Inversión

Los deberes de las empresas para sobrevivir y crecer en 2021

La liquidez y el capital nuevos serán cruciales para que las compañías recuperen el pulso y vuelvan al crecimiento

Los deberes de las empresas para sobrevivir y crecer en 2021
GETTY IMAGES

El apocalipsis Covid de 2020 fue sanitario. Este año será económico. El Banco Central Europeo y su reforzado arsenal antipandemia, con una potencia de fuego en el inicio de 2021 de más de un billón de euros, junto a los escudos desplegados por el Gobierno y la Unión Europea han anestesiado a la bestia. Pero una parte del tejido productivo está dañado y necesita reconstruirse. Se avecina un ejercicio de refinanciaciones, reestructuraciones y cambios profundos en los modelos de negocio. La misión no solo es sobrevivir sino prepararse para crecer de manera fuerte y sostenible, con la vacuna como gran muro de defensa contra el virus.

Lo más duro llegará a finales del segundo trimestre, una vez que los analgésicos en forma de moratoria concursal, que expira en marzo, de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y de créditos blindados de los bancos comiencen a dejar de surtir efecto. El fondo de rescate de la SEPI, con 10.000 millones de euros, jugará un papel crucial.

Air Europa ya ha logrado 475 millones. Globalia y Barceló solicitan 240 millones. La siderúrgica Celsa, 350; y Duro Felguera, Naviera Armas y Tubos Reunidos más de 100 millones cada una.

“La SEPI será clave en algunas empresas. Estas deberán demostrar su viabilidad a medio y largo plazo”, señala Javier Menchén, socio de Ramón y Cajal. Los expertos consideran que la cuantía es suficiente, pero siempre puede elevarse si se queda corta. “Su objetivo es apoyar el patrimonio y la liquidez a corto plazo, no tiene vocación de permanencia y están siendo muy flexibles”, según José Carlos Cuevas de Miguel, socio de EY del área de reestructuraciones.

Las instrucciones para no hundirse

El ansia por lograr liquidez, que se ha traducido en créditos blindados por el ICO por más de 110.000 millones, estaba justificada. Pero no solo hay que pedir dinero, también hay que gastar menos. “Las empresas seguirán llevando a cabo planes de viabilidad, que mientras dure la pandemia se basarán en ajustar los costes para sobrevivir con el mínimo consumo de caja y en controlar las expectativas de poder repagar la deuda sostenible en esa situación”, advierte Julio Manero, managing director del área de restructuring de Alvarez & Marsal.

Las ventas de negocios no esenciales serán una fórmula para lograr liquidez urgente

“Queda por ver si los colchones de liquidez serán suficientes”, advierte José Christian Bertram, socio de derecho financiero de Ashurst en Madrid. El dinero con el escudo del banco público, aunque se pueda devolver en ocho años con dos de carencia, no es la panacea. Será necesario meter la cuchara en el balance de algunas compañías.

“Toda reestructuración lleva tres pasos que hay que ejecutar con sumo cuidado. En primer lugar, analizar la situación financiera, la capacidad de pago del negocio y la estructura de capital; en segundo lugar, negociar la nueva estructura con accionistas, acreedores y proveedores, y, por último, llevar a buen término el plan”, explica Borja Arteaga, socio de PJT Partners. Este banco especializado en reestructuraciones está representando a los bonistas de Naviera Armas y está en contacto con otras empresas que pueden requerir sus servicios en el futuro inmediato. “Para los sectores afectados por el Covid (...) vienen años de incertidumbre y de mucho trabajo”, añade Juan Sierra, managing director de la firma.

Alvarez & Marsal prevé necesidades de capital de hasta 136.000 millones de euros para que las compañías españolas recuperen la solvencia en el escenario más extremo. “Hay empresas que no podrán continuar; las ayudas han servido para que saquen la cabeza del agua, pero terminarán hundiéndose. Otras sobrevivirán, pero tendrán que poner orden en sus balances”, avisa Vicente Estrada, managing director de Duff & Phelps.

También hay visiones más tranquilizadoras. “La teoría dice que en algún momento de 2021, y según cómo evolucione la economía y las medidas de los gobiernos, muchas empresas sufrirán crisis de liquidez y se verán obligadas a poner orden en su estructura de capital por el elevado endeudamiento. Veremos qué ocurre en la práctica”, comenta Francisco García-Ginovart, director en Houlihan Lokey y que participa, o lo ha hecho, en numerosas reestructuraciones, como las de Abengoa, Adveo, Aldesa, Bodybell, Celsa, Codere, Dentix, Dia, Eroski, Eurona y GAM, entre muchas otras. “No vemos el mercado tan activo todavía. Trabajamos con compañías que ya tenían problemas en su estructura de capital y el Covid ha elevado los problemas”, añade.

Las ampliaciones de capital llegarán a casi todos los sectores, pero los inversores serán muy selectivos

Otros expertos van más allá. “Somos optimistas de cara a 2021. La mayor parte de las empresas españolas cumplirá sin dificultades sus compromisos financieros; los problemas se ceñirán a pequeños negocios de sectores concretos o compañías que ya estuvieran mal antes de la pandemia”, indica Guillermo Prada, socio de PradaGayoso, firma especializada en reestructuraciones.

