Ion Arocena: “No solo hay que innovar en fármacos, sino también en financiación”

El directivo de Asebio señala que el sistema sanitario adolece de una insuficiencia financiera crónica

Ion Arocena, director general de Asebio
Ion Arocena, director general de Asebio.

Un grupo multidisciplinar de expertos acaba de publicar el documento Propuesta de criterios para una adecuada financiación de los medicamentos innovadores, con el apoyo de Amgen. En el informe se analiza el modelo de financiación pública vigente, sus deficiencias y retos, y sugiere medidas para que sea más eficiente y transparente en un contexto de incremento de la demanda de los servicios de salud por el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad y las expectativas de acceso universal a tratamientos en patologías graves (cáncer, artritis reumatoide, hepatitis). Ion Arocena (Urrextu, Guipúzcoa, 1979), director de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) y uno de los siete autores del estudio, insiste en la necesidad de contar con una planificación estratégica de largo plazo para poder hacer frente al coste futuro de los nuevos medicamentos y asegurar así su entrada en el mercado.

¿Cuál es el objetivo de esta publicación?

Contribuir con un documento de consenso, donde participan expertos de distintos ámbitos e ideologías, para plantear propuestas sobre cómo abordar el reto de la financiación de la innovación en el sistema sanitario público. El tema es objeto de debate en innumerables foros desde hace años y creíamos que era importante esta contribución.

¿Qué críticas hace al modelo?

Se constata una insuficiencia financiera crónica en el sistema que está muy relacionada con la necesidad de apostar por una planificación estratégica. Dado que el sistema carece de esta herramienta, no es capaz de prever cuáles serán sus necesidades financieras futuras ni de elaborar unos presupuestos de acuerdo a las mismas, y año a año se tienen que cubrir con mecanismos de financiación a posteriori como el FLA [Fondo de Liquidez Autonómico] u otros.

Dado que el sistema no tiene una planificación estratégica, reacciona parcheando con mecanismos como el FLA

Según el documento, hay un temor por la llegada de los fármacos innovadores ante las dificultades presupuestarias. ¿Qué consecuencias supone?

Además de que el sistema reaccione parcheando con mecanismos como el FLA, puede generar dificultades o establecer incentivos a los distintos agentes del sistema para retrasar el acceso a la innovación porque no lo tienen previsto. Y como son las comunidades autónomas las que administran al final el presupuesto sanitario, esto puede producir inequidades, distintos ritmos de adopción, que afectan a los pacientes.

¿Qué área puede verse más afectada?

Oncología es una de las áreas donde existen necesidades médicas no cubiertas más importantes y donde la industria biotecnológica y farmacéutica están realizando esfuerzos importantes para desarrollar productos.

¿Cómo afecta a las empresas?

Tienen que dedicar esfuerzos importantes para acceder a cada una de las comunidades autónomas porque los criterios no son homogéneos. El impacto también se refleja en las dificultades para planificar sus inversiones e incluso sus ventas en el futuro, porque no saben desde el principio cómo van a ir entrando sus productos. Es una ineficiencia, en el fondo, del sistema.

Las comunidades autónomas administran al final el presupuesto sanitario, esto puede producir inequidades que afectan a los pacientes

Cuando habla de esfuerzos, ¿a qué se refiere?

A dedicar recursos a un proceso que no aporta ningún tipo de valor. El valor real de la industria farmacéutica está en su capacidad innovadora, en desarrollar productos para necesidades médicas no cubiertas que impacten en el día a día de los pacientes y mejoren su calidad de vida.

Pero el problema es de costes, de unos medicamentos que, aunque sean para enfermedades incurables, son muy caros y el sistema no puede a veces asumirlos.

Sí, el precio es una cuestión. Pero hay que matizarlo en un contexto complejo. Está el precio del producto, el resultado en salud que proporciona y la prevalencia de la enfermedad. Es necesario, en la decisión de precio-financiación, tener en cuenta también la innovación del producto, que debe ser parametrizada. Hablar de precios sin el contexto de resultados en salud puede resultar banal. Nos vamos a tener que acostumbrar a modelos donde cada vez más el precio y la financiación de los medicamentos va a estar vinculada a los resultados que se obtengan en cada uno de los pacientes, de forma que se maximice el valor que aporte por cada euro invertido. Hay un reto añadido: no es solo la capacidad de desarrollar fármacos innovadores, sino de innovar en los propios modelos de financiación y acceso. A esto le sumamos sistemas de big data para tener un modelo basado en valor.

Y para las biotecnológicas, ¿qué implica?

Esto no deja de ser un ecosistema. Me gusta siempre recordar las tres características fundamentales de la investigación biomédica y el sector biotecnológico: altísimos costes de desarrollo, en torno a los 3.000 millones de dólares de inversión; larguísimos plazos de desarrollo, en torno a 10-12 años, y un riesgo tecnológico muy elevado. Desde esa premisa, las empresas necesitan tener un horizonte temporal medio-largo, entender cuál es el contexto para conseguir llegar al mercado porque tienen que prever sus inversiones en ese horizonte de incertidumbre.

Ion Arocena, en la sede de Asebio en Madrid.
Ion Arocena, en la sede de Asebio en Madrid.

¿Qué beneficios supone para el sistema?

Si tuviéramos planificación se podría estudiar el impacto de las ganancias de eficiencia que va a generar el sistema, ya que puede producir ahorros indirectos y directos. Por ejemplo, si utilizas un medicamento más seguro, no tienes que administrar tratamientos coadyuvantes para manejar las consecuencias indeseadas de la enfermedad, o si un producto consigue reducir una discapacidad, disminuyes los costes asociados al cuidado.

Entonces, ¿cuál es su petición?

Definir el marco, fijar las reglas de juego. ¿Cómo? Dotando al sistema de planificación estratégica, definiendo el papel de la innovación en el proceso de precio-financiación, parametrizándola, y por último, estableciendo un sistema de gobernanza: cómo y quién tiene que medir esa innovación; aquí deben figurar las comunidades autónomas.

Hay cuestiones factibles, como la de medir el grado de innovación de los productos farmacéuticos

¿Ve posible la implementación de estas medidas?

Hay cuestiones que son factibles, como la de medir el grado de innovación de los productos farmacéuticos. El Gobierno del PP estuvo trabajando en una herramienta y ahora se habla de otra. Ya la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos establece que esto será un criterio a tener en cuenta. Es cuestión de voluntad política.

Para medir el grado de la innovación, ¿qué hay que considerar?

Los criterios deben ser conocidos, motivados, transparentes y sometidos a una consulta pública previa en la que participen todos los agentes, incluidos asociaciones de pacientes y sociedad científica. Proponemos cinco a desarrollar: la relevancia clínica de la indicación, el efecto que el medicamento produce, la disponibilidad de las transacciones terapéuticas, el tipo de comparador a utilizar en los estudios pivotales y la magnitud del efecto diferencial. Respecto a la gobernanza, la ley de garantías en su artículo 95 contempla la creación de un comité asesor, que no se ha puesto en marcha aún, pero que puede implementar la parametrización e informar a la comisión interministerial de precios de los medicamentos sobre esto para que se tome en cuenta en el proceso de negociación de precios y financiación.

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