Cataluña declara el estado de máxima incertidumbre para la inversión en España

La crisis política descuelga al Ibex de las subidas del resto de Europa

Los inversores descartan la secesión pero advierten del coste del riesgo político

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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tras su discurso en el Parlament del 10 de octubre. AFP

Cataluña ha colocado a España en el mapa de la inversión internacional. Hasta hace poco más de una semana, el desafío independentista catalán era visto por los inversores casi como una anécdota, una cuestión política interna sin capacidad de trascender a la economía real, ni mucho menos a la de la zona euro, ni de empañar el buen ritmo de crecimiento del PIB español. La cercanía del referéndum del 1 de octubre sí había logrado frenar el ímpetu del Ibex, que finalizó el mes de septiembre casi en tablas, descolgándose de las alzas generalizadas del resto de Bolsas europeas. Pero no había motivos para apretar el botón de las ventas y el Tesoro español seguía financiándose a precios cada vez más bajos.

La foto ha cambiado drásticamente en los primeros diez días de octubre y el desafío independentista de la Generalitat ha convertido a España en el nuevo foco de riesgo político de la zona euro, aunque por el momento el castigo del mercado sea contenido. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anunció ayer su voluntad de declarar la independencia de Cataluña, aunque para añadir que queda en suspenso con el fin de establecer un diálogo con el Gobierno que permita, en última instancia, el reconocimiento de Cataluña como Estado soberano.
El objetivo político de la independencia sigue intacto, aunque con su discurso Puigdemont haya eludido el enfrentamiento inmediato con Rajoy.

Pero a ojos de los inversores, el entorno continúa siendo de máxima incertidumbre, si bien una Cataluña independiente sigue sin ser el escenario que maneja el mercado. “Los problemas en España son importantes. Ha sido uno de los mayores contribuyentes al crecimiento de la zona euro desde 2014 pero los problemas internos tras el referéndum de Cataluña podrían modificar las tendencias en España y dañar las previsiones para la zona euro. La incertidumbre se mantiene muy alta”, señala Philippe Waechter, economista jefe de Natixis AM.

Su visión resume el giro que ha dado España en la percepción de los inversores. La decisión de Standard & Poor’s de finales de septiembre de mantener sin cambios el rating de España, alegando las implicaciones políticas y económicas del desafío soberanista en Cataluña, aguó las expectativas de una subida que el Gobierno y los inversores habían alimentado y es un claro ejemplo de las reservas con que se observa ahora al conjunto del país.

Goldman Sachs reconocía en un informe el viernes pasado que la inestabilidad política que se ha desatado en Cataluña ha superado de hecho sus expectativas. Y el FMI señalaba ayer que la situación en Cataluña es “preocupante”, al tiempo que advertía del riesgo de contagio al resto de la zona euro si la crisis se prolonga.

El enfrentamiento político entre la Generalitat y el Estado ya ha provocado el retraso en la aprobación de los presupuestos de 2018 y los expertos ya advierten que pasará factura en el crecimiento económico de la recta final del año.

Por lo pronto, es el causante de la caída de las reservas turísticas en Barcelona y de la parálisis de la inversión no solo en Cataluña –cuya economía supone casi el 20% del PIB español– sino en el conjunto de España, a la espera de acontecimientos, según reconocen organizaciones empresariales, bufetes jurídicos y fuentes de la banca de inversión. El gran exponente de la inquietud que el desafío soberanista despierta en el ámbito empresarial es la mudanza acelerada de las compañías catalanas, que trasladan estos días su sede fuera de Cataluña. Emblemas del poder económico catalán como CaixaBank, Sabadell o Gas Natural ya no tienen su domicilio en Cataluña.

El Ibex pierde el 2,3% en el mes y retrocede al filo de los 10.100 puntos después de sufrir la semana pasada su peor sesión desde el ‘brexit’

Castigo contenido

En este contexto, el Ibex se anota una caída del 2,3% en el mes, después de sufrir su peor sesión desde el brexit el miércoles pasado, con una caída del 2,85%. Y la prima de riesgo se ha encarecido en octubre algo más de diez puntos básicos: las dos subastas de deuda que ha realizado el Tesoro –de deuda a largo plazo el pasado jueves y de letras ayer– han requerido tipos de interés ligeramente superiores.

La factura en la Bolsa y la deuda soberana española no es dramática y revela también el relativismo y complacencia con que el mercado llega a juzgar las cuestiones políticas, a pesar de que todo lo que huela a incertidumbre repela a los inversores. De hecho, y pese a que el desafío independentista ha ido in crescendo hasta materializarse en la declaración de Puigdemont de ayer, los inversores no contemplan una secesión. La primera reacción del Ibex al discurso del presidente de la Generalitat, ya en el mercado de futuros, fue un alza que llegó al 2%, para moderarse después al entorno del 1%. El euro se mantuvo sin cambios. 

El clima de conflicto político sí es motivo sin embargo para paralizar la inversión estos días y , sobre todo, puede convertirse en causa para alejarla si la inestabilidad institucional se prolonga y enquista, según reconocen fuentes de mercado.

Los valores más castigados por del desafío independentista

Los dos grandes bancos catalanes, CaixaBank y Sabadell –que ya han mudado su sede a Valencia y Alicante, respectivamente–, están acusando con fuerza en su cotización el independentismo catalán. Desde la jornada posterior al 1 de octubre, CaixaBank ha caído en Bolsa el 4,55% y Sabadell, el 5,96%. El anuncio de sus cambios de sede fue un alivio pasajero, que no ha logrado detener otros temores como la retirada de depósitos.

La inmobiliaria Colonial, que ha anunciado el traslado de su sede a Madrid, es el valor del Ibex más afectado por la inestabilidad política en Cataluña y pierde el 7,23% en el mes de octubre. La agencia de calificación financiera Moody’s señaló días atrás que el desafío independentista catalán supone un riesgo para las rentas y la valoración de los inmuebles del mercado español y en especial, del de Barcelona. Y advirtió de este riesgo sobre la calidad crediticia de Colonial y Merlin. Esta última ha perdido en Bolsa el 5,46% desde la jornada del referéndum del 1 de octubre.

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