El beneficio de los valores y su precio en Bolsa bifurcan su camino en el S&P 500

Los estragos del Covid-19 sobre las ganancias de las cotizadas del S&P 500 chocan de frente con la buena marcha del índice norteamericano

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El precio de las acciones en Wall Street y las ganancias empresariales, dos variables intrínsecas relacionadas, han dejado de recorrer el mismo camino. Según un análisis de Morgan Stanley con datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, el S&P 500 mantiene una recuperación sostenida mientras los beneficios de las firmas se hunden.

Tanto ha crecido la disparidad que la descorrelación supera los niveles de la Gran Crisis Financiera que arrancó en 2008. Natixis señala que esto ejemplifica “lo caras que están las Bolsas en Estados Unidos”, así como “la desconexión entre dos magnitudes que tienen que ir de la mano”, por lo que pide cautela.

La correlación entre ambas variables, medida con el PER, número de veces que está incluido el beneficio por acción en el precio, está fuera de control tras las última subidas. Brad McMillan, jefe de inversión de Commonwealth Financial Network, explica que a finales de 2019 el PER fue de alrededor de 21 veces, el nivel “más alto por lo menos de los últimos 15 años”. Ahora se acerca a 25 veces, lo que sugiere un sobreprecio de alrededor del 10% en una economía “sana y en crecimiento”, señala.

Los expertos identifican un factor detrás de las subidas. Ignacio García, gestor de patrimonios de A&G Banca Privada, indica que “la asombrosa recuperación en V de los índices norteamericanos se debe principalmente a las ingentes inyecciones monetarias de la Reserva Federal”. El analista de eToro Adam Vettese profundiza en el papel del Banco Central. “Muchos inversores interpretan los mensajes de la Fed como que no dejará que el mercado falle, así que ¿por qué no mantener el dinero en acciones?”

En los años 70 y 80, con los tipos de interés en doble dígito, la PER marcaba un solo dígito. “Con el tiempo, la expansión monetaria de la Fed y los programas de compras de activos bajaron los tipos, aumentando el apetito por el riesgo entre los inversores, lo que empujó las valoraciones de las acciones a un nivel más alto”, valora Mobeen Tahir, de WisdomTree. “Ha sido un proceso estable hasta este año, cuando el tamaño del balance de la Fed y las valoraciones de las acciones han aumentado considerablemente”, abunda.

Ahora bien, el precio de una acción marca el valor actual que asignan los inversores a los flujos de efectivo futuros mientras exista el negocio. Pero en el contexto de incertidumbre actual, con negocios comprometidos y empleados en paro, queda la duda de cuántas empresas existirán cuando pase la crisis. Asimismo y como telón de fondo, permanece el soporte de los bancos centrales. García considera que “una vez terminen las inyecciones hay varias opciones: “O los beneficios aumentan a niveles preCovid o los mercados se ajustarán a las ratios normalizadas”.

Tahir recela de los precios actuales que impone el mercado y se pregunta: “¿Se está adelantando el mercado a sí mismo o están los precios de las acciones pronosticando correctamente lo que podría terminar como una recuperación de la actividad económica más rápida de la esperada?”.

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