¿Qué supone que la energía nuclear sea verde?

La nuclear puede obtener mejor financiación con la etiqueta verde. España argumenta que la calificación perdería sentido

Planta nuclear de Dukovany, a 200 kilómetros de Praga, en República Checa
Planta nuclear de Dukovany, a 200 kilómetros de Praga, en República Checa REUTERS

El debate por la propuesta de la Comisión Europea de asignarle la taxonomía de “energía verde” a la nuclear y el gas divide a Europa. Mientras que Francia impulsa este cambio en la calificación y anuncia la construcción de nuevas centrales nucleares, España y Alemania se oponen drásticamente. La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha sentenciado que esta modificación “manda una señal errónea a los mercados financieros”, pero ¿cuál sería el alcance real de esta modificación?

El Pacto Verde Europeo obliga a los países a invertir en reformas ecológicas “por lo menos el 37%” de la financiación que reciben del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de 672.500 millones de euros. En este sentido, la taxonomía verde busca guiar a las empresas e inversores en sus planes de descarbonización, identificando actividades y sectores económicos ambientalmente sostenibles y que contribuyan a mitigar el cambio climático.

“Todo lo que es sostenible consigue financiaciones mejores en el mercado. Los tipos de interés y los créditos son más baratos”, indica Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear, a CincoDías. Araluce advierte de que el sector energético europeo todavía no es capaz de abastecerse solo con energías renovables, y por eso la Comisión plantea la nuclear como parte de la transición, teniendo en cuenta que no produce emisiones de CO2. El experto añade que la Unión Europea no ha delimitado aún el tipo de inversiones que se podrían hacer en las “energías de transición”.

Finanzas verdes

Por otra parte, la inclusión de la nuclear y el gas en esta taxonomía añade una capa de complejidad a la regulación sobre las finanzas verdes en Europa, y genera, por ejemplo, preguntas sobre la posibilidad de que las instituciones involucradas en proyectos nucleares o de gas que cumplan con los estándares de la Unión Europea puedan emitir bonos verdes, un mercado que creció alrededor de un 50% el año pasado y que se estima que se emitió bonos por el valor de 452.200 millones de dólares en 2021.

En octubre la Comisión aseguró que buscará recaudar hasta el 30% de los fondos de Next Generation EU, unos 250.000 millones de euros, mediante la emisión de “bonos verdes de Next Generation EU”. En este sentido, la delimitación de la taxonomía podría influir directamente en la cantidad de inversiones que estas emisiones podrán captar y en los sectores a los que la inversión se podrá dirigir. Sin embargo, por el momento el ejecutivo comunitario aún no se ha manifestado al respecto.

Las autoridades tienen que aclarar si cambiarán los criterios para inversiones verdes

Según el estándar actual de la Comisión Europea, como requisito los emisores deben acreditar “alineación con la taxonomía”, además de ofrecer transparencia sobre la gestión de los ingresos del bono y recibir la verificación por parte de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) y de entidades externas. En este sentido, las autoridades tendrán que aclarar si es la ESMA quién tendrá la última palabra sobre qué inversiones de “energías de transición” son sostenibles, o cómo se reconfigurarían estos criterios.

Esta modificación también podría implicar cambios en el criterio europeo sobre qué gestoras de fondos tienen inversiones sostenibles, ya que actualmente las firmas reciben calificaciones distintas dependiendo de si consideran los riesgos de sostenibilidad en la toma de decisiones de inversión.

Para Alicia Cantero, bióloga y responsable del área de incidencia política de Greenpeace, incluir a la nuclear entre las inversiones verdes es un despropósito. “Esta decisión hace que la taxonomía pierda sentido y la convierte en una licencia para el lavado verde. Se corre el peligro de que la inversión se desvíe hacia la nuclear y no llegue a las tecnologías verdaderamente sostenibles. La Comisión Europea está ignorando el principio de no daño y los problemas que los residuos dejarán a futuras generaciones. Es un engaño” ha indicado Cantero a este diario.

La nuclear y el gas serían consideradas ‘energías de transición’

El sistema español aún depende en gran parte de la nuclear. De hecho, según Red Eléctrica de España, esta fuente representó alrededor del 20,8% de la producción total de la Península en 2021, mientras que todas las renovables juntas representaron alrededor de un 46,6% y el resto de las no renovables, entre ellas el gas natural y el carbón, el 32,6% restante.

Por otra parte, en el contexto de la crisis energética que Europa atraviesa desde fines de junio, la presidenta de la Comisión Europea ha destacado en los últimos meses la importancia de la “soberanía energética” europea. Este concepto ha sido descrito por las autoridades como la protección de la autonomía de la región la influencia y presiones de sus proveedores como Rusia.

En este contexto, Santiago Carbó, director de estudios financieros de la Fundación Funcas y consultor del Banco Mundial, afirma a Cinco Días que la energía nuclear ofrece una alternativa a las importaciones energéticas: “El debate sobre los residuos es difícil, tiene una venta y un costo político elevado. La transición va a tomar tiempo y recursos. Ahora tenemos la suerte de tener a Argelia como aliado para el suministro de gas, lo que permite mantener el sistema energético, pero ¿y qué pasaría si no?”.

Otros grandes impulsores de la nuclear

  • China. Planea construir hasta 150 reactores nucleares en los próximos 15 años con una inversión estimada de 440.000 millones de dólares (unos 381.000 millones de euros). Más que el resto del mundo en las últimas tres décadas. El objetivo del gigante asiático, que ya cuenta con unos 51 reactores nucleares, es ampliar su capacidad instalada de energía nuclear del 10% del total del suministro al 15% para 2050.
  • India. El gigante ha afirmado que para 2024 tendrá nueve reactores nucleares más 12 nuevos adicionales, con una capacidad de 9.000 MW. Actualmente ya cuenta con 22 reactores en funcionamiento y está explorando 5 locaciones nuevas para posibles nuevos proyectos.
  • Japón. Una de las promesas de campaña de su nuevo primer ministro, Fumio Kishida, fue reimpulsar la energía nuclear. Está concentrado extender la vida de los 33 reactores que tiene actualmente. Bajo la normativa actual 15 de estos reactores cerrarán en diciembre de 2030 y no el resto antes de 2050.
  • Francia y Países Bajos. Emmanuel Macron ha anunciado la construcción de hasta 14 nuevos reactores. Por otra parte, el Gobierno neerlandés anunció en diciembre la construcción de dos centrales nucleares en un intento por alcanzar objetivos climáticos.
Normas
Entra en El País para participar