El tijeretazo de Airbnb reorientará a Expedia y Booking hacia los hoteles

El gigante de la economía colaborativa paraliza sus inversiones, despide al 25% de su plantilla y se centrará en retener los siete millones de anuncios que tiene

Brian Chesky, consejero delegado y fundador de Airbnb
Brian Chesky, consejero delegado y fundador de Airbnb

El tsunami del coronavirus se ha llevado por delante a gigantes empresariales que parecían inexpugnables como Airbnb. La firma nacida en 2008 en San Francisco como una empresa de economía colaborativa y que cerró el pasado ejercicio con siete millones de anuncios en todo el mundo y un proyecto para salir a bolsa no ha podido resistir el impacto de una crisis que le ha pillado a contrapié. El cierre del tráfico aéreo y la expansión de la pandemia por sus principales mercados (EE UU y Europa) han desplomado sus ingresos y se ha visto obligada a despedir a 1.900 empleados, el 25% de la plantilla. En una emotiva carta a sus empleados, el consejero delegado y cofundador de Airbnb, Brian Chesky, justifica que han tenido que tomar esa decisión antes dos verdades difíciles. "No sabemos exactamente cuando volverán los viajes y cuando regresen serán diferentes", aseguraba Chesky para justificar los 2.000 millones de dólares que han inyectado varios fondos de capital riesgo y los recortes de gasto que han tenido que activar y que han terminado afectando a la plantilla (en la actualidad 7.500 empleados en 24 países).

La crisis ha puesto sobre la mesa lo arriesgado de una apuesta en la que se crecía a base de comprar competidores y de abarcar nuevos negocios. Una estrategia muy rentable mientras el crecimiento de la demanda era exponencial y que se le ha vuelto en contra en cuanto esta ha aflojado por el cierre del tráfico aéreo. De hecho tuvo que hacer frente al pago de 227 millones para compensar a los propietarios afectados por las millones de cancelaciones de reservas.

El riesgo asumido en su estrategia de crecimiento ha sido decisivo. Desde 2011, Airbnb compró once competidores diferentes, entre ellos la española Trip4Real. La última adquisición se produjo en marzo de 2019, con la compra de la web de reservas hoteleras HotelTonight por un importe cercano a los 400 millones de euros, lo que supuso la más cara de toda su historia. En paralelo había puesto en marcha el área de experiencias, para intermediar no solo en estancias, y estaba empezando a introducirse en el área de transporte. Todo eso se paraliza ahora. "La gente querra opciones más cercanas a casa, más seguras y más baratas. Y eso nos obliga a volver a nuestras raíces, a los principios sobre los que nacimos en 2008, a buscar propietarios que compartan sus casas para que los viajeros tengan experiencias locales. Necesitamos reducir la inversión en todas las actividades que no respondan a ese principio. Por eso debemos paralizar los esfuerzos en transporte y frenar las inversiones en hoteles y pisos de lujo", recalcó Chesky en la carta.

El movimiento de Airbnb mete presión a sus dos competidores (Booking y Expedia) en el negocio de los pisos turísticos. Las últimas cifras muestran que Booking contaba con 5,7 millones de anuncios y Expedia cuenta con dos millones de anuncios. Y la primera decisión, según fuentes cercanas a las compañía, será reorientarse hacia el negocio tradicional de intermediación de plazas hoteleras, en el que ambas tienen una importante posición de dominio. Solo en Europa, ambas firmas controlan dos de cada tres reservas hoteleras, lo que ha llevado a que los hoteles hayan tratado de acabar con las clausulas de paridad, que les obligan a no vender a un precio inferior a Booking y Expedia. En Francia o en Italia lo han conseguido; en España aún no y buscan el apoyo del Gobierno para eliminarlas. Pese a que Booking también tiene una parte importante del negocio en los apartamentos turísticos, estos solo representan el 20% de la facturación. La multinacional cuenta con otros 22,3 millones de anuncios que son camas de hotel, que aportan el grueso de la cifra de negocio y que se reactivarán, con mayor rapidez o lentitud, cuando el tráfico aéreo regrese. Además, la compañía cuenta con informes, eso sí previos al estallido de la crisis, que prevén que hasta un 40% de los clientes que utilicen.

Por su parte, Expedia cuenta con la ventaja de tener "solo" dos millones de anuncios en todo el mundo y que su oferta de pisos turísticos es diferente, ya que su catálogo está más enfocado a familias y grupos de amigos y no incluye propiedades con alquiler de habitaciones. “Queremos huéspedes que busquen propiedades de calidad donde los viajeros tengan la seguridad de alquilar una casa completa que cumple con las necesidades que buscan”, remarcan desde la firma. De los dos millones de anuncios en todo el mundo, una parte muy importante está centrada en pisos, aunque también incluye bungalows, cabañas, resorts vacacionales, hoteles, caravanas o casas rurales.

Las cifras de los tres gigantes de los pisos turísticos en España son similares a las de todo el mundo. Airbnb supera el medio millón de anuncios, Booking se queda en torno a los 400.000 y Vrbo llega a 141.000, muchos de ellos concentradas en Baleares y Costa del Sol.

 

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