Los hoteleros confían en las vacunas y la demanda nacional para salvar el verano

Ocupación, precios y rentabilidades tocaron mínimos históricos en el primer trimestre, según el barómetro de Cushman & Wakefield y STR

Turistas en el mirador de Es Colomer en Formentor (Mallorca)
Turistas en el mirador de Es Colomer en Formentor (Mallorca)

Tras doce meses de pandemia, la industria hotelera no logra ver la luz al final del túnel. El último barómetro de las consultoras Cushman & Wakefield y STR, que recoge las opiniones de 1.200 hoteles de España y Portugal, refleja el profundo deterioro que la crisis del coronavirus ha dejado en los grandes indicadores de la industria hotelera, todos ellos en mínimos históricos. En el primer trimestre de 2021, la ocupación media apenas superó el 23%, el beneficio medio por habitación disponible se hundió un 65% hasta los 16,75 euros y el precio medio “solo” bajó un 24% hasta los 73 euros. “2021 no ha empezado como se esperaba. La expectativa de los hoteles en España y Portugal de abrir en Semana Santa se desplomó con las restricciones de movilidad en Europa por la subida de casos en este primer trimestre. Sin embargo, como ya pasó en el 2020, se espera que la demanda doméstica, en primer lugar, y la internacional acumulada, ayude a un incremento rápido del rendimiento hotelero en los destinos vacacionales. No obstante, todo ello dependerá de que las restricciones se vayan levantando y los programas de vacunación avancen en Europa y en el marco internacional”, recalca Paula Reinoso, portavoz de STR para España y Portugal.

Los indicadores que manejan ambas compañías demuestran que en los países en los que más se ha acelerado el proceso de vacunación y que han levantado con mayor rapidez las restricciones como EE UU, la demanda se ha reactivado llegando a ocupaciones cercanas al 60% durante la segunda semana de abril. “La situación obliga a buscar mecanismos para la supervivencia de las compañías y las esperanzas están puestas en la reactivación de los destinos vacacionales durante la temporada de verano. El sector recuperará la visibilidad en cuanto las restricciones para la movilidad se levanten, pero para eso es necesario que en Europa el proceso de vacunación se acelere”, recalca Albert Grau, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España.

El informe destaca la divergencia en la caída de precios, con destinos como Barcelona con bajadas del 40%, propiciadas por su fuerte dependencia del turismo extranjero y de negocios, y con otros enclaves, como Baleares o Canarias, con incrementos de tarifas del 20% o del 0,5%. Un aumento que, sin embargo, está condicionado por el escaso número de establecimientos abiertos.

Al mismo tiempo, el próximo 8 de mayo arranca la negociación para prolongar los ERTE por fuerza mayor, que decaen el próximo 31 de mayo si no hay prórroga. La caída del estado de alarma obligará a negociar una esquema diferente al de los expedientes de fuerza mayor y los hoteleros quieren utilizar esas conversaciones para mantener parte de las bonificaciones y al mismo tiempo eliminar la cláusula que obliga a mantener el empleo hasta seis meses después de finalizado el ERTE. A 31 de marzo había 440.972 trabajadores de actividades turísticas con el empleo suspendido, de los que 111.721 correspondían a hoteles y 243.595 a bares y restaurantes.

Normas
Entra en El País para participar