Los daños del virus que ha puesto en jaque a la economía mundial

La crisis sanitaria del Covid-19 ha causado ya casi medio millón de decesos en el mundo y dejado tras de sí una crisis económica comparable con la de 2008, aunque la esperanza de lograr una vacuna podría hacer que su recuperación fuera más breve

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España deja atrás este domingo 14 semanas de estado de alarma que comenzaron un mes después de que el Covid-19 pusiera en alerta a Europa desde Italia. La Unión Europea busca volver a la normalidad con la reapertura de las fronteras internas este mes –y de forma aún más controlada, las externas– en un intento de que los países más dependientes del turismo no pierdan la temporada estival.

Con más de 450.000 fallecidos y alrededor de 8,5 millones de contagiados en el mundo, según la Universidad Johns Hopkins, el foco del virus está ahora en Latinoamérica. No obstante, los países que ya parecen haber superado la ola de la pandemia se enfrentan a los temidos rebrotes, que han puesto esta semana en alerta a China, con un foco en Pekín; Alemania, con brotes en dos ciudades, y EE UU, con récords de contagios en Arizona, Florida y Oklahoma.

La pandemia deja también una fuerte huella económica y la OCDE ya ha anunciado las peores previsiones de su historia. Por delante queda una dura tarea de reconstrucción pese a que los repuntes económicos de 2021 serán un "espejismo" al compararse con los desplomes de 2020, según advierte Gonzalo García Andrés, director de economía del área de análisis económico y de mercados de Afi.

España: confinamiento estricto y en vilo por el turismo

España ha sido uno de los países europeos más golpeados por la pandemia, con unos 245.000 casos confirmados y más de 28.000 fallecidos, y también el que ha impuesto las medidas de confinamiento más estrictas. Los ciudadanos estuvieron confinados en sus hogares desde el 14 de marzo hasta el 10 de mayo, cuando comenzó una lenta desescalada que finaliza este domingo, aunque con numerosas restricciones aún vigentes.

El cierre de fronteras y la paralización de la actividad económica ha hecho mucho daño a un Estado al que el turismo aporta un 12% del PIB: la caída de la actividad en el comercio, transporte y hostelería ha sido superior al 70%, según los cálculos del Banco de España. Para paliar el impacto, el Gobierno ha aprobado esta semana un plan de impulso al sector turístico dotado con 4.262 millones de euros, además de las medidas aprobadas estos meses para ayudar a pymes y afectados por ERTE y de los créditos con aval público. En todo caso, la OCDE cree que podría ser la economía desarrollada más perjudicada, con una caída del PIB anual del 11,1%, que llegaría al 14,4% de haber una segunda oleada de Covid-19.

La debilidad del sistema sanitario, que arrastra recortes desde la crisis de 2008, ha sido una de las causas del elevado número de fallecidos y contagiados. De hecho, según García Andrés, el principal riesgo en este momento es el daño que haría cualquier retroceso en términos sanitarios debido al impacto que ya se arrastra.

Italia: conejillo de indias de Occidente en la respuesta al Covid

Las alertas se dispararon en Europa a mediados de febrero, cuando en tan solo tres días, los contagiados en la región de Lombardía, al norte de Italia, pasaron de la decena a superar los 200. El camino que inició entonces Italia, y que fue un preludio de lo que sucedería en España 15 días después, ha dejado hasta ahora unos 238.000 casos confirmados y más de 34.500 muertes, convirtiéndose en el cuarto país del mundo con más fallecidos por Covid-19.

Milán y sus alrededores, motor económico del país, fueron el foco principal de la epidemia, por lo que los efectos en la actividad del país han sido devastadores. Dos semanas después de los primeros contagios y con el norte del país ya en cuarentena, el Gobierno de Giuseppe Conte confinó al país para más tarde interrumpir todas las actividades productivas no esenciales asumiendo ya que el impacto económico sería "muy fuerte". Las estimaciones más optimistas calculan que la caída del PIB será del 8%, mientras que la OCDE considera que alcanzará el 11,3% (o el 14% con rebrote).

