A fondo

Europa sigue perdida en su laberinto de silicio y constriñe a España

Existen dudas de que el marco de ayudas de Estado de la UE vaya a flexibilizarse lo suficiente con la futura ley de chips comunitaria

Circuito de chips.
Circuito de chips.

Durante la sesión parlamentaria del Estado de la Unión en septiembre de 2021, la presidenta de la Comisión anunció la ley de chips de la Unión Europea como marco de actuación para la recuperación del sector europeo de semiconductores. Un año después, en la edición del mismo debate de 2022, Ursula von der Leyen solo pudo presentar como logros haber realizado la propuesta efectiva de la norma a Parlamento y Consejo y un tímido anuncio de que “la primera gigafábrica de chips comenzará a construirse en los próximos meses

Europa sigue perdida en su laberinto de silicio. En EE UU, tras la aprobación de su ley de chips y del subsiguiente programa Chips for America, se acumulan los compromisos de inversión e inicios de obras por encima de los 400.000 millones de dólares por parte de empresas estadounidenses (Micron, Intel, IBM, Wolfspeed, entre ellas), coreanas (Samsung y SK Hynix) y taiwanesas (TSMC y GlobalWafers), Mientras, en Europa, con la ley de chips aún lejos de ser aprobada, solo se han recogido compromisos de inversión muy por debajo de los 100.000 millones de euros, donde los más relevantes son los ofrecidos por Intel y STMicroelectronics, y nada se sabe de cuándo la Comisión Europea aprobará la ayuda al Proyecto Común de Importancia Europea (IPCEI) en semiconductores anunciado en diciembre de 2021.

En el retraso europeo en la carrera por captar inversiones del sector de los semiconductores, no solo influye la disponibilidad en EE UU de un marco estable de incentivos en contraste con la situación en la Unión Europea; también contribuyen las diferentes características de ambos. En primer lugar, si bien el volumen de fondos públicos anunciado por la Administración de Joe Biden y en la UE es similar, en torno a los 50.000 millones, el primero solo incluye el apoyo del gobierno federal y está siendo complementado por los estados y condados, mientras que en Europa abarca los fondos propios de la Unión y de los Estados miembros (que no contabilizaba aún el Perte Chip). En segundo lugar, Chips for America incluye una desgravación fiscal del 25% sobre las inversiones sin rival en la estrategia europea. Finalmente, existen dudas de que el marco de ayudas de estado de la Unión Europea vaya a flexibilizarse lo suficiente con la futura ley de chips comunitaria.

El retraso en el escenario europeo constriñe la actuación de España, pero también está permitiéndole dotarse de herramientas para competir en la atracción de inversiones con otros Estados miembros. El Perte Chip, aprobado en mayo de 2022 con un presupuesto de 12.250 millones de euros, proporcionó un marco estable de actuación para posicionar a nuestro país en la carrera. Desde la aprobación del Perte por el Consejo de Ministros, se ha constituido la Sociedad Estatal de Microelectrónica y Semiconductores (Semys) como catalizadora de las actuaciones del Perte y se ha nombrado a Jaime Martorell como administrador único de la misma, aunque aún no se ha concretado cuándo se le dotará del personal preciso para ejercer sus funciones.

También el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2023 empieza a dar señales de futura actividad en el Perte Chip. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales es quien tiene el mayor volumen presupuestado: 350 millones reservados para convocatorias y programas y 800 millones que transferirá a Semys, presuntamente para apoyar el establecimiento de fábricas y empresas del sector de la microelectrónica. Por su parte, el Ministerio de Ciencia e Innovación ha incluido en sus cuentas 100 millones de euros para la subvención de actuaciones I+D asociadas a chips y semiconductores. Como contraste, la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial anunció en su comparecencia presupuestaria el retraso del inicio de la actuación relativa a chips cuánticos al ejercicio presupuestario de 2024 y el Ministerio de Industria no explicita en el PGE 2023 compromisos presupuestarios con Perte Chip.

Aunque las actuaciones de Perte Chip están en curso, el creciente foco mediático sobre el sector de los semiconductores requiere mayor comunicación de sus condicionantes y más agilidad para evitar la frustración de expectativas. En particular, es esencial concretar el encuadre del Perte con el marco de actuación de la Unión Europea. En primer lugar, se desconoce el estado de negociación de la adenda del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con la que Perte Chip tiene una dependencia crítica para concretar las inversiones públicas posteriores a 2023, destacando entre ellas la atracción de un gran proyecto industrial.

Se desconoce el estado de negociación de la adenda del plan de recuperación con la que el Perte Chip tiene una dependencia crítica

Por otro lado, tras la complicada aprobación por Bruselas de los programas de ayuda a 5G, el marco de ayudas de estado comunitario se presenta como un obstáculo cuya superación requerirá de grandes esfuerzos administrativos. Las inversiones anunciadas de Intel en Alemania y STMicroelectronics en Italia hacen un uso inteligente de este marco de ayudas, recurriendo al despliegue de las factorías en zonas señaladas con desequilibrios territoriales por la Unión Europea, habilitando dar mayor intensidad al apoyo público. El seguimiento de este modelo facilitaría la ejecución de Perte Chip focalizando las grandes inversiones en Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía o Canarias, las dos últimas además con un ecosistema de semiconductores relevante.

Europa necesita acelerar para no quedarse rezagada en la carrera por la atracción de inversiones en semiconductores y comprometer el objetivo de alcanzar el 20% de cuota de mercado global en 2030. El fracaso en alcanzar esta meta supondría, además, quedar debilitada en su autonomía estratégica. España puede ser clave para las ambiciones de la UE con el ambicioso programa del Perte Chip, aún no igualado por otro Estado miembro. Agilizar la constitución de Semys y las convocatorias de ayudas, una adecuada comunicación y gestión de expectativas y la réplica de los casos de éxito de programas e inversiones en otros países de la Unión, podrían permitir a España situarse en un papel central en el sector de semiconductores europeo.

Normas
Entra en El País para participar