Política monetaria

La banca retira 170.000 millones de la caja fuerte del BCE en diez días para dar crédito

Las entidades llenaron la hucha de Lagarde trasla última TLTRO; sacan la liquidez para conceder préstamos, aunque con menor intensidad

Facilidad de depósito pulsa en la foto

La megainyección de liquidez del BCE en la subasta teledirigida para dar créditos (TLTRO) del pasado 18 de junio, por 1,3 billones de euros, ha tenido efectos inmediatos en el balance de la institución. El dinero de la facilidad de depósito, la suerte de hucha del BCE en la que las entidades financieras depositan su exceso de liquidez se disparó desde los 242.000 millones de euros previos a la subasta a los casi 460.000 millones –récord de 2020–, el 10 de julio, después de que la banca recibiera el dinero. Pero en los últimos 10 días hábiles han decidido sacar el dinero y ponerlo a trabajar. Han retirado 170.000 millones: los últimos datos, a 24 de julio, revelan que las entidades tienen depositados 289.814 millones en el BCE.

Este es el primer paso para poner a rodar esa liquidez en la economía real, de modo que los préstamos del BCE a la banca se conviertan en créditos para las empresas y particulares.

El primer movimiento de llenado de la hucha de Lagarde tuvo su lógica. “Tomamos esa liquidez al -1% y al día siguiente la ingresamos en la facilidad de depósito del BCE al -0,5%”, explican desde el departamento financiero de una entidad. La banca española, y el conjunto de la europea, no dudó en acudir al máximo de su capacidad a la última megasubasta del BCE. Es decir, solicitar la máxima liquidez posible de acuerdo a su cartera de créditos –exceptuando hipotecas y créditos al sector público–, puesto que estaba asegurada una bonificación del 1% solo por mantener el saldo de financiación. Con la tasa de depósito en el -0,5%, los bancos que han trasladado ese dinero a la cuenta del BCE se han anotado un 0,5% de rentabilidad y ahora emplearán esa liquidez. “La concesión de crédito no es inmediata. Mientras, la liquidez permanece en la facilidad de depósito. Para los bancos, es como una cuenta de cobros y pagos”, señalan fuentes financieras.

Trabajo en proceso

¿De qué manera ese dinero se convierte finalmente en crédito? Ese es el propósito del BCE, y ya lo está consiguiendo. Una vez recibida la financiación del Banco Central, los bancos ya tienen un primer motivo para conceder créditos. El coste de liquidez, una de las partidas por las que se fija el precio de un crédito, es nulo. Más que nulo: es de una tasa negativa del -1%. Eso sí, para beneficiarse de ese tipo de interés tienen que alcanzar los objetivos de financiación. De junio de 2020 a junio de 2021, el tipo de interés de todas las operaciones de la tercera generación de las TLTRO se situará 50 puntos básicos por debajo del tipo de intervención, en el 0%. Y si las entidades mantienen los créditos en términos netos, la bonificación será doble. El BCE les pagará un 1%.

Los bancos tienen más margen en las otras dos grandes variables que fijan el precio de un préstamo: el riesgo de crédito y el margen comercial. La dureza de la crisis y el previsible repunte de los impagos, ante lo que la banca ya se está preparando con mayores provisiones por insolvencias, está contribuyendo a elevar el riesgo de crédito, un ascenso que el BCE vigila de cerca. “El riesgo de crédito va a subir mucho”, advierten desde una entidad. Y si bien las medidas del BCE han contribuido a un aumento muy notable de la financiación, ese aumento perderá intensidad en los próximos meses.

La subasta TLTRO de junio habría sido la gran operación de financiación frente a la crisis y apenas se espera demanda para la siguiente, en septiembre. Así, los bancos españoles han pedido liquidez al máximo de su capacidad y para los grandes bancos de la zona euro, aquellos considerados sistémicos, el aumento de su balance por encima de ciertos umbrales endurece las exigencias en los colchones de deuda anticrisis, lo que puede ser un obstáculo para pedir aún más liquidez.

Un escudo en favor de la deuda soberana

Compras. El exceso de liquidez que presenta la banca europea bien puede ser un muro de contención ante un nuevo repunte del riesgo soberano. En el caso de que las rentabilidades de la deuda soberana, en especial de los países más sensibles a la actual crisis como Italia o España, volvieran a subir, los bancos disponen de capacidad de compra. Y tendrían un activo a tiro con el que arañar unas décimas de rentabilidad.

Riesgo soberano. La banca ya ha elevado su cartera de deuda en los últimos meses, en parte gracias a la liquidez del BCE. Sin embargo, el sector no pierde de vista la lección aprendida en la pasada crisis, cuando la combinación de riesgo soberano y riesgo bancario fue una seria amenaza para la zona euro.

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