Repsol irrumpe en las subastas de renovables

Este martes arranca el calendario para sacar al mercado 20 GW hasta 2025

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El calendario programado por el Gobierno para subastar 20 gigavatios (GW) de renovables hasta 2025 comienza mañana, día 26, con Endesa, Naturgy, Repsol e Iberdrola como protagonistas, entre otras empresas del sector energético. En concreto, el Ejecutivo celebrará la primera subasta de renovables desde julio de 2017, con un cupo objetivo de 3.000 megavatios (MW), según la orden de convocatoria aprobada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

De dicha potencia, al menos 1.000 MW corresponderán a fotovoltaica y otros 1.000 a eólica terrestre, mientras que el resto quedará sin restricción tecnológica. Podrán pujar tanto instalaciones nuevas como ya existentes para su ampliación que estén situadas en el sistema eléctrico peninsular y cuyo sistema de almacenamiento, en caso de disponer de él, sea empleado para almacenar la energía producida en la instalación. El plazo máximo de entrega de la energía comprometida es de 12 años para las tecnologías fotovoltaica, solar termoeléctrica, eólica terrestre y marina e hidroeléctrica y de 15 años para las tecnologías de biomasa, biogás y biolíquidos.

Las pujas se realizarán sobre el precio que se exige por la energía producida y el volumen de producto adjudicado a un mismo grupo empresarial. No podrá ser superior al 50% del cupo del producto (1.500 MW). Los participantes han presentado un plan con estimaciones de impacto sobre el empleo local y las oportunidades para la cadena de valor industrial.

El Ejecutivo prevé subastar, al menos, 19,44 GW de potencia renovable hasta 2025: 8.500 MW de eólica, 10.000 MW de fotovoltaica, 500 MW de termosolar, 380 MW de biomasa y 60 MW de otras tecnologías, como biogás, hidráulica o maremotriz (ver gráfico).

Endesa, Naturgy, Acciona y Forestalia han confirmado a CincoDías que pujarán por una porción del pastel. Iberdrola prefiere no hacer comentarios. No obstante, lo mismo hará, según fuentes del sector. Iberdrola suele ser muy selectiva en las subastas. En la última de 2017 no llegó a adjudicarse proyecto, a la vista de los precios consignados. Sin embargo, sí ha obtenido 83 MW fotovoltaicos de potencia en la última subasta celebrada en 2020 en Portugal (allí cuenta ya con 1.500 MW de capacidad renovable).

Otras compañías como Cepsa o Solarpack no tienen intención de presentar ninguna oferta este martes, indicaron a este diario. El CEO de Endesa, José Bogas, ha indicado que su empresa acudirá a las próximas subastas que se realicen pese a que no necesite de este mecanismo para construir y financiar su instalación.

Repsol, por su parte, también lo tiene en cartera. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, ya avanzó la idea en noviembre en la presentación del plan estratégico de la empresa para 2021-2025. “Estamos abiertos y no descartamos que podamos utilizar esos mecanismos y que los completemos con otros proyectos que podamos llevar fuera de las subastas”, aseguró. Esta es su primera vez y un buen escaparate para renovar su compromiso con su giro hacia un modelo de negocio más verde. De los 18.300 millones que invertirá la compañía en transición energética durante los próximos cinco años, 5.500 irán destinados a iniciativas bajas en carbono: 4.300 para el desarrollo de renovables y 1.100 para reducir las emisiones de su división industrial. También sopesa la salida a Bolsa de su negocio renovable.

Forestalia fue una de las ganadoras de las subastas celebradas en 2016 y 2017, al adjudicarse 1.200 MW fotovoltaicos, pero buena parte de esa potencia (650 MW, incluidos 50 MW de biomasa) no la pudo poner en funcionamiento en el plazo obligado y tuvo que pagar los avales: hasta un máximo de 60.000 euros por MW. Ahora pujará de nuevo para llevarse una otra parte del pastel. Así hizo también Cobra (filial de ACS), que se llevó 1.500 MW en la última subasta de 2017. Y X-Elio, 455 MW.

El sector entiende las subastas de renovables como un mecanismo necesario para desarrollar todo el proceso de descarbonización de la economía que está promoviendo la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Además, se da entrada a promotores que cuentan con poca potencia de renovables y que no tienen una cartera de proyectos lo suficientemente importante.

También es una buena opción para empresas con clientes que todavía no tienen un parque de generación suficiente. En el lado negativo, muchas de las empresas consultadas coinciden en que habrá otras dispuestas a tirar del precio del megavatio con tal de salir vencedoras.

El Plan Integrado de Energía Clima (PNIEC) 2021-2030 prevé la instalación en España de 60 GW renovables, lo que equivale a unos 5.500 MW por ejercicio. Parte de esta capacidad se instalará con el apoyo de las subastas, mientras que el resto podrá acogerse a otros instrumentos, como las ayudas a la inversión del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) o los contratos de suministro de energía a medio plazo (PPA).

Las grandes eléctricas se oponen al mecanismo

Las grandes eléctricas han mostrado su reticencia a la subastas porque tienen capacidad para poder abordar proyectos en el libre mercado o a través de contratos a largo plazo (PPA) con grandes consumidores. También tienen la opción de recurrir a financiación corporativa.

Las firmas más pequeñas opinan que quieren evitar así la competencia y no perder el poder del mercado de generación que poseen ahora. Según subraya el real decreto, el mecanismo de subasta propuesto “facilita el acceso a la financiación de los proyectos de energías renovables a los promotores”.

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