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El mordisco de las grandes tecnológicas a la banca supera el medio billón de euros en créditos

Los ingresos por concesión de préstamos ya suponen el 11% del negocio de las ‘Big Tech’

Ricardo Sobrino
Logo de Apple en una tienda en la Quinta Avenida de Nueva York, en una imagen de archivo.
Logo de Apple en una tienda en la Quinta Avenida de Nueva York, en una imagen de archivo.Mike Segar (REUTERS)

Las grandes tecnológicas han dado un mordisco al negocio de los bancos. Desde hace años, la banca viene mirando de reojo los movimientos de compañías como Apple, Amazon o Google para prestar servicios que tradicionalmente habían explotado las entidades financieras. Y el auge de los pagos electrónicos, la digitalización de las finanzas y una regulación más favorable ha provocado que el mordisco a la banca en créditos sea de más de medio billón de euros.

“El crédito concedido globalmente por las bigtech en la última década ha pasado de una cifra insignificante a representar el 11% de sus ingresos, con un volumen de crédito que supera los 570.000 millones de dólares”, señala Banco Sabadell en un documento remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), citando datos del Comité de Basilea, y en el que reconoce que el avance de las grandes tecnológicas suponen uno de los principales riesgos para el negocio bancario.

El sector de los pagos es en el que más incursiones han realizado las grandes tecnológicas. La popularización del comercio electrónico ha provocado que estas compañías desarrollen plataformas como Apple Pay o Google Wallet, que suponen un negocio millonario en comisiones que cobran a los emisores de tarjetas por cada compra que se realiza desde el móvil y a través de estar carteras digitales. Antes el negocio se lo repartían entre los bancos y los emisores de tarjetas.

Se da la circunstancia de que negocio de los pagos tiene altas tasas de rentabilidad, pero requiere de mucha inversión en infraestructura tecnológica y solo los bancos de mayor tamaño pueden explotarlo por sí solos. Las entidades de menor tamaño han optado en los últimos años por vender sus filiales de pago o dar entrada a un socio industrial más especializado con el objetivo de no quedarse atrás. En ese sentido, CaixaBank mantiene varios acuerdos con el gigante estadounidense Global Payments y el Sabadell vendió el año pasado el 80% de su filial de pagos a Nexi.

“El proceso de transformación del grupo al entorno de innovaciones tecnológicas constantes puede requerir gastos sustanciales de adaptación de los productos y servicios existentes. El fracaso en la implementación efectiva de dichos cambios podría tener un impacto material adverso en la posición competitiva”, advierte el Sabadell en el mismo documento. En el último año, la entidad ha elevado la inversión en tecnología hasta los 296 millones de euros, frente a los 231 de 2022 y los 195 de 2021.

Además, los objetivos de la Unión Europea para acelerar los pagos digitales e instantáneos o proyecto del Euro digital abren de par en par la puerta para que las tecnológicas presten más servicios financieros. La regulación de acceso a los datos digitales (FiDA, por sus siglas en inglés), una normativa por la que los bancos deberán dar acceso a las tecnológicas (bajo consentimiento del cliente) de los datos del usuario beneficiará a las compañías tecnológicas porque podrán cruzar la ingente cantidad de datos que atesoran para ofrecer mejores precios en los créditos o en los seguros. Y ese es uno de los mayores temores de la banca, que estas compañías entren de lleno en el negocio del crédito en el que ya atesoran más de medio billón.

“Debido a sus modelos de negocio, las grandes tecnológicas como Alibaba, Amazon, Meta (Facebook), Alphabet (Google) y Tencent generan una gran cantidad de datos de los usuarios. El acceso a esos datos les permite ofrecer una amplia gama de servicios financieros, desde pagos hasta gestión de dinero, seguros y préstamos. En los últimos años, la tasa de crecimiento del crédito de las grandes tecnológicas en China ha superado la del crédito bancario tradicional”, expone el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), en un informe publicado a finales del año pasado. Y explica que en otras áreas esa tendencia va al alza.

En Estados Unidos, Apple lanzó depósitos que ofrecían intereses del 4,15% anual en una alianza con Goldman Sachs. También Apple, lanzó un servicio de Compre ahora, pague después, que es un servicio de pago aplazado y permite pagar una compra en cuatro plazos. Aunque la compañía de la manzana no cobra intereses por aplazar los pagos, sí se vio como un paso más para entrar a ofrecer servicios bancarios.

Mismo negocio, mismas normas

La regulación es otro de los principales escollos que encuentra la banca para competir con estos gigantes mundiales. En los últimos años, los bancos han alzado la voz para reclamar que las empresas que operen un mismo negocio cuenten con las mismas normas, ya que las grandes tecnológicas se ven beneficiadas a nivel regulatorio y fiscal por unas normas más laxas que los bancos. Un banco está sometido a unos controles de capital y liquidez que suponen unos gastos que las tecnológicas no tiene que asumir.

Las entidades financieras están sometidas a una estrecha supervisión que limita la capacidad de actuación y a la que las tecnológicas no están sometidas. Y también piden que si las tecnológicas pueden acceder a los datos de los clientes bancarios, la banca también tenga a disposición la información de los usuarios de las tecnológicas.“Las bigtech, además de las ventajas regulatorias, disponen de una base de usuarios global, marcas reconocidas y con prestigio, así como elevada capacidad financiera que podrían llevarlas a adquirir rápidamente una elevada cuota de mercado del sector bancario y amenazar la viabilidad de sus modelos de negocio”, señala Banco Sabadell.

Los propios supervisores ya han empezado a monitorear el riesgo que suponen las tecnológicas para los bancos y el sector financiero. A principios de año, la Autoridad Bancaria Europea (EBA), la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) propusieron crear en Europa una herramienta que permita a las autoridades supervisoras de cada país, “controlar de forma continua y dinámica la relevancia directa e indirecta de las grandes empresas tecnológicas para el sector financiero de la UE”, señalaron en un documento conjunto.

“La prestación de servicios financieros por parte de las grandes tecnologías puede generar desafíos regulatorios como dominio del mercado, discriminación de precios, discriminación algorítmica y amenazas a la privacidad de los usuarios”, advirtió la ESMA.

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Sobre la firma

Ricardo Sobrino
Graduado en filología italiana y en periodismo. Redactor de la sección Empresas especializado en información bancaria y finanzas. Canterano de CincoDías, se incorporó al periódico en verano de 2018.
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