Contante y Sonante

Ibercaja no entierra la posibilidad de pedir una prórroga para salir a Bolsa

Tiene dos precedentes: el retraso de la privatización de Bankia y la ampliación en tres años de Kutxabank para constituir su fondo de reserva

Otra alternativa es la fusión con un banco que cotice, como Unicaja, CaixaBank o Liberbank, entre otros

Víctor Iglesias Ruiz, consejero delegado de Ibercaja
Víctor Iglesias Ruiz, consejero delegado de Ibercaja

En el tablero del sistema financiero español del Banco de España hay varias piezas aún sin encajar, y otras que tras la idea de Mario Draghi de bajar aún más los tipos de interés pueden desmoronar aún más algunas piezas que parecían que ya no corrían peligro.

De momento, consideran que el objetivo de que Liberbank termine en una fusión en los próximos seis meses no se ha descartado. De hecho, en el fondo confían en que el tiempo abocará a la entidad que dirige Manuel Menéndez a unirse a otra entidad. Combinaciones hay muchas, pero, mantienen que las que tienen más encaje siguen siendo Unicaja y Abanca. Esta última, de hecho, desde que el pasado mes de febrero tuvo que descubrir sus cartas, e improvisar una opa antes de tiempo, no ha movido ficha para acercarse a Liberbank. Pero está en su radar.

No en vano, ya cuenta con la financiación de Bank of America para realizar una posible operación, y ya lo tiene hablado con el Banco de España y con el Banco Central Europeo (BCE) (como ya explicó este periódico el pasado 25 de febrero), organismos que encuentran a Juan Carlos Escotet, presidente de la firma gallega, un gran banquero.

Pero la estrategia de Liberbank es totalmente distinta. Quiere ganar tiempo y poder permanecer en solitario todo el tiempo que pueda y si puede para toda la eternidad, pues también. De momento, ha conseguido hacer todos los deberes y convertirse en una de las entidades con los ratios de capital de máxima calidad más altos del país al superar el 12% fully loaded. Aunque su rentabilidad es muy baja. Su ROE estimado según sus fondos propios —porque la entidad no lo publica— se situaría en el 3%.

Pero ni el Banco de España, ni el BCE, ni el mercado en general, consideran que Liberbank pueda nadar contracorriente y mantenerse en solitario eternamente. Aunque también es cierto que al ser una entidad privada no se le puede obligar a realizar una operación con la que no están de acuerdo sus accionistas, a no ser que su situación sea muy delicada, que parece que ahora no es el caso.

La decisión del BCE, pendiente de su anuncio, de bajar todavía más los tipos de interés para situarlos del 0% actual (aunque en la práctica se ha operado con tipos en negativo), a negativos para reactivar la economía y los bancos impulsen más la concesión de créditos, presiona aún más los márgenes y por lo tanto la rentabilidad de Liberbank en particular, y de la banca en general.

Esta baja rentabilidad, además, y con los tipos bajo cero hacen, según explican fuentes conocedoras de la situación de la banca española, que les sea difícil y caro conseguir llevar a cabo las emisiones que necesitan para cubrir sus ratios de capital anticrisis o MREL, o incluso las exigencias de capital de acuerdo con el proceso de revisión y evaluación supervisora (SREP) que realiza el BCE cada ejercicio.

En general, Unicaja, Liberbank e Ibercaja, o incluso Cajamar, pueden sufrir lágrimas, dolor y penas para convencer al mercado sobre sus bonanzas futuras que lleve a los inversores a suscribir sus emisiones, a no ser que los tipos que apliquen para su colocación sean muy elevados. El problema es que el tablero del sistema financiero español se limita ahora a un puñado de entidades financieras, y de ellas solo algunas estarían dispuestas a emplearse a fondo para abordar una fusión.

“Todos hemos hablado ya varias veces con todos. Ya sabemos cada uno de que palo vamos, y así es un poco complicado volver a iniciar contactos para una fusión”, explica un alto directivo de una de las entidades medianas.

El Banco de España, de cualquier forma, cree que es cuestión de tiempo el que se produzca una nueva fusión en el país. Otro candidato al que los tipos de interés bajo cero le complica su futuro más inmediato, ya de por sí alterado por la volatilidad de los mercados, es Ibercaja.

La entidad aragonesa se encuentra en la actualidad en una encrucijada. Tiene planes para salir a Bolsa, más por obligación que por su interés. Ya desde finales del pasado año Ibercaja apuntaba a que su salida a Bolsa podría producirse durante la actual primavera. Para ello contaba con Morgan Stanley y JP Morgan como los directores de la operación. Mientras que Rotschild es el asesor independiente, y Bank of America y UBS serían las entidades colocadoras del 40% del capital que quiere sacar al Bolsa.

Pero el mercado no está para experimentos. Los planes para salir a Bolsa este año están prácticamente descartados, y los de 2020 también, a no ser que el mercado de un giro de 180 grados, cosa que no parece que suceda, sino es para empeorar. Ante ello, Ibercaja tiene dos alternativas, una más factible que otra. Fusionarse con una entidad que ya cotice, que suele ser el plan B en estos casos.

Entre estas entidades las que más suenan como candidatas son Unicaja, Liberbank, Bankia por qué no, y CaixaBank. De hecho, entre los empleados de la firma aragonesa el rumor más extendido es el de una fusión con la firma de origen catalán.

Ibercaja, sin embargo, no pierde la esperanza de mantenerse al margen de las fusiones. Y no descarta pedir amnistía. Tiene de plazo para salir a Bolsa hasta finales de 2020, fecha establecida por ley por la que la Fundación Ibercaja deberá haber reducido su peso en el capital por debajo del 50%, desde el 87,8% actual. Por ello, en la cabeza de sus responsables está la de pedir que se amplíe el plazo para su cotización, aunque ello conlleve negociaciones con Bruselas y el BCE.

Fuentes financieras argumentan que “si se ha ampliado el plazo para privatizar Bankia hasta 2021, y para Kutxabank el Gobierno amplió el plazo de constitución del fondo de reserva de las fundaciones bancarias que controlen entidades de crédito -único caso de Kutxabank- en tres años, por qué no se puede ampliar el plazo para cotizar a Ibercaja”.

Ibercaja asegura que, de momento, no ha solicitado nada (ya lo hizo informalmente con el Gobierno del PP). Pero a su alrededor crecen las voces que piden un aplazamiento, aunque esta posible petición no se haría hasta previsiblemente 2020. 

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