El núcleo de poder

Los poseedores del nuevo santo grial de la liquidez son los hedge funds y el capital riesgo. “Podrán adquirir activos a precios atractivos, ejecutar operaciones de financiación alternativa y llevar a cabo adquisiciones a descuento de deuda perjudicada para proceder a su reestructuración”, anticipa Pedro de Rojas, socio de banking y de restructuring & insolvency de Linklaters.

Los fondos ya han entrado en la deuda de compañías como Telepizza, Haya Real Estate, Cirsa, Codere, Gestamp, Antolin, Tendam y WiZink, entre otras. La mayor parte de estos bonos cotizan por debajo del nominal. Ojo, esto es un aviso a navegantes. Los acreedores clásicos venden a precios de derribo para ceder terreno a esos nuevos actores, que no se van a quedar de brazos cruzados. Asumen un alto riesgo comprando bonos de empresas en dificultades, pero a cambio esperan hacerse con un botín. Es decir, forzar una conversión de estos títulos en capital y quedarse así con la empresa. Ejemplos de ello son Naviera Armas, donde los bonistas han tomado una parte del capital, si bien la familia fundadora retiene el control. No fue así en Lecta, donde los acreedores le arrebataron el control al private equity CVC.

Y no solo ocurre con la deuda cotizada, también con la bancaria. Las entidades están huyendo de algunas empresas. En Celsa, por ejemplo, casi todo el pasivo, de unos 2.800 millones de euros, está en manos de fondos que han comprado en los últimos años.

Algunas adquisiciones de activos en los últimos tiempos han sido la mecha que ha prendido la bomba en varias empresas. Para muestra, dos botones: la de Caprabo por Eroski hace ya 13 años y la de Trasmediterránea por Naviera Armas en 2018. La voracidad compradora ha provocado situaciones endiabladas. “Algunas firmas podrían encontrarse con una abultada deuda financiera y un flujo de caja insuficiente para afrontar esa carga derivada de una situación anómala y sin precedentes”, indica el managing director de PJT Partners.

Los accionistas suelen ir al límite y se resisten a diluir sus participaciones

Aquí entran en juego las operaciones corporativas. “Las ventas de divisiones no esenciales, provocadas por las necesidades de obtener dinero de manera inmediata, conllevarán operaciones de M&A”, anticipa Álex Soler-Lluró Borrell, socio responsable de reestructuraciones de EY. En la misma línea se pronuncian Eduard Arruga, socio responsable del departamento de derecho financiero y bancario de Osborne Clarke, y Vicente Conde, socio director del mismo despacho. Apuntan a que las empresas ahora deberán centrar sus esfuerzos en sus negocios tradicionales. “La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de llegar a reestructuraciones de muchos negocios: unas obligadas por la situación financiera de una empresa y otras para adaptar su modelo de negocio. En este sentido los catalizadores de las segundas son la digitalización y la descarbonización”, sostienen.

Y no solo eso. Las fusiones protectoras ya son una realidad en España. En banca, la de Bankia con CaixaBank y la de Unicaja con Liberbank. Es posible que vengan más...

En el sector turístico también hay actividad. “Las hoteleras pensaron en mayo y junio que esto se había acabado. Ahora han visto que estaban equivocadas y están moviéndose con ventas de activos, operaciones inmobiliarias o búsqueda de deuda de los fondos”, revela Eduardo Navarro, presidente ejecutivo de Sherpa Capital.

Un tema casi tabú son las ampliaciones de capital. En España solo se han producido dos defensivas. Amadeus, que en los albores de la crisis, en abril, levantó 1.500 millones entre acciones nuevas y bonos convertibles, e IAG, que pidió con éxito en septiembre más de 2.700 millones al mercado. Cellnex levantó 4.000 millones en agosto pero para crecer.

La reducción de los costes operativos es básica para lograr mantenerse a flote

“La tendencia del accionista es ir al límite y seguir endeudando a la compañía, antes de optar por la dilución o la entrada de nuevos players en el capital. Muchas de las empresas que están pidiendo ayuda a la SEPI lo están haciendo más por la vía de préstamo que por la de entrada de capital”, revela el directivo de Alvarez & Marsal. Pero esto tendrá que cambiar en breve. No hay muchas opciones. “Vamos a ver ampliaciones de capital en todos los sectores y especialmente en los que se han visto más afectados por la crisis”, prevé Ignacio Marqués del Pecho, socio responsable de restructuring en Arcano. El miedo a valoraciones raquíticas y a las diluciones que provocarán están frenándolas.

“Habrá ampliaciones de capital de distinta naturaleza. Gran parte de las compañías han quedado infracapitalizadas y necesitan nuevas aportaciones de fondos propios, ya sea por parte de sus actuales accionistas como de terceros inversores”, señala el experto de Linklaters. Los inversores, cierto, mirarán con lupa dónde se meten. “El mercado de capitales será muy selectivo”, advierte Ángel Martín, responsable global de restructuring de KPMG.

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