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Bolsas en récord pero aburridas: la volatilidad baja a mínimos al cesar el ruido sobre los tipos

El índice VIX se hunde un 30% en los últimos 30 días mientras los parqués reflejan una satisfactoria temporada

Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York, en una imagen de archivo.
Un 'trader' en la Bolsa de Nueva York, en una imagen de archivo.Andrew Kelly (REUTERS)
Pierre Lomba

La Bolsa atraviesa aguas calmadas. El último mes, marcado por las presentaciones trimestrales de resultados, ha sido relativamente plácido: los grandes índices estadounidenses marcan avances y continúan en el entorno de los máximos históricos. Los parqués europeos, como habitúan, siguen algo rezagados de la tendencia marcada desde el otro lado del charco. Y los inversores no ven nubes en el horizonte inmediato: el índice VIX de volatilidad —también conocido como índice del miedo— ha bajado más de un 30% en los últimos 30 días. Los analistas dejan atrás la tensión de los últimos meses en un periodo valle que, advierten algunos díscolos, puede hacerles caer en la autocomplacencia. Este miércoles, con un buen dato inflación en Estados Unidos, pasaron su primera prueba de fuego.

El VIX es un indicador clave de la inquietud en el mercado de valores. Se basa en el precio de las opciones del índice S&P 500 y establece la volatilidad esperada por los inversores para los próximos 30 días. Un aumento del índice del miedo generalmente indica una aversión al riesgo y el temor creciente entre los inversores, mientras que una disminución puede señalar una mayor confianza y menor preocupación por la volatilidad. Los niveles que marca ahora indican, por tanto, tranquilidad en los inversores. O, al menos, una mayor calma que en abril —cuando las esperanzas de bajadas tempranas de tipos se esfumaron— u octubre —con la escalada en Oriente Próximo—.

La Bolsa sigue, mientras tanto, en velocidad de crucero. A ello ha ayudado, una vez más, una satisfactoria temporada de resultados, en especial de las grandes tecnológicas estadounidenses. Estas, como el VIX, son también un termómetro del sentimiento inversor y, más particularmente, de la buena salud de la economía. Los beneficios por acción medios de las compañías del S&P 500 han superado con holgura las expectativas. “No es excepcional, ni diferencial con respecto a trimestres previos, pero sí contribuyó a cementar la solidez del fondo del mercado”, señalan los analistas de Bankinter en un informe.

“Los inversores siguen confiando en que la economía evitará una gran contracción a medida que se acercan los primeros recortes de tipos”, apunta el analista de XTB Joaquín Robles: “Los buenos resultados empresariales han servido para seguir impulsado las valoraciones a medida que la inflación continúa moderándose y los mercados especulan con el inicio de los primeros recortes”. También ha contribuido que la especulación con qué hará la Fed se relaje. Hace apenas dos meses, los analistas descontaban al menos tres bajadas de tipos este año. Ahora apuntan (gracias, también, al buen dato de inflación de este miércoles) a una, para empezar, en septiembre. El salto entre una y otra visión es negativo sobre el papel, pero da certezas. Y los mercados lo agradecen.

El índice de sorpresas económicas en Estados Unidos, recopilado por Bloomberg, se encuentra en mínimos de septiembre de 2022. Esta calma conlleva, sin embargo, riesgos: para empezar, porque el VIX es un indicador que proyecta a relativo corto plazo (30 días) y, porque, como señala Robles, muchas veces “muestra las tendencias cuando ya han pasado”. Además, los mercados tienen el peligro de entregarse a una excesiva complacencia en periodos de baja volatilidad. Desde Bank of America especulan (aunque lo ven improbable) con que los mercados se estén adentrando, como en 2017, en un periodo de bajísima volatilidad.

Varios factores pueden romper con esta calma: un repunte de las tensiones geopolíticas —como una escalada en Oriente Próximo que pueda afectar al petróleo o al gas—, más escollos en la lucha contra la inflación o cierta debilidad económica son los que señala Robles. Desde Bank of America añaden un factor que podría alterar la línea de flotación de las Bolsas: un riesgo idiosincrático sobrevuela las grandes tecnológicas que acaparan las ganancias de Wall Street. Si resulta que estamos ante una “verdadera burbuja”, señalan desde el banco estadounidense, la volatilidad se puede disparar. Solo el inesperado rally de las acciones meme esta semana ha agitado un poco a los inversores.

Los analistas de Bankinter titulaban su primer informe de esta semana con un revelador mensaje: “Algo aburrido hasta el BCE del 6 de junio”. En esa fecha se espera la primera bajada de tipos en la eurozona. Veremos si la calma que parecen transmitir los mercados (que, en Bolsa, es siempre tensa) se mantiene hasta entonces. El primer escollo, el IPC estadounidense de abril, ya se ha superado, pero los análisis bursátiles tienen la mala costumbre de caducar muy rápido. Y, como ya advirtió Ramón Gómez de la Serna, “aburrirse es besar a la muerte”.

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Sobre la firma

Pierre Lomba
Redactor de la sección de Economía. Graduado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y la Sorbona de París. Después de ejercer la abogacía, realizó el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.
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