Turisme de Barcelona invertirá 12 millones para recuperar al viajero asiático, americano y español

Exige controlar la concesión de licencias de pisos para turistas y la llegada de cruceros

Marian Muro, directora de Turismo de Barcelona.
Marian Muro, directora de Turismo de Barcelona.

La tormenta perfecta ha descargado sobre Barcelona. La ciudad más visitada de España sufrió en 2020 la ausencia de turismo extranjero, la desaparición de los viajes de convenciones y de negocios y del visitante nacional.

Marian Muro, directora de Turismo de Barcelona, entidad público-privada en la que participa el Ayuntamiento de Barcelona encargada de la promoción de la ciudad, recuerda que los problemas ya venían de antes. “Hemos vivido unos años complicados con la masificación, ejemplificada en los pisos turístico y en los cruceros”, recalca Muro, que cumple un año al frente del citado organismo y que no rechaza ninguno de los dos modelos. “Queremos otro tipo de turismo. A los pisos turísticos hay que controlarlos, sancionarlos si no cumplen la ley y limitar las licencias si hay demasiados, mientras que los cruceros son bienvenidos, siempre y cuando no bajen tres millones de pasajeros en un día”. En su opinión, la clave no está en limitar las llegadas, si no en ordenarlas, para que no todos los viajeros lleguen el mismo día y no todos visiten las mismas zonas.

En paralelo, Turismo de Barcelona ha lanzado un plan de promoción, dotado con 12 millones de euros, cuyo principal es reposicionar a Barcelona como destino turístico. “Hay un turismo que cuesta dinero y otro que aporta, que respeta y que visita con actitudes constructivas. Debemos reorientarnos hacia el mercado americano y sobre todo al asiático, a países como China, India o Corea. Tenemos que empezar a crear una nueva imagen y un nuevo relato de Barcelona y ya estamos trabajando con varias ciudades europeas, como Londres, París o Roma, para construir itinerarios a estos viajeros de largo radio que hacen viajes de varias semanas”.

Una promoción que debe verse acompañada, a su juicio, de tres elementos que condicionan el retorno de la inversión. “El destino tiene que contar con un buen relato tiene que haber buena conectividad aérea y agilidad a la hora de tramitar los visados”. En el caso de las conexiones aéreas instó a IAG a hacer una reflexión sobre Barcelona. “Tiene una gran oportunidad de apostar por Asia con la integración de Air Europa. Cataluña fue la primera autonomía que se posicionó en Rusia y ahora los turistas rusos llegan en masa”.

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