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La automoción europea es débil frente a la china

Las empresas del país asiático apuntan al extranjero, y el precio medio de sus eléctricos es de solo 32.000 euros

Tienda de BYD en Shanghái (China).
Tienda de BYD en Shanghái (China).getty images

C­hina ha sido la gallina de los huevos de oro para fabricantes occidentales como Volkswagen y BMW. Pero cada vez parece más una amenaza. Grupos chinos como BYD, líder en vehículos eléctricos, apuntan a los mercados extranjeros. Europa parece especialmente vulnerable.

China exportó 3,11 millones de vehículos en 2022, lo que supone un aumento interanual del 54,4%, según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles. Las exportaciones de vehículos de nuevas energías, como los coches eléctricos de batería, aumentaron un 120% respecto a 2021.

Según la consultora Inovev, en 2022 los vehículos eléctricos de los fabricantes chinos tenían ya una cuota de mercado del 9% en Europa, casi el doble que el año anterior. Pero el ritmo se está acelerando. Además de BYD, otros fabricantes que quieren expandirse son MG, propiedad del gigante estatal SAIC; Xpeng, especialista en vehículos eléctricos; y Geely, propietaria de Volvo, que en enero detalló los planes de expansión en Europa de sus marcas Zeekr y London Electric Vehicle.

Los fabricantes chinos tienen muchas ventajas. En los últimos años, las marcas occidentales han perdido cuota de mercado en China, lo que ha permitido a los fabricantes nacionales conseguir mayores economías de escala y eficiencias en áreas como los costes de investigación. Cuentan con una amplia cadena de suministro nacional, incluido el mayor fabricante de baterías del mundo, CATL, que les da acceso a tecnologías innovadoras, como el intercambio de baterías o las baterías de litio-ferrofosfato.

Algunas, como Xpeng, pretenden competir en calidad con las marcas occidentales de gama alta, ofreciendo largas autonomías o software de entretenimiento inteligente. Para muchos consumidores, el atractivo reside en los precios más bajos. Mientras los fabricantes occidentales han disparado el coste de los vehículos de batería, los grupos chinos redujeron entre 2015 y el primer semestre de 2022 a la mitad el precio promedio de un eléctrico en su país, hasta situarlo en solo 32.000 euros, según la consultora Jato Dynamics.

Su mayor eficiencia y el mayor coste de los coches de batería en Europa significan que los grupos del Reino Medio pueden exportar y competir enérgicamente. De media, los fabricantes chinos pueden fabricar un vehículo eléctrico por 10.000 euros menos que sus rivales occidentales.

La nueva competencia exacerbará una inminente guerra de precios en los vehículos eléctricos, que ya ha comenzado en Estados Unidos, liderada por Tesla y Ford Motor. Europa, sin embargo, parece especialmente expuesta. Los fabricantes de automóviles de EE UU se benefician del gusto de los conductores por los coches más grandes y de las subvenciones gubernamentales a la producción nacional en virtud de la Ley de Reducción de la Inflación del presidente Joe Biden. Ante la amenaza que se cierne sobre la fabricación europea, el continente podría intentar disuadir las importaciones con aranceles adicionales o más subvenciones para los fabricantes locales.

Pero los propios Gobiernos están en un aprieto. Si Europa quiere eliminar gradualmente los vehículos de combustión para 2035, necesitará una gran oferta de vehículos eléctricos más baratos. El precio medio de un eléctrico en Europa, estimado por Jato en 56.000 euros, sigue siendo demasiado elevado para la mayoría de los consumidores.

Guerra comercial

Además, una guerra comercial sería impredecible. El menor coste de fabricación en China podría ayudar a los fabricantes del país a absorber los aranceles, mientras que los grupos occidentales podrían sufrir represalias. China representó casi el 40% de las entregas de Volkswagen en 2022, por ejemplo. Grupos como Renault o BMW fabrican allí y exportan al extranjero.

El resultado puede ser que los grupos occidentales tengan que competir por un lugar más pequeño en sus mercados de origen, pero también recortar los precios, lo que perjudicaría a la rentabilidad. Inovev calcula que los grupos chinos podrían acaparar el 20% del mercado europeo de eléctricos de aquí a 2030, mientras que las marcas europeas verían caer su cuota del 66% en 2021 a un mero 45%.

El sector ha tenido una buena pandemia. Volkswagen, por ejemplo, ha subido los precios alrededor de un 10% de media en los últimos tres años, según los analistas de RBC. La creciente amenaza de China significa que empiezan los años de vacas flacas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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