Francia ordena el arresto de Ghosn por usar fondos de Renault para fiestas y comprarse un yate

El expresidente de Nissan y de Renault, huido de Japón, reside actualmente en Líbano

Carlos Ghosn, en una rueda de prensa en 2020.
Carlos Ghosn, en una rueda de prensa en 2020. AFP

La Justicia francesa ha lanzado una orden de arresto internacional contra el que fuera el presidente y consejero delegado de Renault y de Nissan Carlos Ghosn, que actualmente se encuentra en Líbano, su país natal, tras su rocambolesca fuga de Japón en 2019. La orden, además está dirigida contra otras cuatro personas que supuestamente le ayudaron a desviar millones de euros de Renault para su uso personal.

Una de las órdenes está dirigida contra el multimillonario Suhail Bahwan, propietario de una distribuidora de vehículos en Omán que, según los fiscales de Nanterre, fue la vía para canalizar los fondos. Los otros implicados son los dos hijos de Bahwan y el ex director general de Suhail Bahwan Automobiles. Una portavoz del gabinete que defiende los intereses de Ghosn en Francia ha considerado este viernes “sorprendente” la orden de detención, porque se asienta en una instrucción que no ha dado lugar a ninguna condena por el momento.

En declaraciones a Efe, la portavoz también ha subrayado que este mandato de arresto de la Justicia francesa se ha emitido a sabiendas de que el antiguo máximo ejecutivo de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi “no puede salir” del Líbano, ya que este país no extradita a sus ciudadanos. Ghosn, que tiene ciudadanía libanesa, francesa y brasileña, también tiene una orden de arresto de Japón, país del que huyó a finales de 2019.

Desde su huida, los principales problemas judiciales del exdirectivo se han trasladado a Francia, donde la fiscalía le investiga por utilizar fondos de Renault para pagar un yate de 120 pies y ostentosas celebraciones, incluidas millonarias fiestas en el palacio de Versalles. Los investigadores franceses han viajado a Beirut para interrogar a Ghosn sobre sus interacciones con el distribuidor de automóviles de Omán y sus gastos en varios eventos y viajes. En mayo de 2021, además, la justicia de Países Bajos dictaminó que el conocido como cost killer debía de abonar a la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi un total de cinco millones de euros por unos salarios que percibió cuando ya no era parte del grupo automovilístico.

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