El freno al aumento de masa monetaria es un lastre para las Bolsas

Incluso si uno continúa ciñéndose a la tesis de que no hay alternativa a las acciones, no hay que perder de vista que la política monetaria se normalizará lenta pero segura

A los mercados de valores les encanta el crecimiento (de los beneficios). Pero lo que les gusta aún más es el dinero: cuanto más, mejor. Una oferta abundante de dinero tiene varias ventajas para los mercados de valores. Y es que una gran oferta de dinero va de la mano de la caída de los tipos de interés. Esto hace que las acciones sean más atractivas en comparación con la renta fija.

Incluso si los beneficios se mantienen sin cambios, los precios de las acciones pueden subir. Sin embargo, una gran oferta de dinero también conduce a un aumento de la demanda de inversión si la creciente oferta de dinero no es absorbida por la demanda de bienes y servicios.

El año pasado, la oferta monetaria M2 en EE UU aumentó casi un 25%. El crecimiento medio de la oferta monetaria en los últimos 20 años fue del 7,1% anual. Las cifras de la zona del euro no son tan drásticas, pero van en la misma dirección: alrededor del 12% de crecimiento en 2020, con una media de algo menos del 6% anual.

La mayor parte del crecimiento de la masa monetaria ha beneficiado a los mercados de capitales, es decir, a las acciones, los bonos y los inmuebles. Incluso la caída del crecimiento del año pasado, causada por la pandemia de coronavirus, solo provocó brevemente el nerviosismo en los mercados de valores. A finales de año, el MSCI ACWI subió un 6,7% en euros.

Las esperanzas de un repunte del crecimiento al final de la pandemia, junto con el gigantesco exceso de dinero, ya habían provocado que el índice subiera alrededor del 16% a mediados de 2021. Un aumento muy superior a la media de diez años, que ronda el 12% anual.

Incluso si uno continúa ciñéndose a la tesis de que no hay alternativa a las acciones, no hay que perder de vista que la política monetaria se normalizará lenta pero segura. Esto significa que el crecimiento de la oferta monetaria se asentará en torno a la media a largo plazo de alrededor del 7% anual. En EE UU, el crecimiento de la masa monetaria ya ha caído del 27,1% a finales de febrero al 13,8% a finales de mayo.

Es solo cuestión de tiempo antes de que la droga del crecimiento de la oferta monetaria pierda su efecto estimulante en el mercado de valores. La disminución del crecimiento por sí sola provocará síntomas de abstinencia. Incluso si los bancos centrales no pueden exprimir la pasta de dientes, es decir, la oferta monetaria, de regreso al tubo, claramente ralentizarán la salida del tubo.

Sin embargo, a pesar del repunte de la inflación, los bancos centrales evitarán subir el precio del dinero, es decir, los tipos de interés, lo que provocaría un impacto negativo en el crecimiento económico y la política fiscal expansiva que aún se necesita. Reducir las compras de bonos es, por tanto, la primera opción en el catálogo de medidas de los bancos centrales para estabilizar la confianza en la política monetaria.

La Reserva Federal de EE UU ya ha pensado, al menos, en ello. El aire se enrarece en los mercados bursátiles y, por lo tanto, la selección de valores individuales adquiere una mayor importancia.

Klaus Kaldemorgen es gestor del fondo DWS Concept Kaldemorgen