El país, que ya abrió sus fronteras a principios de mes, se ha centrado en proporcionar unas ayudas a empresas y ciudadanos que elevarán su déficit presupuestario en unos 55.000 millones. Un apoyo que, aunque necesario, debe tener en cuenta la situación de la que partía Italia: "El país llegó a esta crisis en una situación de recesión y el crecimiento en el último trimestre de 2019 ya fue negativo", recuerda García Andrés.

Alemania: Restricción moderada en una economía sólida

Los primeros casos de Covid-19 en Europa se detectaron en Alemania, aunque su capacidad de control impidió brotes como los de España o Italia. Hasta ahora, los positivos suman los 190.000, con una tasa de mortalidad muy baja (unos 8.900 decesos en total). En este sentido, la capacidad de su sistema de salud para realizar pruebas o tener acceso a respiradores ha sido clave, afirma el experto de Afi.

Angela Merkel optó por no decretar un confinamiento de la población pero sí establecer ciertas restricciones. Aunque se cerraron los centros educativos, de ocio y comercios no esenciales, los ciudadanos podían salir a hacer deporte diariamente. El levantamiento progresivo de estas medidas comenzó el 20 de abril, con la apertura de ciertas tiendas, mientras que el 4 de mayo se inició la apertura gradual de las escuelas. No obstante, esta desescalada no ha estado libre de controversias con enfrentamientos entre cómo aplicaban las medidas cada una de las regiones del país.

Su economía también sufrirá el impacto del Covid-19, pero en menor medida: un 6,6% o un 8,8% si hay una recaída, según la OCDE. En este sentido, el superávit alemán y la acción del Gobierno han sido clave: en marzo, aprobó un presupuesto suplementario de 156.000 millones de euros, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, para paliar los efectos de la crisis, mientras que hace 10 días anunció un paquete de estímulos por valor de 130.000 millones.

Francia: la nacionalización de empresas como posible respuesta

Las previsiones de la OCDE colocan a Francia como la segunda economía más afectada por el Covid-19, con una caída del PIB del 11,4% que podría alcanzar el 14,1% si hay una nueva oleada, a pesar de que su confinamiento duró tan solo seis semanas y la desescalada comenzó el 11 de mayo. Estas medidas han permitido que el número de contagios sea similar al alemán, pero no han evitado que su mortalidad haya sido muy superior: su cifra de decesos es la quinta mayor del mundo, con 29.600, por encima de España.

Los cálculos del Banco de Francia son parecidos a los de la OCDE, con un desplome anual del PIB del 10%, que podría llegar a un 16%. Aunque el organismo espera un repunte de la actividad en la segunda mitad del año, también afirma que "la recuperación se extenderá en el tiempo" y los niveles previos a la pandemia no llegarán hasta mediados de 2022. El principal impacto se ha percibido en el sector manufacturero, con un ajuste del valor añadido del sector del 60%. La estrategia económica del Gobierno ha ido más allá que otros países y además de lanzar medidas de apoyo a pymes y empresas, no ha descartado la nacionalización de aquellas que considerara necesario. De hecho, a finales de abril anunció una ayuda de 7.000 millones a su aerolínea de bandera, el grupo Air France-KLM. También ha anunciado un paquete de ayuda a la industria aeroespacial de 15.000 millones y otros 8.000 millones al motor para potenciar el coche eléctrico.

Reino Unido: reacción tardía pese a los avisos europeos

A pesar de haber visto lo que estaba ocurriendo en Italia y España, las restricciones llegaron al Reino Unido cuando la pandemia ya estaba muy propagada. De hecho, es el tercer país del mundo con más fallecidos (42.500) y el quinto por casos positivos (más de 300.000). "La estrategia de gestión ha sido errática. Intentaron optar por la vía de países como Suecia, pero les ha funcionado peor", explica García Andrés.

