El BCE sube de nuevo los tipos en 0,75 puntos y apunta a más alzas pero suaves

El tipo de referencia escala al 2%, máximos de 2009, en la tercera subida consecutiva desde julio

Cambia las condiciones de las TLTRO para favorecer su devolución anticipada y anular los beneficios caídos del cielo de la banca

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El BCE ha cumplido con las expectativas y ha decidido este jueves una nueva subida de los tipos de interés en la zona euro de 75 puntos básicos, que los sitúa en el 2%, máximos de 2009. Es el segundo aumento de esa magnitud, que no tiene precedentes para el banco central, en poco más de mes y medio. Y la tercera subida consecutiva desde julio, cuando decidió el primer incremento en once años. El BCE aprieta así el paso en el endurecimiento monetario como fórmula con la que combatir la elevada inflación de la zona euro, aunque es cada vez más consciente del riesgo de recesión que ello entraña, que el banco central va a calibrar en sus próximas decisiones.

El banco central ha anunciado que prevé seguir subiendo los tipos pero suaviza ligeramente el tono sobre subidas adicionales, al destacar que ya se ha dado un "avance considerable" en el endurecimiento de su política. “Con esta tercera importante subida consecutiva de los tipos oficiales, el Consejo de Gobierno ha logrado un avance considerable en la reversión de la orientación acomodaticia de la política monetaria”, reconoce el BCE en su comunicado. Sus próximas decisiones se guiarán por “la evolución de las perspectivas de inflación y de la economía” y con un enfoque de ir paso a paso en cada reunión.

Lagarde ha explicado en rueda de prensa que a la hora de tomar la decisión de nuevas subidas de tipos, la primera referencia que tendrá en cuenta el BCE serán las perspectivas de inflación, que incluirán también “la posibilidad de una recesión”, un matiz importante con el que se reconoce el impacto de un dinero más caro sobre el crecimiento. Otra de las consideraciones para subidas adicionales serán “las medidas ya tomadas”, después de que los tipos hayan subido un total de 200 puntos básicos desde julio. Y un tercer elemento, la vigilancia de la transmisión de la política monetaria, siendo conscientes de que las alzas de tipos no tienen un impacto inmediato en la economía. Según Anna Stupnytska, economista global de Fidelity International, "es probable que la medida sea la última gran subida de este ciclo, seguida de pequeñas subidas de tipos y una pausa más temprana, o incluso el abandono del endurecimiento, en relación con las expectativas". En el mercado ya se abre paso la expectativa de un alza en diciembre más leve, de 50 puntos básicos, y un tipo máximo para la tasa de depósito en el 2,7%, frente al 3% esperado como tope días atrás.

La estabilidad de precios es en todo caso el mandato supremo del BCE y ahora esos precios están muy lejos del objetivo que tiene marcado el banco central, de una inflación del 2%. En el mes de septiembre, los precios en la zona euro crecieron a un ritmo del 9,9% interanual, una velocidad sin precedentes que superó en 8 décimas el dato de agosto. La energía es la principal causante de la inflación pero el alza de precios se está extendiendo al conjunto de la cesta de la compra, en especial a los alimentos, ha calado ya en el sector servicios y apunta a trasladarse a los salarios.

El combate contra la inflación en el que está inmerso el BCE junto al resto de bancos centrales de las economías desarrolladas pasa por enfriar la economía y contraer la demanda, ya que las alzas de tipos no tienen un efecto inmediato para contener los precios.

La presidenta del BCE Christine Lagarde ha señalado que la economía se está desacelerando de forma significativa y que esa desaceleración será más profunda en el cuarto trimestre del año y el primero del siguiente. Ha avanzado además que ese declive económico podría conducir a más desempleo. En definitiva, ha reconocido que los riesgos para la economía de la zona euro son grandes al tiempo que se mantiene el peligro de una inflación más elevada. De hecho, Lagarde ha apuntado a una posible subida de los salarios, con lo que el alza de precios habría calado ya en todas las capas de la economía.

