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Los cuatro focos de tensión en los mercados que se encienden con los tipos altos

Con unas Bolsas en máximos, la Fed no puede permitirse el lujo de errar. La banca regional vuelve a estar en el punto de mira

Edificio de la Reserva Federal en Washington.
Edificio de la Reserva Federal en Washington.Jim Bourg (REUTERS)
Gema Escribano

La economía, los mercados y los beneficios empresariales han logrado sortear con bastante holgura la subida agresiva de los tipos, iniciada ya hace dos años. Con el S&P 500 marcando máximos casi a diario, una creación de empleo que supera las expectativas y una inflación que continúa estando lejos del objetivo del 2% hasta 2026, la Reserva Federal tiene margen para mantener los tipos altos durante más tiempo.

Pero no es oro todo lo que reluce. Aunque EE UU ha logrado esquivar la temida recesión, unos tipos en máximos de dos décadas plantean sus riesgos. Con un mercado de oficinas que no ha logrado levantar cabeza desde el estallido de la pandemia y una banca regional que ya en 2023 generó los primeros sobresaltos por la fuerte depreciación de su cartera de deuda, los inversores confían en que la negativa de la Fed a recortar no descarrile el excelente año de los mercados. Son las cuatro banderas rojas que podrían dar al traste con la estabilidad y acelerar las pérdidas en unas Bolsas que adolecen de una elevada concentración y que cotizan a múltiplos muy exigentes:

Un sector inmobiliario que se tambalea

La fuerte depreciación del mercado de oficinas en EE UU está generando un agujero en las entidades financieras en todo el mundo, con los bancos regionales de nuevo en el punto de mira. El gran confinamiento que acompañó a la pandemia convirtió el teletrabajo en la norma y muchos edificios que quedaron vacíos no han vuelto a ocuparse. La mayor parte de estos inmuebles fueron adquiridos con financiación muy barata. Después una subida del precio del dinero en 525 puntos básicos, el coste de endeudamiento se ha disparado, lo que afecta a sus valoraciones y ya ha generado algunos incumplimientos. Las entidades regionales, que aumentaron su exposición a los préstamos inmobiliarios, han tenido que elevar sus provisiones para hacer frente a las insolvencias. En una entrevista a Bloomberg, John Murray, responsable del equipo global de bienes raída de Pimco, advierte que la verdadera ola de dificultades no ha hecho nada más que empezar.

La banca regional, bajo la lupa de los inversores

Pero los problemas de la banca no vienen solo de las oficinas. En marzo de 2023 la caída de Silicon Valley Bank fue un aviso a gran escala: la entidad afloró unas pérdidas de 1.800 millones de dólares por la venta a pérdida de su cartera de deuda para atender a la salida de depósitos. Una regulación demasiado laxa y un escaso margen para contener problemas de liquidez trajeron a escena los problemas de una mala gestión durante la era de tipos cero. Mientras las tasas de interés estuvieron ancladas en mínimos históricos, los bancos estadounidenses se lanzaron a la compra de bonos, unos activos que sufrieron una fuerte depreciación con la subida del precio del dinero. Junto a Silicon Valley Bank, Silvergate Capital, Signature Bank y First Republic engrosaron la lista de entidades cotizadas. Aunque la crisis no alcanzó a la gran banca, desde entonces las alertas sobrevuelan a las entidades regionales, más expuesta y menos protegida ante eventuales impagos de deuda ligada a este sector. En su último informe, MSCI Real Assets destaca que la banca regional se enfrenta al vencimiento este año de 441.000 millones de dólares en préstamos inmobiliarios.

Economías emergentes más resistentes

En contraposición al caos vivido en 2013, cuando el entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke, tuvo que dar marcha atrás a la retirada el programa de compra de activos, esta vez las economías emergentes han logrado resistir el endurecimiento monetario. Tradicionalmente los mercados emergentes, cuya divisa de referencia es el dólar, son muy sensibles a los movimientos de política monetaria, pero esta vez podría ser distinto. Flavio Carpenzano, director de inversiones de Capital Group, recuerda que estas economías se encuentran en una posición sólida, con una buena relación entre la balanza por cuenta corriente y el PIB y un nivel adecuado de reservas de divisas que ofrecen protección en periodos de incertidumbre. La depreciación de las divisas y la deuda derivada de la subida de los tipos no ha generado grandes tensiones, pero con un entorno marcado por las tensiones geopolíticas y la debilidad de China la rebaja de tipos sería vista como un balón de oxígeno. Álex Smith, responsable de especialista de inversión en renta variable asiática de Abrdn, afirma que la historia ha demostrado que los mercados emergentes y asiáticos tienden a superar a los estadounidenses cuando la Fed recorta los tipos. Esto se debe a que, además del apoyo político, su potencial de crecimiento y beneficios es mayor, sus valoraciones son más atractivas y a que en un ciclo de recorte de tipos están expuestos a divisas con mayor carry en relación con el dólar estadounidense.

Condiciona la actuación del BCE

Los mercados europeos siempre tienen la vista puesta en EE UU. La mejor prueba de ello fue el comportamiento que registró ayer la deuda. Las rentabilidades de los bonos de la zona euro replicaron las caídas de los títulos estadounidenses después de que un dato de inflación mejor de lo esperado confirmara que la moderación de los precios va en la buena dirección y que la Fed no tiene tanta presión por mantener las tasas en máximos de 23 años. Las expectativas de que a la vuelta de las vacaciones Jerome Powell siga la estela del BCE daba esperanzas para que el precio del dinero en la zona euro experimente otros dos recortes hasta final de año. Aunque la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha reiterado su independencia, desde las firmas de análisis reconocen que mientras la Fed se resista a bajar los tipos, la institución europea no volverá a tocarlos. El objetivo que se persigue es mantener un tipo de cambio estable, dado que un euro barato encarece las importaciones (en particular las de productos energéticos, negociadas en dólares) y puede generar brotes inflacionistas en la eurozona. Además, el ruido político derivado de las elecciones europeas y, sobre todo, de la convocatoria electoral en Francia han acelerado la caída de la moneda única a mínimos de un mes.

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Sobre la firma

Gema Escribano
Periodista económica, con 13 años de experiencia como redactora. Formó parte de la web de Cinco Días desde 2010 hasta 2017 cuando pasó a integrar la sección de Mercados. Especializada en información bursátil y mercado de deuda. Estudió periodismo en Universidad Carlos III.
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