Tecnología

La UE movilizará 43.000 millones para fabricar en Europa el 20% del mercado mundial de chips

Tendrá que multiplicar por cuatro su fabricación, pues apenas alcanza en la actualidad el 10% del mercado

Convertir a Europa en un centro destacado de fabricación de chips y rebajar la dependencia europea de otros lugares como Asia y Estados Unidos. Ese es el objetivo del plan que incluye la Ley Europea de Chips, que movilizará más de 43.000 millones de euros de inversiones tanto del sector público como privado, según anunció este martes la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Bruselas pretende que en 2030 el 20% de los chips del mundo se produzcan en la UE, lo que implica que se tendrá que multiplicar por cuatro su fabricación, pues en la actualidad apenas alcanza el 10% del mercado.

Bajo el plan anunciado, se movilizarán unos 11.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas para financiar el liderazgo tecnológico en capacidades de investigación, diseño y fabricación, y a ello se sumarán 30.000 millones de inversiones públicas ya planeadas procedentes de Next Generation EU, Horizonte Europa y los presupuestos nacionales, y un fondo (llamado fondo de chips) para invertir entre 2.000 y 6.000 millones de euros en ayudar a las empresas emergentes a incorporarse al sector, según anticipó ayer el comisario de mercado Interior, Thierry Breton.

"Con la Ley Europea de Chips combinamos la inversión, el marco regulador y las asociaciones estratégicas necesarias para hacer de Europa un líder en este mercado tan importante", remarcó Von der Leyen, que insistió en que "los chips están en el centro de la carrera tecnológica global, y son la base de nuestras economías modernas". "La pandemia ha expuesto dolorosamente la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro", añadió, haciendo alusión a los problemas que están sufriendo los fabricantes de automóviles en Europa y otros bienes afectados por la falta de chips.

Bruselas aspira con este plan a rivalizar con el plan de 52.000 millones de dólares anunciados por el Gobierno de EE UU para aumentar la competitividad frente a China. Una carrera que pasa, según las autoridades europeas, por construir grandes fábricas de chips, en un contexto como el actual en el que hay una escasez mundial de estos componentes vitales para la industria del automóvil y los fabricantes de tecnología, pues son piezas clave para centros de datos,  ordenadores o teléfonos inteligentes, y también para dispositivos médicos, entre otros. 

Pero, como indicó Cecilia Bonefeld-Dahl, directora general de Digital Europe, “la UE atrajo solo el 3% de la inversión mundial para las fábricas de chips en 2020 y se necesita mucho trabajo para impulsar esta cifra hacia arriba”.

El Ejecutivo comunitario reconoce que el alto coste de levantar plantas de producción hará necesaria una masiva inversión pública si se quiere atraer la privada, por lo que suavizará sus normas de ayuda de Estado para permitir, por primera vez, subsidiar la construcción de fábricas para la producción de chips de última generación, sin que se declaren ilegales. Abrir una de estas fábricas cuesta unos 20.000 millones de dólares y lleva de dos a tres años desde que arranca su construcción hasta que está operativa.

La ley exigirá a las empresas que reciban subvenciones que den prioridad a los clientes europeos en tiempos de escasez de suministro. La UE también podría ampliar la medida a todas las empresas si EE UU u otros países aplicaran tales controles, según el Financial Times, que añade que las empresas aseguran que la ayuda tendría que igualar el 40% de los costes de construcción ofrecidos por rivales internacionales como Corea del Sur. Así que todo apunta a que se abrirá una guerra de subsidios entre la UE, EE UU y otras potencias para atraer la producción de chips.

Intel ya anunció en septiembre que podría invertir hasta 95.000 millones de dólares en Europa durante la próxima década y que anunciaría las ubicaciones de dos importantes fábricas en el Viejo Continente para finales de 2021 (se cree que van a estar en Alemania). La multinacional aún no ha desvelado en qué país lo hará. También ha anunciado la construcción de dos nuevas fábricas en EE UU que se beneficiarán del apuntado plan de Washington de 52.000 millones de dólares. 

Greg Slater, director de asuntos regulatorios de Intel, dijo al FT que la ayuda estatal para apoyar la fabricación es “esencial para el ecosistema de Europa”. Y dijo que La compañía examinará de cerca las propuestas de control de exportaciones.

La presidenta de la Comisión explicó que esta ley llega "en el momento adecuado, con dos objetivos principales: a corto plazo aumentar nuestra resiliencia ante futuras crisis, anticipando y evitando problemas en las cadenas de suministro. Y, a medio, plazo, hacer de la UE un líder industrial en este mercado tan estratégico". 

Bretón ya reconoció el lunes a Efe que en la actualidad el 50% de los semiconductores se producen en Taiwán. "Si por una razón u otra Taiwán no pudiera exportarlos, solo harían falta tres semanas para que casi todas la fábricas que tenemos (de automóviles, carne, electrodomésticos...) dejen de funcionar, porque no tendríamos semiconductores. Esto no es aceptable, tenemos que dotarnos de capacidad para responder a esta eventualidad". 

La Ley Europea de Chips, que busca defender la soberanía digital europea e impulsar la reindustrialización de Europa, deberá obtener el visto bueno del Parlamento Europeo y el Consejo. La estrategia contempla también crear alianzas con otros socios, como EE UU o Japón, para crear cadenas de suministro fiables y evitar cuellos de botella puesto que en este sector "ningún continente puede ser enteramente independiente", añadió Von der Leyen.

El Gobierno español presenta una propuesta

Participación. El Gobierno español dio ayer la bienvenida a la propuesta de la Comisión y dijo estar dispuesto a participar en la iniciativa, que vaticinó “permitirá reforzar la capacidad de España en diseño, pruebas o encapsulado de microchips, así como reducir las tensiones de la cadena de suministros en sectores de automoción”.

Contacto con empresas. La vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, indicó que el Ejecutivo ya está en contacto con todas las empresas presentes en el sector y que ha presentado “una propuesta importante” para la ley europea de chips, “de forma que las empresas participen en el diseño y producción del microchip europeo del futuro”.

Perte. El pasado año, el Gobierno lanzó una manifestación de interés para las empresas españolas interesadas en participar en el Proyecto Importante de Interés Común Europeo (Ipcei) de microelectrónica y tecnologías de comunicación. España cuenta en este Ipcei con 11 empresas participantes directas y 10 indirectas. También ha incluido acompañamiento financiero para la producción de chips en España en el Perte para el vehículo eléctrico.

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