha establecido además una hoja de ruta sobre cómo la deuda en balance del BCE se irá adaptando a los criterios de sostenibilidad.

Revisión. Lagarde llegó a la presidencia del BCE con el mensaje de realizar una revisión de la efectividad de las herramientas de política monetaria de la institución que finalizó en una revisión estratégica del mandato. Sigue siendo la estabilidad de precios, con el objetivo de que la inflación se sitúe en el 2% en un horizonte de medio plazo.

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