España pierde la oportunidad de reducir sus emisiones

El Covid dejó mejoras en la calidad del aire nunca antes vistas

Intersección entre Alcalá y Gran Vía, calles integradas en la ordenanza Madrid Central, anulada recientemente por el Tribunal Supremo.
Intersección entre Alcalá y Gran Vía, calles integradas en la ordenanza Madrid Central, anulada recientemente por el Tribunal Supremo.

Las ciudades españolas avanzan de forma desigual en sus niveles de calidad del aire. El confinamiento logró mejoras cuantiosas. Los estudios de Greenpeace desvelan que el nivel de NO2 en Madrid pasó de una media de 47 en enero de 2020 a 12 en abril. Los valores de Barcelona descendieron desde los 36 de media a 15 en los mismos meses, y en Sevilla, de 33 a 8. Pero la vuelta de los coches a las calles han dejado esas cifras atrás.

En general, el año de crisis sanitaria ha sido para la asociación ecologista un año de oportunidades perdidas para reinventar las ciudades. “Hubiera sido interesante aprovechar la tendencia lograda durante el confinamiento, con una calidad del aire y un bajo nivel de ruido nunca antes vistos, para consolidar algunas de las muchas medidas temporales puestas en marcha”, cree Adrián Fernández, coordinador de movilidad en Greenpeace España.

La restricción del tráfico rodado es clave, según los expertos

El descenso circunstancial del tráfico habría sido, en su opinión, una ocasión óptima para intensificar las peatonalizaciones, aceras ampliadas, terrazas de bar sobre aparcamientos o carriles bici provisionales.

Porque, en definitiva, como señala Pablo Bascones, socio responsable de sostenibilidad y cambio climático en PwC, “la principal causa de contaminación del aire deriva de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas)”. Y por lo tanto, las medidas contra el vehículo privado, principal fuente de polución, resultan fundamentales y, en concreto, aquellas “estructurales que apuestan por la restricción definitiva del tráfico rodado”, especifica Roberto Alonso González-Lezcano, profesor de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad CEU San Pablo.

Límites incumplidos

Y, de momento, España, al igual que el resto de Estados miembros, suspende con los límites actuales de contaminación, según la Agencia Europea del Medio Ambiente. 22 de los 27 países miembros incumplen con los límites de dióxido de nitrógeno, fijados por la UE en los 40 microgramos/m3. Respecto a los de ozono troposférico, que no deben superar los 120 microgramos/m3, “un 41% de las estaciones registraron niveles por encima del valor de protección de la salud. Si bien es cierto que, en este caso, con una prevalencia mayor en el sur de Europa, España incluida”, afirma González-Lezcano.

Los modelos de Vitoria, Bilbao o Pontevedra gozan de prestigio internacional

Existen, no obstante, excepciones. “Desde hace tiempo Vitoria o Pontevedra han apostado por este modelo y gozan de gran prestigio internacional, no solo por la reducción del trafico, también por la mejora de otros indicadores, como la satisfacción de la población, las ventas de los negocios o el descenso de los atropellos”, dice Fernández. Unos resultados que han animado a otras urbes como Valencia o Barcelona a seguir sus pasos, aunque “por ser más grandes deben adoptar medidas de mayor impacto”.

Otro ejemplo de buen hacer es Bilbao. La ciudad acaba de recibir el premio europeo a la movilidad sostenible. Y lo ha logrado por convertirse en septiembre de 2020 en la primera urbe del mundo de más de 300.000 habitantes que limita la velocidad a 30 km/h en la totalidad de sus calles. Todavía es pronto para medir sus efectos, pero Alfonso Gil, su teniente de alcalde y concejal de movilidad y sostenibilidad, espera que “los resultados acarreen la mejora de condiciones y seguridad de circulación, y la reducción tanto del ruido como de emisiones”.

Los Estados miembros incumplen los límites de emisión, según la AEMA

Pero mientras hay ciudades que dan pasos atrás. El Tribunal Supremo anuló a principios de mayo Madrid Central, con lo que se revocaba su zona de bajas emisiones. La medida entró en vigor dos meses antes de las elecciones de 2019, “con prisas y con importantes problemas técnicos, como el que llevó a la anulación de más de 6.700 multas”, señalan desde el ayuntamiento.

“Lo importante ahora es que en 2030 las ciudades de más de 50.000 habitantes deben contar con zonas de bajas emisiones y Madrid aprobará, previsiblemente, en julio Madrid 360”, confían. La nueva ordenanza mantendrá y mejorará, a sus ojos, la protección ambiental de los 21 distritos, no solo del distrito Centro”. Sin embargo, desde Greenpeace consideran que el plan no supone dicha mejora y que, además, no ha sido aprobado por la Unión Europea como requiere la legislación comunitaria.

Ciudades que aprueban

Suspenso general. La organización internacional sin ánimo de lucro Carbon Disclosure Project (CDP) concluye en un informe que analiza 800 ciudades a escala mundial que casi la mitad de las urbes carece de planes para hacer frente a las amenazas climáticas, pero tres españolas, Murcia, Vitoria y Barcelona, se sitúan en su clasificación de líderes. Destacan por estar transformando sus sectores de transporte, vivienda y energía.

Murcia. Su objetivo es reducir el 40% de sus emisiones para 2030. Han dedicado 17 millones de euros a medidas de adaptación, descritas en su plan de adaptación climática.

Vitoria. Además de reducir sus gases en un 40% en 2030 en comparación con 2005, marca un 80% para 2050. También tienen un plan para alcanzar el 40% de consumo de energía procedente de fuentes renovables del consumo total para 2050. Una forma de hacerlo será mediante la mejora de la eficiencia energética en los edificios. Están renovando 42 inmuebles públicos y utilizando alumbrado público led.

Barcelona. La ciudad tiene el objetivo de reducir las emisiones en un 50% para 2050 y hasta ahora se ha alcanzado el 26%. Ampliaron la red de carriles para bicicletas y autobuses y solo comprarán autobuses eléctricos a partir de 2025. Para adaptarse a las olas de calor, está creando techos verdes y refugios climáticos.

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