Medidas para que la banca devuelva su exceso de liquidez

El BCE también ha abordado en su Consejo de Gobierno la espinosa cuestión de cómo frenar los beneficios caídos del cielo que se está anotando la banca gracias a aparcar en la hucha del banco central la liquidez obtenida de las líneas de financiación TLTRO III. Son los préstamos bonificados que concedió el BCE al sector con la pandemia para favorecer la continuidad de los créditos y de los que quedan 2,1 billones de euros por devolver. El sistema financiero nada en un mar de liquidez, con un exceso de 4,68 billones de euros, y hasta el momento prefiere cobrar el interés de la tasa de depósito -ahora ya en el 1,5%- que devolver de forma anticipada al BCE lo que le sobra. CaixaBank es el banco español que más se estaría beneficiando de esta dinámica.

El BCE ha decidido modificar las condiciones de financiación de las TLTRO III. El objetivo es incentivar que las entidades financieras vayan devolviendo de forma anticipada los 2,1 billones aún vivos de esa financiación. Para ello, y a partir del 23 de noviembre, el tipo de interés aplicable a estas operaciones se elevará hasta alinearse con el tipo de la facilidad de depósito. Se busca así eliminar la posibilidad de arbitraje con el que la banca obtiene ingresos extraordinarios al depositar su exceso de liquidez en la facilidad de depósito. Habrá además fechas adicionales para los reembolsos anticipados voluntarios, la primera el próximo 23 de noviembre. Según ha explicado Lagarde, estos cambios son necesarios para garantizar "la correcta transmisión de la política monetaria" y tendrán además el efecto de reducir el balance del BCE, con la devolución de esa liquidez, y de aumentar el colateral disponible, en un momento de escasez de garantías que está tensionando el mercado monetario.

De no intervenir, con todo ese dinero retenido en la hucha del BCE y si la tasa de depósito bancario se sitúa en 2% a fin de año, los bancos obtendrían beneficios de 100.000 millones de euros en base anual, según calculan en Pictet. Una ganancia insostenible en un momento de shock energético y dificultades para las economías domésticas, a las puertas de una recesión.

En sus palabras finales de la rueda de prensa, Christine Lagarde ha defendido que el BCE “está haciendo su trabajo” para cumplir con su mandato de estabilidad de precios: subir los tipos de interés. Y ha defendido que esa medida debe tener una total efectividad y calar en todas las capas del sistema financiero. Para Lagarde, la motivación de estos cambios en la TLTRO III se debe expresamente al objetivo de garantizar que su lucha contra la inflación es lo más efectiva posible. Si en la pandemia, las condiciones de las TLTRO III cambiaron y fueron más favorables para incentivar el crédito, ahora, en un contexto completamente opuesto, se modifican de nuevo. “Si los costes de financiación se elevan, inevitablemente el crédito tiene que ser más caro”, ha reconocido Lagarde.

El debate de la reducción de balance, a diciembre

La reducción del balance es otra de las cuestiones que el BCE tiene pendiente en su proceso de normalización monetaria y sobre la que no hay novedades tras la reunión de este jueves. Lagarde sí ha avanzado que la reducción de balance se debatirá en la cita de diciembre. El comunicado del BCE mantiene sin cambios los términos y el tono para la reinversión de los vencimientos de deuda en balance.

Así, el BCE mantiene su intención de seguir reinvirtiendo la totalidad de los activos que venzan del programa PEPP, lanzado durante la pandemia, hasta al menos diciembre de 2024 y también la reinversión de los correspondientes al programa de compra tradicional APP hasta pasado un tiempo prolongado desde el inicio de las subidas de tipos “y, en todo caso, durante el tiempo que sea necesario para mantener unas condiciones de amplia liquidez y una orientación adecuada de la política monetaria”.

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