Las biotecnológicas reclaman más inversión directa del Gobierno en I+D

El sector privado es el que tira del gasto, hoy en el 1,2% del PIB

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“Cuanto mayor es el apoyo del Gobierno, mayor es la inversión empresarial en I+D”. Es la conclusión que se desprende del informe Propuestas para incrementar la competitividad del sistema español de incentivos a la I+D+i, publicado recientemente por la patronal biotecnológica Asebio, con el apoyo de la consultora Ayming.

Este documento, que analiza los modelos de distintos países, resalta la brecha existente entre España y los líderes en innovación: Francia, Bélgica, Corea del Sur y EE UU, ya que reciben mayores subvenciones. Así, por esa baja inversión directa del Ejecutivo en este capítulo, España está al nivel de Eslovaquia o Sudáfrica y solo por encima de Italia y Portugal. Incluso, el uso de incentivos fiscales, cuyo acceso es limitado para las pymes, es inferior al de Italia y Portugal.

Pese a la mejora, España está aún por debajo de Francia, Bélgica o EE UU, los líderes

“La inversión en I+D empresarial es una de las más bajas [representa apenas el 0,66% frente al 1,36% de la media europea], al nivel de Portugal, Italia y Eslovaquia, lo que hace de España la excepción en su entorno”, advierte el estudio que destaca también Alemania, pese a no contar con una política de incentivos fiscales.

España ahonda también la distancia respecto de Europa: el 1,2% frente al 2,07%. Además, se da la peculiaridad de que solo se ejecuta el 46,8% (3.278 millones) del presupuesto (7.000), recuerdan en la Fundación Cotec. Y de que, con la recesión, se favoreció la financiación vía préstamos (el famoso capítulo VIII) en detrimento de las ayudas. Una medida que ha elevado la deuda en gran parte de las biotecnológicas hasta el punto de que muchas han entrado en concurso de acreedores al no poder cumplir a tiempo con los plazos de pago de Hacienda.

La patronal Asebio alerta de que la menor inversión pública en innovación lastra la competitividad

De ahí que en Asebio pidan reiteradamente que se adecúen los instrumentos a las necesidades de las compañías (son intensivas en capital y las innovaciones tardan 10 años o más en llegar al mercado, arguyen). Más retos, ejecutar todo el presupuesto, mayor agilidad administrativa (en Reino Unido los plazos para la obtención de ayudas es de solo 4-6 meses), aumentar la aplicación de los incentivos fiscales y mejorar la asesoría a las empresas.

“Esta singularidad lastra el crecimiento, dificulta la financiación privada y pone en peligro la viabilidad empresarial. Es cuestión de voluntad política”, opinó Ion Arocena, director general de la patronal, que reclama una reforma en profunda.

El exministro de Industria en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián, presente en la jornada, consideró que es el momento de recuperar las subvenciones directas, planes como el Avanza, impulsado en 2004 para la promover las TIC, y el apoyo a sectores estratégicos (automóviles, renovables, biotecnología...) “Debe ser una prioridad anticíclica y no está en la agenda política”, lamentó.

No obstante, hay buenas noticias. El informe desvela que el gasto empresarial no está tan lejos de los países más potentes en esta materia, Canadá o China.

Cambio de tendencia

Con todo, tras años de contracción, el gasto en I+D subió al 1,2% del PIB, hasta los 14.052 millones de euros, según los últimos datos del INE. Una tendencia positiva que parece que se va a repetir en 2018, prevé Cotec en un informe de mediados de julio. Así, pronostica un crecimiento del 6,5%, hasta los 14.900 millones, una cifra similar a la de 2008 (14.700 millones). Por lo que su peso en la economía escalará al 1,24% y recupera niveles precrisis.

El sector privado es el principal responsable de esta evolución favorable, con un incremento del 8,2% en 2017, señala la entidad en un estudio de finales del año pasado, y que sube desde hace cuatro ejercicios. Aunque el público (Administración y universidades) comienza a aportar su granito de arena, con un alza de 3,4% en dicho periodo.

Sin embargo, pese a la mejora, España aún está muy lejos su nivel máximo registrado en 2010, del 1,35%, y de su objetivo del 2% en 2020 que contempla el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación, elaborado por el antiguo Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, hoy Ministerio de Ciencia e Innovación, recuerdan en Cotec.

Las recetas de Bruselas

Balance. La Comisión Europea publicó en junio un documento que señala que el desempeño en materia de innovación se ve obstaculizado por unos niveles bajos de inversión en I+D y por la inadecuación de las capacidades tecnológicas sobre todo en las pymes. “El gasto en I+D del sector empresarial en España asciende tan solo a la mitad de la media de la UE, especialmente en las grandes empresas; además, se observan importantes disparidades regionales”, subraya el informe.

Recomendaciones. Pese a los esfuerzos en la mejora de la calidad científica, la Comisión sugiere mejorar la coordinación entre el Gobierno central y autonómico, ya que la elaboración, la ejecución y la evaluación de las políticas sigue siendo escasa. Más inversión en emprendimiento y empresas emergentes, así como ayudarlas en su crecimiento, digitalización o a su transición a actividades de mayor valor añadido. Y pone el acento en favorecer la colaboración público-privada; entre las universidades, las empresas y las transferencias tecnológicas (como sucede en Bélgica, donde el 70% de la inversión viene del sector privado), sobre todo en las pymes, y una mayor armonización entre las infraestructuras y los proyectos de I+D y las estrategias de innovación nacional y autonómica.

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