Las medidas del BCE permiten recuperar los niveles pre-Covid en renta fija

Para 2021 se esperan menores volúmenes de deuda

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Como en otros sectores, la pandemia lo ha trastocado todo, pero en el caso de la renta fija los sobresaltos pudieron dar paso a la tranquilidad y en muchos aspectos se ha conseguido recuperar los niveles pre-Covid.

“El 2020 arrancó con muy buen pie. Teníamos los diferenciales de crédito prácticamente en mínimos, primas de nueva emisión muy ajustadas y los inversores tenían apetito por el riesgo. Bajo este contexto, los emisores españoles leyeron muy bien el mercado en enero y se adelantaron a otros emisores europeos con un doble objetivo: llevar a cabo proyectos estratégicos para aprovechar estas condiciones ventajosas y también para adelantar planes de financiación con costes muy ajustados”, analizan en HSBC.

El Tesoro cerró con una emisión neta de 109.922 millones

Pero a principios de marzo, los mercados sufrieron un parón en cuanto a operaciones de casi dos semanas, por la incertidumbre y los confinamientos sociales decretados en prácticamente todo el mundo. Hasta que el Banco Central Europeo anunció su programa de compras de emergencia contra la pandemia (PEPP) no se retomó la actividad.

“Tras el anuncio de nuevos paquetes de medidas por parte de los principales bancos centrales, el apetito inversor animó a las compañías a completar sus planes de financiación e incluso a anticipar endeudamiento para 2021”, analizan los expertos de BBVA. Es más, continúan desde la misma entidad, en el mercado secundario, los bonos fueron paulatinamente recuperando sus niveles pre-Covid, llegando a batirlos en la mayoría de sectores.

Las compañías incluso pudieron adelantar financiación para este año

De hecho, añaden desde el Banco Santander, “los paquetes de medidas de los bancos centrales conllevaron a un rally positivo. Si a dichos paquetes de medidas le sumamos las buenas noticias sobre el desarrollo de las vacunas, observamos una mejora en los mercados que ayudó a que muchos de los emisores volvieran a emitir a niveles prepandemia”.

En lo referente a plazos, gran parte de las emisiones, “tanto de corporativos como de financieros, se han encontrado en la parte media-larga de la curva, siendo los vencimientos de mayor frecuencia de 5 años, seguido de 7 y 10 años”, apuntan en JP Morgan, que espera que los productos de deuda subordinada continúen teniendo una muy buena acogida en el mercado primario, ya que estos ofrecen una mayor rentabilidad al inversor.

Los bonos verdes y sociales superan los 40.000 millones en la década

Los responsables de Mitsubishi UFJ, por su parte, creen que el aumento en el uso “de instrumentos híbridos por parte de emisores corporativos fue otro de los elementos que cabe reseñar”.

En cuanto al actual ejercicio, Jorge Alcover, director general de mercado de capitales de Goldman ­Sachs, estima que los bancos centrales “se mantendrán activos tanto en el mercado primario como en el secundario. Esperamos volúmenes de emisión algo menores que los vistos en 2020, en torno a un 15%-20% menos. Esto podría generar un estrechamiento aún mayor en los niveles de crédito durante 2021”.

Si nos centramos en los mercados secundarios, debido a su mayor tamaño comparativo, las emisiones de deuda pública listadas en AIAF han acaparado los mayores volúmenes. En el sector privado las entidades financieras han continuado emitiendo deuda anticrisis “y lo han hecho con estructuras más sofisticadas e innovadoras”, resalta Gonzalo Gómez Retuerto, director general de BME Renta Fija y del MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija).

Los corporates, por su parte, han aprovechado para adelantar la refinanciación de sus emisiones y beneficiarse así del atractivo entorno de tipos de interés que ha propiciado la política expansiva del BCE y sus planes de compra de bonos.

Por otra parte, “los activos a más corto plazo, fundamentalmente los pagarés, han sido especialmente relevantes en los momentos de mayor volatilidad e incertidumbre, como los vividos en los meses de marzo y abril de este año”, prosigue Gómez Retuerto.

Cabe resaltar, asimismo, el buen funcionamiento del MARF este año. Tras su puesta en funcionamiento en 2013, ya son 89 las empresas que han acudido a este mercado a financiarse y en 2020 el volumen emitido ha rozado los 10.000 millones de euros. “Las compañías que han utilizado los avales del ICO para sus programas de pagarés han visto reforzada la demanda en sus emisiones y han podido emitir con vencimientos más largos”, destaca su responsable.

Asimismo, en 2020 siguieron creciendo con fuerza las emisiones verdes, pero también se ha visto un incremento en las sociales y sostenibles como consecuencia del Covid-19. Según cálculos de BME, el volumen de operaciones en bonos verdes, sociales y sostenibles acumulado en España durante la última década supera ya los 40.000 millones de euros.

Sector público

Revisión. Tras comenzar el año con la menor emisión neta prevista desde hacía más de una década, pronto la pandemia obligó al Tesoro Público a revisar las necesidades de financiación del Estado. En mayo se estimaron 130.000 millones de euros de financiación neta y se pusieron en marcha diversas medidas para hacer frente a ese incremento, entre ellas un mayor tamaño medio de las subastas y mayor utilización de sindicación bancaria con la emisión de nuevas referencias.

Reajuste. La puesta en marcha del programa de compras de deuda del BCE, la mejora en la evolución de los ingresos previstos y las amortizaciones anticipadas de las comunidades autónomas permitieron reducir en 20.000 millones de euros el volumen de financiación finalmente captada. El Tesoro Público cerró su programa con una emisión neta de 109.922 millones de euros.

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