Barcelona y Baleares, las grandes perdedoras del tsunami hotelero en 2020

Apenas abrió un tercio de la planta hotelera en España y el beneficio por habitación cayó un 68%

Hamacas vacías en un hotel en Fuerteventura
Hamacas vacías en un hotel en Fuerteventura

La industria hotelera sufrió desde marzo de 2020 la tormenta perfecta con las restricciones a la movilidad y a la interacción social en todo el mundo. Dos elementos claves para el desarollo del negocio. Sin ellos, tal y como se pudo ver el pasado ejercio, el negocio se hunde.

El barometro elaborado por la consultora Cushman & Wakefield, a partir de los datos aportados por la consultora STR de 1.200 hoteles que suman 165.000 habitaciones, refleja que el primer impacto se produjo en la planta hotelera, ya que apenas un tercio ha estado abierta a lo largo de todo el año y la que optó por no cerrar apenas ha registrado niveles de ocupación por debajo del 40%. "La industria turística ha activado mecanismos para lograr el único objetivo razonable en estos momentos que es la supervivencia de las empresas. En ocasiones eso se ha logrado manteniendo hoteles abiertos a pesar de las bajas ocupaciones con el objetivo de reforzar imagen de marca, proponer nuevas estrategias de marketing y seguir analizando el mercado con vistas a la reactivación durante 2021", asegura Albert Grau, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España.

Y entre los destinos más dañados, Barcelona en el urbano y Baleares en el vacacional aparecen como los más afectados. Ambos destinos registraron las ocupaciones más bajas de toda España en 2020 (Baleares con una media del 23,7% y Barcelona con un 25,7%) y fueron, junto a Sevilla, los destinos en los que el ingreso medio por habitación disponible, el principal indicador de rentabilidad de la industria hotelera, mas cayó. En concreto, ese indicador bajó un 77,5% en Barcelona (de 112 a 25 euros), cayó un 69,1% en Sevilla (de 78 a 24 euros) y un 69% en Baleares (de 91 a 28 euros).

Los precios bajaron menos porque hubo pocos hoteles abiertos y los empresarios no optaron de forma masiva por recortar tarifas para ganar ocupación. La tarifa media bajó un 20,8% en España, con Barcelona a la cabeza (-31%), seguida de cerca por Bilbao (-29,6%), Sevilla (-28,1%) y Madrid (-25,1%). Todos ellos destinos urbanos afectados por la falta de movilidad internacional y la desaparicion del turismo de negocio.

“La recuperación debemos esperarla a partir de la demanda doméstica con una perspectiva más optimista en segmento vacacional y en el entorno regional, donde ya tenemos ejemplos de destinos con un recorrido aceptable durante 2020. Por el contrario, los indicadores internacionales de países donde ya se han levantado gran parte de las restricciones manifiestan que la demanda sigue mostrando confianza y puede volver rápido”, señala Javier Serrano, director genertal de STR para España y Portugal

 

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