Momento doblemente malo para un temblor nuclear en EDF

El parón de cuatro reactores le puede provocar un golpe de 3.000 millones en su ebitda de 2022, de 20.000 millones

Central nuclear de EDF en Cruas (Francia).
Central nuclear de EDF en Cruas (Francia). reuters

Jean-Bernard Lévy está teniendo un año complicado. En verano, el director general de la principal empresa eléctrica francesa, EDF, de 33.000 millones de euros, vio cómo su plan de reestructuración quedaba en suspenso. Ahora las averías le obligan a cerrar cuatro de sus 50 reactores nucleares para repararlos. El momento es especialmente inoportuno.

En comparación con algunos de los problemas que pueden sufrir los reactores, los fallos en las tuberías del sistema de inyección de seguridad de la central de Civaux parecen manejables. La parada de otras dos unidades en Chooz, otra central, es por precaución. Y la pérdida de 1 teravatio hora (TWh) de producción en 2021 y la modificación de las previsiones de ebitda de este año, que pasan de “más de 17.700 millones de euros” a “una horquilla de 17.500 a 18.000 millones”, son asumibles.

Más problemáticos son los 9,5 TWh que, según JP Morgan, podrían perderse el próximo año. Todavía no está claro cuánta energía de sustitución tendrá que comprar EDF en el mercado mayorista como solución. Pero el momento no podría ser peor. La energía francesa que se suministrará en enero cuesta ahora 600 euros por megavatio-hora, tras haber estado cerca de los 100 euros en agosto. Suponiendo que tenga que adquirir toda la energía que falta a la mitad del precio actual –un escenario ciertamente sombrío –, Lévy se enfrenta a un golpe de casi 3.000 millones de euros en los 20.000 millones de ebitda previstos para el próximo año.

En este momento, la energía nuclear también es especialmente sensible a las malas noticias. Tras las conversaciones sobre el clima de la COP26, los países que están elaborando planes a largo plazo para descarbonizar sus economías están reexaminando la fisión nuclear, que produce bajas emisiones de carbono.

El Reino Unido está estudiando una serie de reactores más pequeños; el presidente francés Emmanuel Macron, cuyo país depende de la energía nuclear para más del 70% de su suministro, aprovechó la conferencia de Glasgow para prometer nueva potencia. También es probable que la energía nuclear se considere un combustible de “transición” en las definiciones de la Unión Europea de las tecnologías “verdes” aceptables.

Los dolores de cabeza de Lévy pueden ser temporales. Su reforma puede recibir un nuevo impulso tras las elecciones de abril en Francia. El aumento de los precios de su energía nuclear y la escisión de su rama de energías renovables también podrían disparar el valor de las acciones de EDF: los analistas de Barclays calculan que, sin la deuda neta, las diferentes partes de la empresa podrían valer hasta 55.000 millones de euros, dos tercios más que ahora. Sin embargo, los detractores de la energía nuclear verán una oportunidad para sacar pecho.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías