El BCE prevé emplear los 1,35 billones del plan antipandemia en su totalidad

El Consejo de Gobierno coincide en que debe evitar la creación de la expectativa de más estímulos, aunque esté preparado para ello si fuera necesario

BCE coronavirus
La presdienta del BCE, Christine Lagarde.

El BCE aspira a sacudirse la presión del mercado para adoptar nuevas medidas extraordinarias y se mantiene en todo caso muy vigilante ante los nuevos indicadores económicos antes de ir más allá. En su última reunión del pasado 16 de julio decidió mantener sin cambios las medidas de estímulo puestas en marcha ante el estallido de la crisis, al tiempo que lanzó un mensaje relativamente más optimista sobre la recuperación de la economía de la zona euro. Y el documento sobre lo debatido en ese encuentro, publicado hoy, confirma que el BCE prevé hacer un uso total de los 1,35 billones de euros del plan de compras antipandemia, elevado en 600.000 millones de euros, de acuerdo con las estimaciones macroeconómicas avanzadas en junio.

El BCE puntualiza que el volumen total del programa debe considerarse más como un máximo antes como un objetivo, pero también apunta que, ante la elevada incertidumbre, lo previsible es que tenga que emplearlo en su totalidad.

El mercado ya ha especulado incluso con que pueda ser necesario un incremento en los próximos meses, ante un deterioro en la economía de la zona euro, pero el BCE rebaja expectativas según lo recogido en las actas. “El Consejo de Gobierno debería evitar la creación de nuevas expectativas sobre medidas de política monetaria adicionales, si bien enfatizar que tiene las herramientas y el margen para hacerlo si fuera necesario”, señala el texto.

El BCE también reconocía en su reunión del 16 de julio que el escenario adverso para la zona euro contemplado en sus previsiones del mes anterior era “menos probable” y que no habría que descartar acontecimientos positivos. Tales previsiones no incluyen de hecho el efecto del fondo de reconstrucción europeo, por 750.000 millones de euros, aprobado tan solo unos días después del encuentro del BCE. Aunque tampoco contemplan el recrudecimiento de la pandemia en Europa en este mes de agosto, con nuevas restricciones a la movilidad en numerosos países que van a incidir sin duda en los datos económicos de septiembre. El BCE también reconoce en las actas su deseo de conocer en septiembre nuevos datos para hacer una evaluación de la situación. “En su reunión de septiembre, el Consejo de Gobierno estaría en una mejor posición para reexaminar su política monetaria y sus herramientas”, añaden las actas.

El escenario base que mantiene la institución, a la espera de nuevos indicadores económicos, es de una contracción del PIB de la zona euro este año del 8,7% y un alza del 5,2% en 2021. Sin embargo, en un escenario más severo de rebrote de la pandemia y nuevas restricciones, la economía podría caer este año el 12,6% y subir solo el 3,3% el año próximo.

Tras el encuentro de julio, el BCE ha continuado apreciando señales de cierta mejoría económica. El vicepresidente Luis de Guindos señaló este martes que los datos invitan a ser “cautelosamente optimistas”. Las actas recogen en todo caso la advertencia lanzada por el economista jefe, Philip Lane, de no caer en la complacencia y avisan también de que el sentimiento del mercado es demasiado optimista y “excepcionalmente frágil”. La buena marcha del mercado “no estaba respaldada plenamente por los datos económicos y puede estar basada en expectativas demasiado optimistas sobre el paquete de reconstrucción de la UE y los progresos sobre el desarrollo de una vacuna”, añaden las actas.

El BCE también destaca que “en el entorno actual de elevada incertidumbre y considerable desaceleración económica, seguiría siendo necesario un amplio estímulo de la política monetaria para apoyar la recuperación económica y devolver la inflación a su trayectoria anterior a la crisis dentro del horizonte de proyección”. Y reitera su disposición a hacer “todo lo necesario dentro de su mandato y seguiría estando dispuesto a ajustar todos sus instrumentos, según procediera, para garantizar que la inflación avanzara hacia su objetivo de manera sostenida”.

 

 

El alza del euro y la gestión de la pandemia


Apreciación de la divisa. El BCE destaca cómo la respuesta monetaria y fiscal ha permitido estabilizar el mercado financiero y “restaurar la confianza en la recuperación económica de la zona euro”, lo que ha reforzado la cotización de la divisa. A estas razones añade además “una contención del coronavirus comparativamente más exitosa en Europa”, en velada alusión a la gestión de la pandemia en EE UU.

Inquietud por el empleo. El BCE también muestra su preocupación en las actas por un efecto retardado de la pandemia sobre el desempleo, contenido en buena parte gracias a los ERTE. “De cara al futuro, los efectos de la pandemia en los mercados laborales de la zona del euro podrían aumentar aún más”, explica, de modo que el pico de la tasa de paro de la crisis se retrasara a 2021. Además, advierte que el temor a perder el trabajo puede elevar el “ahorro preventivo” de los hogares.

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