A nivel económico, esto también ha tenido sus repercusiones. De hecho, las previsiones del grupo británico EY Item Club apuntan que la caída del PIB podría llegar al 15%, aunque la OCDE la sitúa en el 11,5% o el 14% con rebrote del virus.

A la crisis del Covid-19 se suma el fin del periodo transitorio del Brexit, que supondría el término de las relaciones económicas con la Unión Europea el próximo 1 de enero. El objetivo era que ambas regiones llegaran a un acuerdo de salida, pero tras cuatro rondas de negociaciones no parece haber un punto común y el 30 de junio acaba el plazo para solicitar una prórroga que amplíe dicho periodo. Reino Unido parece dispuesto a abandonar la UE sin acuerdo, sin embargo, el experto de Afi considera que sería "muy temerario" añadir a la crisis actual los efectos de una salida dura. "Puede que busquen forzar la negociación para que vaya más rápido y en octubre intenten encontrar la fórmula para ampliar el periodo transitorio", apunta, puesto que Bruselas siempre estará dispuesta a hacer esta concesión.

Estados Unidos: la economía por delante de la sanidad

EE UU no ha estado a la altura de la pandemia. El Ejecutivo tardó en reaccionar, limitó las restricciones e inició la desescalada antes que Europa, pese a que la pandemia llegó después. Aunque el pico de contagios se ha superado, deja en torno a 2,2 millones de contagiados y 118.500 fallecidos, liderando ambas listas a nivel mundial. Unos datos que muestran de nuevo las carencias de su sistema sanitario, que no llega a todos sus ciudadanos y tiene un elevado coste para los que sí tienen acceso a él.

La estrategia del país ha sido diferente a la de Europa, "donde se ha privilegiado el frente sanitario", a costa de un mayor impacto económico, pero con un riesgo menor, explica García Andrés. Esto eleva la posibilidad de rebrote en EE UU, pero también adelanta la recuperación. Juan Ruiz, de BBVA Research, apunta que, aunque "EE UU está atravesando la recesión más profunda desde la Gran Depresión, todo apunta a que esta será también la recesión más corta". Sus previsiones para 2020 calculan una caída del PIB del 4,4%, aunque podría alcanzar el 7%, unos datos más optimistas que los de la OCDE, que cifran el desplome en el 7,3% o el 8,5% si hay rebrote del virus.

El foco en el ámbito económico ha permitido la aprobación de un paquete de estímulos de 2,2 billones de dólares al que podría sumarse otro de más de 3 billones. A ello se suman las medidas de la Reserva Federal, con la compra de deuda y una rebaja de tipos al 0% que se mantendrá hasta 2022.

Brasil: falta de respuesta en una región ya inestable

Brasil se sitúa ya como el segundo país con más casos positivos (cerca de 980.000) y decesos (más de 47.700). Aunque el primer fallecido por Covid-19 oficialmente reconocido se produjo a mediados de marzo, parece que lo peor está aún por llegar, pues se espera que el pico no se toque hasta julio. Ya en abril, Luiz Enrique Mandetta, el primero de los dos ministros de Sanidad que han abandonado el cargo por estar en contra de la gestión de la pandemia del presidente del Ejecutivo, Jair Bolsonaro, advirtió de que la curva de infectados seguiría al alza durante 12 semanas más.

Pese a los problemas en el seno de su Gobierno, el presidente ha mantenido su oposición a las medidas de aislamiento, aunque los alcaldes y gobernadores de las regiones han impuesto restricciones a la movilidad. Sin embargo, estas ya comienzan a levantarse aunque el número de contagios esté lejos de haberse controlado aún. La estrategia de Brasil ha sido, por tanto, muy similar a la de EE UU, privilegiar lo económico sobre lo sanitario, pero con la gran diferencia de que el país latinoamericano partía ya de una situación "muy frágil" y la actual pandemia podría tener grandes consecuencias sociales y políticas, apuntan desde Afi. Algo similar está ocurriendo en países como México, lo que podría traducirse en consecuencias negativas para la economía española, por la gran presencia de muchas empresas en el mercado latinoamericano.

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