Los bajos tipos obligan a aceptar un mayor riesgo para buscar rentabilidad

Los gestores esperan un 2021 de menor volatilidad

Bono español pulsa en la foto

La renta fija está teniendo un relevante protagonismo en la recta final del año. En los últimos días se han dado dos situaciones históricas: la rentabilidad del bono español a 10 años ha caído por debajo del 0% y el Tesoro ha colocado deuda a 10 años a un interés negativo. La volatilidad ha sido extrema, marcada por el inicio de la pandemia primero y por las expectativas de recuperación después, tras la efectividad de algunas vacunas.

“Ha sido un ejercicio de ganancias, aun estando los tipos bajos. La caída de los diferenciales de crédito, o de las primas de riesgo, el apoyo de los bancos centrales y las políticas fiscales de los Gobiernos han sido un soporte para el mercado”, explica Félix López, de Atl Capital.

Apuestan por bonos ligados a la inflación, deuda de calidad y emergente

Pero lo importante para el experto es cómo nos enfrentamos a 2021. “Va a ser muy exigente”, “repleto de retos”, dice. Su apuesta se centra en deuda subordinada de los bancos, que puede ofrecer retornos positivos en un escenario de recuperación, y deuda emergente, fundamentalmente en moneda local. “Para ganar en renta fija hay que arriesgar”, indica.

Ignacio Victoriano, gestor de Renta 4, considera igualmente que el próximo ejercicio va a ser complicado. “Los mercados están anestesiados. Las rentabilidades van a estar más ajustadas. Vemos algo de valor en la deuda periférica, sobre todo en Italia y España”, dice. Los bonos ligados a la inflación son otra opción que contempla. En su opinión, las perspectivas para 2021 están acordes al perfil del inversor de renta fija; “va a ser un año más tranquilo”, añade.

Los bancos centrales y las políticas fiscales de los Gobiernos han sido un soporte para el mercado este año. 2021 está repleto de retos

Félix López, socio director de Atl capital

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, subraya que “la combinación de un fuerte crecimiento y el aumento de precios de las materias primas puede generar un repunte moderado de las expectativas de inflación, con un alza muy suave de la rentabilidad nominal de los bonos, lo que puede dar impulso a la deuda de EE UU ligada a la inflación”.

Aunque Paolini apunta que el aumento del apetito por el riesgo y la mejora de beneficios empresariales suele ser muy favorable para la deuda de alta rentabilidad, sugiere que tenga grado de inversión.

Estrategias

Para Schroders, la renta fija asiática ofrece mejores fundamentales ajustados por riesgo frente a las economías de mercados desarrollados, especialmente China, y siguen viendo potencial en high yield en Europa,

Michael McEachern, de Muzinich & Co., observa un “mayor apetito por el riesgo”, tras la noticia de las vacunas del Covid, pero aconseja a los inversores que mantengan el sesgo hacia la deuda de calidad al rotar hacia sectores que tengan más exposición a la recuperación en 2021.

Es aconsejable mantener el sesgo hacia deuda de calidad ante la rotación a sectores que tengan más exposición a la recuperación

Michael McEachern, director de mercado de Muzinich & Co.

Fernando Luque, de Morningstar, advierte de que “las rentabilidades a medio y largo plazo de los fondos de renta fija serán muy bajas e, incluso, existe la posibilidad de que sufran pérdidas”. En su opinión, hay más potencial de ganancia en renta variable, y “es un riesgo que deben valorar” los inversores más conservadores.

Según una encuesta realizada por Natixis IM, el 19% de los inversores institucionales prevé recortar la exposición a la deuda pública y aumentarla en bonos corporativos con categoría de inversión.

Las rentabilidades de los fondos de renta fija a medio y largo plazo serán muy bajas, incluso pueden sufrir pérdidas. Es un riesgo que hay que valorar

Fernando Luque, editor de Morningstar

 

Balance en los mercados

Los bajos tipos obligan a aceptar un mayor riesgo para buscar rentabilidad

Deuda. El volumen de deuda pública española emitida y admitida a cotización en el mercado regulado de BME había alcanzado los 270.000 millones de euros a noviembre, cifra que supone un 41,4% más que el mismo periodo del ejercicio anterior. En cuanto a la deuda privada, la cuantía alcanzó los 100.000 millones de euros, un 1,4% más que en 2019. En el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), las emisiones acumulaban una caída cercana al 11%.

Financiación verde. Javier Hernani, consejero delegado de BME, comentó esta semana en la presentación del balance del mercado en 2020 que los bonos verdes “son una línea de negocio clara de futuro para el grupo”. Las emisiones de bonos verdes, sostenibles y sociales de empresas e instituciones superó en España en septiembre la cuantía de todo 2019 al alcanzar los 11.480 millones de euros.

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