España pierde 170.000 granjas en una década, pero produce 2 y 5 veces más cerdos y pollos

Hay un 30% menos de centros de explotación que en 2009, según el INE

Coag lamenta la “desaparición” de la ganadería social y familiar en el país

Ganado pulsa en la foto

En la última década, España ha experimentado un cambio en su modelo de producción ganadero. Entre 2009 y 2020 perdió casi 170.000 granjas. Sin embargo, lejos de reducir su producción animal, se multiplicó. Así lo detalla el Instituto Nacional de Estadística en su último censo agrario, publicado ayer. De acuerdo con el informe, el número de cabezas de ganado porcino prácticamente se duplicó, mientras que el de las aves de corral se multiplicó por cinco, lo que sugiere un repunte en las explotaciones intensivas.

El cierre masivo de instalaciones supone que hasta hace dos años, el país tenía un 30% menos de granjas que en 2009. Es una reducción que se ha dado en todos los tipos de ganado, aunque ha afectado especialmente al sector avícola y cunícola. En ambos casos se han perdido más del 80% de las fincas. No obstante, en el primer caso la producción ha repuntado a tal grado que se ha pasado de tener 2.000 aves a más de 11.000 por centro de explotación. Incluso los conejos, cuya evolución en números totales ha sufrido una importante disminución, ha elevado su ratio de proporcionalidad hasta alcanzar las 275 cabezas por explotación, mientras hace una década no llegaba ni a 50.

En el caso del sector porcino, que es la especie con mayor peso en la ganadería nacional, se observa una caída del 50% en el número de granjas, al pasar de 69.700 a 34.600. Sin embargo, ahora la proporción de cerdos alcanza las 868 unidades por cada explotación, mientras que hace una década apenas superaban los 350 cerdos. En una visión global, el número de cabezas de ganado ha aumentado un 6,5% respecto a 2009.

Las cifras hacen concluir que el sector ganadero cada vez se concentra en menos manos, mientras se magnifica el tamaño de las granjas. Así lo señala la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), que lamenta constatar la desaparición de la ganadería social y familiar en España, la cual se asocia a un menor número de cabezas de ganado y a una menor rentabilidad.

La entidad asegura que el campo ha sido “colonizado por grandes fondos de inversión y especuladores con voracidad económica”, que están desplazando a los agricultores y ganaderos, convirtiéndolos en meros trabajadores. Su temor es respaldado con datos; según el INE, la mano de obra del titular bajó un 3,7% respecto a 2009, mientras que la referida a los familiares del propietario un 49,8%. Juntos representan una pérdida de 128.300 personas. Por el contrario, la mano de obra contratada aumentó un 16,3% y la subcontratada un 13,9%.

Cuando se analiza el tamaño de las explotaciones ganaderas se corrobora la existencia de un alto número de granjas con más de 500 cabezas de ganado, la máxima cifra que contabiliza el instituto de estadística. En el caso del sector porcino existen 5.297 centros que acaparan prácticamente la totalidad de toda la producción: más de 22 millones. Esto significa que de media, cada instalación tiene más de 4.100 cerdos. Lo mismo ocurre con las aves de corral. Según el censo, hasta 2020 había 1.152 centros que concentraban más de 115,2 millones de pollos o gallinas. De media, cada explotación tenía 100.000 cabezas. Con todo, cabe precisar que no hay un número exacto de animales que diferencia una macogranja de cualquier otra finca y España no tiene una categoría oficial para el término.

Cataluña concentra la mayor producción de cerdos: 8,2 millones de cabezas, según el censo del INE. Es a su vez la comunidad autónoma con más número de aves de corral: 42,5 millones. Las cifras sitúan a este territorio como el centro neurálgico de la ganadería intensiva. Si se contrasta con el resto de España, se observa que Castilla y León y Aragón, a pesar de ser líderes en la producción de carne de porcino, tienen poco más de cuatro millones de cabezas cada una. Lo mismo ocurre con el sector avícola, donde Castilla-La Mancha y Galicia registran la mitad de aves de corral que su vecino del norte, a pesar de ser la segunda y tercera localidad con más rendimiento.

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