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La falta de carga de trabajo pone en duda el futuro de la plantilla de Ford Almussafes

A partir de abril, la fábrica solo ensamblará el Kuga, que hoy supone dos tercios de su actividad. UGT está dispuesto a negociar un nuevo ERE a cambio de aclarar la electrificación de la factoría

Ford Almussafes
Un trabajador en la línea de montaje de Ford Almussafes (Valencia).David Ramos (Getty Images)
Manu Granda

Los trabajadores de Ford Almussafes (Valencia) esperan con inquietud la definición sobre el futuro eléctrico de la factoría. La plantilla, que este año sufrió un ERE que afectó a más de 1.100 personas, teme que la falta de carga de trabajo obligue a la compañía a seguir reduciendo personal. Según confirma UGT a CincoDías, entre el pasado jueves 2 de noviembre y este viernes 10 de noviembre, la planta está teniendo un excedente de 1.000 personas en turno de tarde “que no tienen una carga de trabajo real”, algo que también sucedió en septiembre durante cinco jornadas.

El motivo de esta inactividad de una parte de la plantilla es la continua pérdida de modelos que ha ido sufriendo la factoría, que actualmente emplea a unas 4.700 personas (empezaron el año en cerca de 6.000). En abril de este año, dejó de ensamblar el S-Max y el Galaxy, dos modelos que se sumaron al adiós en 2022 del Ford Mondeo. Así, la planta se ha quedado únicamente con la fabricación del Ford Kuga y la Transit Connect.

El 40% de la producción de esta última se destina al mercado estadounidense y el resto se comercializa en Europa. La furgoneta supone un tercio de la actividad de la planta valenciana y en poco tiempo también dirá adiós: a fines de 2023 se dejará de hacer la destinada a EE UU y al final del primer trimestre de 2024 se abandonará la producción de la europea. De esta forma, en abril del año próximo, a la fábrica solo le quedará el Ford Kuga, un modelo de éxito de la marca con versión de combustión, híbrida e híbrida enchufable.

Pero por sí solo no es suficiente para sostener el empleo en la planta, que espera como agua de mayo anuncios en relación a la llegada de modelos eléctricos. En junio de 2022, la factoría fue la elegida por Ford “como la fábrica preferida para ensamblar vehículos basados en una arquitectura de coches eléctricos de próxima generación”. Esto dejó sin futuro eléctrico a la planta alemana de Saarlouis, que competía con Almussafes por quedarse con los últimos modelos eléctricos que aún le quedaban por asignar a Ford en sus fábricas europeas. Sin embargo, a día de hoy, no hay noticias sobre esos vehículos y la planta se enfrenta a un largo periodo en el que solo fabricará el Kuga. Si bien no hay nada oficial, se especula con que los modelos eléctricos lleguen a partir de 2027.

“La empresa debe pronunciarse. Podemos negociar un nuevo ERE, pero queremos saber qué pasa con la electrificación”, indica Carlos Faubel (UGT), presidente del comité de empresa. “A mediados de noviembre tendremos una reunión con la dirección europea, ahí deberían de pronunciarse al respecto”, añade el líder sindical que asegura que el plan inicial era que los coches eléctricos empezaran a llegar a partir de 2025. Preguntada por este periódico, la empresa afirma que desde un principio se había informado que los modelos llegarían en la segunda mitad de la década. “Seguimos trabajando en la toma de decisiones, no hacemos comentarios”, señala Ford.

Caída de la producción

Como muestra de este momento de incertidumbre, la planta finalizará el ejercicio con una bajada de la producción del 10% respecto a 2022, con unas 218.855 unidades, informó Efe. Esto supone en torno a un 40% menos respecto a la producción de hace apenas cinco años, cuando cerró 2018 con cerca de 370.000 coches ensamblados. La bajada respecto a 2022 es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el ejercicio anterior estuvo marcado por sucesivos parones de actividad, producto de la escasez de microchips y componentes. Ello hizo necesario varios Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), como también los hubo en otras plantas nacionales, que finalizaron en junio de este año.

Toda esta situación también afecta al clúster de automoción valenciano que rodea a Ford. El presidente de Avia, asociación que representa al clúster de la Comunitat, Francisco Segura, admitió a finales de octubre que “el retraso de los nuevos vehículos eléctricos” en Ford Almussafes “está causando problemas, sobre todo de empleo, de visión, de perspectiva y de ver cuál va a ser la planificación de la producción”, según recogió EP.

Así lo indicó en la tercera edición de Mobility Innovation Valencia, donde, sin embargo, no quiso “generar alarma” sobre los efectos que está teniendo en la industria auxiliar. Una de las grandes esperanzas del clúster es la posible llegada de Tesla, que tenía muy avanzadas las conversaciones con el antiguo Ejecutivo valenciano para levantar una planta de coches eléctricos en la región, aunque las negociaciones se enfriaron después de que la operación se filtrase a la prensa.

Ford es una de las que ya se ha adjudicado dinero del Perte VEC II

La compañía estadounidense ha sido de las primeras en asegurarse fondos provenientes de la segunda convocatoria del Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado (Perte VEC II). Concretamente, Industria le ha asignado de forma definitiva 37,6 millones de euros para aumentar su capacidad de montaje de paquetes de baterías en Almussafes. La compañía ya ensambla allí los paquetes de baterías para los Ford Kuga híbridos enchufables, pero será necesario incrementar la capacidad en caso de producir vehículos 100% eléctricos. Este tipo de instalaciones suelen construirse lo más cerca posible de las fábricas de coches para ahorrar costes logísticos.

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Sobre la firma

Manu Granda
En la actualidad cubre la industria del automóvil en la sección de Empresas. Previamente pasó por el área de Economía, donde escribió de laboral. Como 'freelance', cubrió la temporada de incendios del verano 2019-2020 en Australia para EL PAÍS. Es graduado en periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y cursó el Máster de periodismo de EL PAÍS.
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