Cómo puede Joe Biden ayudar a salvar el planeta en la COP27

Frente al proteccionismo de EE UU, hay que apoyar la transición de los países pobres para que no se alíen con China

Joe Biden, en Somerset (Massachusetts, EE UU), en julio.
Joe Biden, en Somerset (Massachusetts, EE UU), en julio. reuters

Joe Biden y otros líderes de países ricos recibirán muchas críticas de los países más pobres cuando lleguen, a finales de semana, a la conferencia de la ONU sobre el clima que se celebra en Egipto, COP27. Pero si el presidente de EE UU une sus políticas en materia de geopolítica, comercio y clima, puede cambiar el relato.

Biden puede impulsar las Alianzas para la Transición Energética Justa (JETP), cuyo objetivo es acelerar la descarbonización de las economías en desarrollo, con países como India. Así, se promoverán los intereses occidentales, al tiempo que se salva el planeta.

Los países del Sur Global criticarán, con razón, a los ricos por haber incumplido una vez más su promesa de dar 100.000 millones de dólares al año en financiación para el clima. EE UU merece la mayor parte de la culpa.

Estados como Pakistán también se quejarán de que ya están sufriendo las consecuencias del cambio climático pese a haber hecho muy poco para provocarlo. De nuevo, EE UU merece la mayor parte de las críticas, aunque otros países ricos y China también son grandes culpables.

Muchos países, tanto ricos como pobres, también están descontentos con la Ley de Reducción de la Inflación, la histórica legislación climática de Biden. Es magnífico que la Casa Blanca subvencione el despliegue de tecnologías verdes en su país. Pero esta legislación también tiene un matiz proteccionista, ya que fomenta la producción nacional a costa de los fabricantes extranjeros.

Biden se arriesga a enemistar a posibles amigos, al tiempo que subraya la importancia de las alianzas para contener a China. A medida que EE UU reduce su dependencia de las tierras raras, los paneles solares y otros productos similares de origen chino, no tiene por qué fabricar todo eso en su territorio.

Será más barato repartir la producción entre los países amigos según su ventaja comparativa. Ese es el objetivo de la “deslocalización amiga”, un plan para crear vínculos comerciales con los aliados, que ha defendido la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. ¿Sabe la mano izquierda de Biden lo que hace la derecha?

EE UU y otros países ricos tienen una serie de políticas que podrían acelerar la transición justa en el Sur Global. Ahora es necesario reunirlas en un paquete coherente. El G7 ha creado una colaboración de 600.000 millones de dólares para infraestructuras e inversiones en el mundo en desarrollo, como alternativa ecológica a la china Nueva Ruta de la Seda.

Sudáfrica anunció en la conferencia sobre el clima de 2021 el primer JETP, una alianza de 8.500 millones con los países ricos que se supone que desbloqueará enormes cantidades de capital privado. Indonesia, Vietnam y Senegal podrían desvelar sus propias colaboraciones este mes. También se está trabajando en una con India, aunque llevará más tiempo.

EE UU y sus aliados han presionado al Banco Mundial y a otros bancos de desarrollo para que usen mejor sus balances contra el cambio climático. Es un primer paso para reunir el vasto fondo de guerra necesario para financiar las transiciones justas. Los países ricos tendrán que usar más financiación pública para atraer billones de capital privado.

El riesgo geopolítico de la inacción es enorme. Si los países ricos no impulsan las transiciones justas en el Sur Global, los países en desarrollo no aceptarán quedarse atrapados en la pobreza. Algunos recurrirán a China. Otros tomarán el camino sucio hacia el desarrollo. Y millones de sus ciudadanos huirán a países ricos y más fríos para escapar de la pobreza y la catástrofe climática. Eso avivará las llamas del nacionalismo intolerante en Europa y EE UU.

Los países en desarrollo no solo quieren luchar contra el cambio climático. Quieren salir de la pobreza y crear buenos empleos. A EE UU le interesa ayudarlos. Eso significa abrir oportunidades comerciales y transferir tecnología, así como invertir en sus revoluciones industriales verde. Por supuesto, costará dinero. Las economías en desarrollo y emergentes, excluyendo China, necesitan 1 billón al año en inversiones, según la Fundación Rockefeller. La mayor parte tendrá que proceder de inversores privados, aunque los países ricos deben usar más dinero público para impulsarlo. Pero esa inversión puede ser muy rentable. Y el coste es insignificante en comparación con la lucha contra una guerra fría, por no hablar de una caliente, con China.

El JETP con Sudáfrica se centra en la energía. El país produce y consume grandes cantidades de carbón. Por eso necesita ayuda para cerrar minas y centrales térmicas, reciclar a los trabajadores y crecer en renovables. La energía también será el núcleo de otros JETP. Indonesia produce y consume mucho carbón, y Vietnam es un gran consumidor. Otros, como Bangladés, sufren por ser demasiado dependientes de las importaciones de combustibles fósiles. Ahora Europa paga más por el gas, y se han producido apagones generalizados en el país asiático, que necesita ayuda para acelerar en renovables.

Pero la energía no lo es todo. Los países también necesitan transformar la agricultura, el transporte, la industria pesada y la construcción. Y necesitan ayuda para adaptarse a los estragos del cambio climático. La elección de Lula como presidente de Brasil es una gran oportunidad para salvar los bosques tropicales del mundo y hacer las prácticas agrícolas más respetuosas con el clima. La silvicultura y el uso de la tierra también deben ser fundamentales en las asociaciones con Indonesia y la República Democrática del Congo.

India, el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero, es el mejor ejemplo de por qué hace falta un pensamiento conjunto. Usa mucho carbón, porque produce muy poco petróleo y gas. Narendra Modi también tiene grandes aspiraciones en solar o hidrógeno verde. El primer ministro quiere exportarlas, además de usarlas en su país. India ve la oportunidad de desplazar a China en algunas de las cadenas de suministro de la revolución industrial verde. Y cuenta con varios grandes industriales, como Gautam Adani y Mukesh Ambani, que están apostando fuerte por ello.

Si EE UU y otros países ricos negocian una transformación de toda la economía con India, matarán dos pájaros de un tiro: el clima y China. Cuando Biden deje la COP27, irá a Indonesia para asistir a la cumbre del G20. Es el momento de pensar a lo grande y actuar con valentía.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías