Michel propone recortar el presupuesto de la UE y elevar el control del fondo de recuperación

El presidente del Consejo Europeo sugiere reformas de la propuesta original para lograr el apoyo de los países austeros

Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel
Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha propuesto este viernes recortar ligeramente el Presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2021-2027, hasta los 1,074 billones de euros (desde 1,1 billones inicialmente propuestas) así como elevar el control del fondo de recuperación, cuyo tamaño mantiene, para lograr el apoyo de los países austeros con el objetivo de que las negociaciones lleguen más o menos encarriladas a la cumbre presencial del 17 de julio.

Aunque la reducción del tamaño del presupuesto plurianual, y por tanto de las aportaciones requeridas a los socios comunitarios, es relativamente simbólica, pues supone una rebaja del 2,36% frente al monto anteriormente planteado, la principal baza de Michel para tratar de convencer a los estados más descreidos con el plan de respuesta al Covid-19 es la mayor fiscalización del uso de las ayudas del fondo de recuperación europeo.

El plan europeo, que sigue contemplando la inyección de 500.000 millones en ayudas directas, y de 250.000 más en créditos, para apoyar la reactivación económica y la reconstruccion de los países más afectados por la pandemia, ya condicionaba el acceso a los fondos a que los socios diesen su visto bueno al plan de reformas e inversiones que presente cada país para acceder al dinero.

La novedad en esta ocasión es que Michel ha propuesto ahora que los planes de acceso al fondo de recuperación deban ser aprobados por una mayoría cualificada en el seno del Consejo Europeo, desplazando el peso decisorio que antes tenía la Comisión, y dando en cierta forma más poder a los países austeros para controlar la concesión de financiación quien la reclame.

El grueso del fondo, articulado en torno al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y dotado con 310.000 millones de euros, se repartiría en dos tramos. De un lado, el 70% (217.000 millones) se distribuirían entre 2020 y 2021 en función d los datos de desempleo, evolución económica y población. El 30% restante (93.000 millones) se concederían en 2023 tomando con referencia los datos de caída del PIB en 2020 y 2021, o la población de cada país.

El objetivo es que haya un "vínculo real entre la crisis y el plan de recuperación y asegurar que el dinero va a las regiones y sectores más afectados", según Michel. Por ese motivo, en 2022 se hará una revisión de los planes para tener en cuenta el cambio en los criterios de distribución para 2023.

Por otra parte, Michel planteará adelantar la devolución del principal y los intereses de la deuda emitida para financiar el fondo a 2026 (la Comisión planteaba empezar en 2028), lo que le lleva a proponer nuevos recursos propios para el presupuesto europeo con el fin de sufragar estos costes. En concreto, propone introducir ya en 2021 un gravamen sobre el plástico no reciclado y en 2023 un mecanismo de ajuste del carbono en frontera, así como una tasa digital europea. Por último, el presidente del Consejo Europeo también ha planteado crear un fondo de contigencia de 5.000 millones para atajar los imprevistos derivados de un Brexit en los sectores y países europeos más afectados.

Una propuesta para desencallar la negociación

Esta propuesta podría facilitar que los Estados miembros lleguen a un consenso. En principio, Bruselas cifró el tamaño del fondo de recuperación y el del presupuesto de la UE para los próximos siete años en 1,85 billones de euros en total.

Por ahora, sigue habiendo una fuerte división. A un lado están los países más austeros, conocidos como los cuatro frugales (Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia), y al otro un bloque en el que a grandes rasgos coinciden, que son España, Italia, Portugal, Francia y Alemania.

Estos últimos, apoyan el plan presentado por la Comisión Europea, que movilizaría 750.000 millones con un máximo de transferencias (500.000 millones) y un tercio de créditos a devolver (250.000 millones), pero la decisión de poner en marcha el fondo tendrá que ser respaldada por todos los socios, sin votaciones ni mayorías.

Otros aspectos que no convencen a los frugales son el equilibrio entre transferencias y préstamos, la clave de reparto de los fondos, el mantenimiento de las revisiones a la baja de la contribución de los países más ricos a las cuentas comunitarias, y la condicionalidad aparejada al acceso al dinero.

La CE prevé que SURE esté en marcha después del verano

Préstamos. El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, ha asegurado este viernes que los procedimientos para activar la herramienta SURE están llegando a su fin, afirmando que los primeros préstamos podrían comenzar a llegar a los Estados miembros después del verano. Asimismo, ha afirmado que es “probable” que el total de préstamos solicitados se acerque a la dotación financiera de este instrumento, que fue impulsado por la UE para costear los ERTE y los mecanismos equivalentes destinados a mitigar los efectos del desempleo por el Covid-19.

1 de enero. En la rueda de prensa tras la reunión de los ministros de economía y finanzas europeos, Dombrovskis también, ha instado a los Estados miembros a alcanzar rápidamente un acuerdo sobre el Marco Financiero Plurianual y el fondo de recuperación. Dentro de este último se encuentra el Fondo de Recuperación y Resiliencia, que tiene el objetivo de estar operativo “tan pronto como legalmente sea posible”, con suerte a partir del 1 de enero, según Dombrovskis. Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, se mostró positivo ante la posibilidad de que los países alcancen un acuerdo la semana que viene.

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