La tecnología, la exportación y los servicios liderarán la ocupación a corto plazo
Parados en una oficina de empleo en Madrid
Parados en una oficina de empleo en Madrid

Los expertos creen que España creará empleo si el PIB crece el 1%

Algunos prevén que la tasa de paro podría bajar al 18% en los tres próximos años

En la última crisis se ha creado empleo temporal con un alza del 0,8% del PIB

En España existía un consenso tradicional entre los economistas sobre la elasticidad del empleo, según la cual la nueva ocupación se activa cuando la economía nacional crece entre un 2% y un 3%. Así lo indicaba, al menos, la Ley de Okun –que relaciona las tasas de paro y crecimiento del PIB– que tradicionalmente indicaba que solo con esa intensidad de avance de la actividad se movilizaba el empleo y la tasa de paro comenzaba a ceder.

Sin embargo esta afirmación ya no es válida. Ahora los expertos debaten cuál es el nuevo umbral de crecimiento a partir del cual la economía española generará puestos de trabajo.

“La necesidad de crecer más de un 2% para crear empleo estaba basada en el tipo de economía que tenía España desde finales de los 70 a principios de los 90”, explica el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, Josep Oliver. “En aquellos años el sector industrial tenía mucho más peso en el PIB y por eso las ganancias de productividad eran mayores y tardaban más en agotarse antes de que fuera necesario aumentar la contratación”.

Sin embargo, en una economía tan terciarizada como la actual española, con un peso preeminente del sector servicios (la industria registra mínimos históricos representando alrededor del 13% del PIB), bastará que la actividad crezca en el entorno del 1%, poco más arriba o abajo para que se genere empleo.

De hecho, uno de los indicadores adelantados de la marcha del mercado de trabajo, que es la ocupación temporal, ya está creando puestos de trabajo (169.500 nuevos ocupados en el tercer trimestre). Es más, según destaca Oliver, en la primera fase de la actual crisis (entre 2008 y julio de 2011) este tipo de empleo eventual también crecía, con un avance del PIB de alrededor del 0,8%, precisa este catedrático. Entonces se estuvo también a punto de generar ocupación en términos netos, ya que el empleo caía apenas un 0,4%.

Para la economista María Jesús Fernández, analista en la Dirección de Coyuntura y Estadística de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), es “muy difícil, prácticamente imposible” fijar un nuevo umbral de crecimiento necesario para crear empleo. No obstante, coincide en que ahora es inferior al 2% con toda seguridad. Y lo atribuye a dos factores fundamentales: uno cíclico, debido a que las plantillas llegan ya extremadamente ajustadas “y a poco que crezca la actividad de una empresa se verá obligada a contratar”. Y, por otro lado, Fernández cree que la reforma laboral, que ha abaratado los costes de contratación y de despido, “podría animar a contratar”.

Otro experto economista del mundo universitario asegura firmemente que España creará empleo creciendo menos de un 1%. “Las empresas acumulan una productividad muy elevada durante mucho tiempo, por el fuerte ajuste al que han sometido a sus plantillas últimamente”. Por ello, este experto asegura que “si se contrata bien, la tasa de desempleo podría descender del actual 25,9% al entorno del 18% en los próximos tres años”. Si bien se muestra mucho más pesimista a la hora de hallar posibilidades de recortar más este nivel de desempleo.

En este sentido, la catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco, Sara de la Rica, autora del Observatorio Laboral de la Crisis de Fedea, asegura que “en estos momentos, después de tanta destrucción de empleo, es muy probable que no sea necesario un crecimiento del PIB tan alto como indica la Ley Okun para comenzar a crear empleo”. Esto ocurrirá, añade, “si las empresas se han quedado sin excedentes de empleo y, en consecuencia, ante un impulso de la demanda de sus bienes y servicios se vieran en la necesidad de contratar”.

Dicho esto, De la Rica hace una advertencia, al precisar que esta tasa de paro podría no reducirse todo lo que podría esperarse por un impulso en la creación de empleo. Esto se debería a un aumento de la población activa (personas entre 16 y 64 años que tienen o buscan un empleo) debido a que los desanimados que habían pasado a ser inactivos vieran mejores perspectivas y se reincorporaran a la actividad. Así, el empleo que se cree podría ser insuficiente para absorber a todos los nuevos parados.

“Otra cosa es qué tipo de empleo se va a crear cuando la economía se reactive”, puntualiza Josep Oliver. Se refiere a que, según los datos de los últimos trimestres, la nueva ocupación se resentirá en su calidad, “con más tiempo parcial, más falsos autónomos y más temporales”.

En cuanto a los sectores donde se empezará a crear este nuevo empleo, el portavoz de la patronal de empresas de trabajo temporal (Asempleo), Lorenzo Rivarés, asegura que “todos los puestos relacionados con las nuevas tecnologías como analistas web o desarrolladores; así como aquellos que trabajan con la exportación y la gestión de cobros, son los menos afectados por la crisis y los que siguen generando ocupación. Y apunta otras dos actividades que podrían tirar del empleo: el sector servicios en general, sobre todo camareros, dependientas o recepcionistas, “con contratos de menos horas”, y el sector agrario.

Los salarios y la negociación colectiva sí importan

Al día siguiente de que la economía española empiece a crear empleo, los agentes del mercado de trabajo tienen un trabajo importante: hacerlo sostenible. Para ello, fuentes sindicales y del mundo académico coinciden en que será clave que los salarios dejen de decrecer para que se intensifique el consumo y la actividad. “Las retribuciones deberían subir como indica el pacto de negociación colectiva, un 0,6% como mínimo y convendría dejar de recurrir a los descuelgues salariales”, indican estas fuentes. Además, creen que sería conveniente renegociar dicho pacto para que las empresas intensifiquen las medidas de flexibilidad y no se produzca efecto sustitución de trabajadores más caros por más baratos.

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