Christophe Bonduelle: “Hay que bajar el consumo de proteína animal”

Pertenece a la sexta generación de la empresa familiar francesa de alimentos vegetales Bonduelle, que factura 2.900 millones de euros

Christophe Bonduelle, presidente de Bonduelle y de la Fundación Louis Bonduelle.
Christophe Bonduelle, presidente de Bonduelle y de la Fundación Louis Bonduelle.

Christophe Bonduelle (1959) dirige el grupo Bonduelle desde 2018 y desde 2005 la Fundación Louis Bonduelle. Forma parte de la sexta generación del grupo del mismo nombre creado en 1853, que factura 2.900 millones de euros, dispone de 40 fábricas y está presente en más de un centenar de países. Diplomado por la escuela de estudios comerciales ­EDHEC, inicia su carrera como consultor de marketing y después como director comercial de una imprenta. Se integra en el negocio familiar de alimentación vegetal en 1985 como director de la fábrica de Warluis (Oise) hasta 1989, fecha en la que fue nombrado director general de Bonduelle Ibérica. En 1993, pasa a ser director general, miembro del consejo de administración, responsable comercial y de marketing, así como del centro de negocio de verduras de IV gama a partir de 1997. Desde 2001, ocupa puestos de alta responsabilidad en la empresa familiar. La fundación acaba de crear un concurso para empresas y emprendedores con el fin de impulsar proyectos que persigan mejorar la accesibilidad a la alimentación vegetal y que permitan cambiar de forma sostenible los comportamientos alimentarios hacia una dieta plant based (lo vegetal en el centro)

Se han propuesto mejorar los hábitos de alimentación de la población.

El motivo de la Fundación Bonduelle, que creamos en 2006, es, precisamente, ese, cambiar el comportamiento de la alimentación. Nos preocupa la salud de las personas y del planeta, y para ello formamos con una serie de herramientas de las que disponemos. Estamos convencidos de que la salud del planeta la entienden mejor los jóvenes que los mayores. Hay una mayor concienciación. En España, la juventud tiene clara la importancia que tiene proteger la tierra y todos los problemas que hay con el cambio climático. Nosotros como agricultores entendemos que la naturaleza es importante, al igual que lo creen los jóvenes.

¿Existe una mayor preocupación por los alimentos?

Los consumidores dedican un 12% de su presupuesto a alimentación, mientras que hace 25 años se destinaba el 20%. Es un presupuesto demasiado bajo para proteger el planeta. La gente prefiere destinar más dinero para la compra de un teléfono móvil o para viajes que para comer. Es importante que se aumente, que no baje, el consumo de vegetales.

Hay un problema también de obesidad por una mala alimentación, ¿se puede combatir?

Se puede, y desde la Fundación estamos dispuestos a demostrar que se pueden cambiar los hábitos, y tomar menos proteína animal y más proteína vegetal. Que el centro del plato sea el vegetal, y la carne o el pescado sean acompañamiento. Es bueno para el planeta. Nosotros no somos vegetarianos, somos flexiterianos. El consumidor debe bajar el consumo de proteína animal. Para ello hay que educar a la población.

Pertenece a la sexta generación de una empresa familiar, ¿nunca han sido tentados para vender la compañía?

Un agricultor no vende su tierra y lo mismo pasa con la empresa. Es bueno que la familia tenga el control de la empresa porque eso permite mirar el largo plazo, que es más importante que el corto plazo. Tenemos como objetivo proteger el planeta y la salud y para ello necesitamos tiempo. Por eso, es importante que haya el mismo accionista, para seguir en el mismo camino. No es fácil.

¿Por qué lo dice?

En una empresa familiar siempre es difícil, porque habrá algunos que quieran vender, pero la mayoría está muy vinculada a la producción de la tierra. Además, la séptima generación ya está en la empresa trabajando con la misma pasión que los demás. Y tenemos 12.000 colaboradores que también consideramos que forman parte de la gran familia Bonduelle. Tenemos un modelo de contrato con los agricultores porque, a pesar de que poseemos una granja familiar en el norte de Francia, es imposible suministrar toda la producción por nosotros mismos. Y los contratos con los agricultores buscan proteger la tierra, ya que no podemos continuar actuando de la misma manera cuando en verano tenemos 40 grados de temperatura. El tema es muy preocupante.

¿Qué medidas están adoptando en este sentido?

Aplicamos técnicas de agricultura regenerativa, con rotaciones, con riego por goteo. Todas estas tecnologías forman parte de los contratos de nuestros agricultores, pero además tenemos más de 200 ingenieros agrónomos que los acompañan para modificar y mejorar el cultivo de la tierra, con el fin de reducir la huella de carbono. Estamos haciendo una evolución hacia la calidad en vez de dirigirnos hacia la cantidad.

En España, el ministro de Consumo sugirió hace tiempo que se redujera el consumo de carne y se originó bastante polémica.

España es un país con mucha tradición de consumo de carne en comparación con el vegetal. Quizá en España sea más difícil cambiar ese hábito, pero pasa igual con el pescado o el marisco. Aunque la verdad es que son los jóvenes quienes han entendido esto más rápido que los demás. Les preocupa la huella de carbono, la economía circular, y valoran mucho que su alimentación sea mayoritariamente vegetal. Tienen una visión más amplia, quieren proteger el planeta.

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