Banca

Ibercaja aplaza su OPV al menos hasta octubre tras el varapalo del BCE

Rothschild y el resto de asesores aconsejan esperar al próximo año, mientras la entidad actualiza su plan estratégico, que ampliará a 2021

José Luis Aguirre, presidente de Ibercaja.
José Luis Aguirre, presidente de Ibercaja.

Las últimas decisiones del BCE han caído como un jarro de agua fría sobre el plan estratégico de Ibercaja. El mensaje lanzado por Draghi por el que aplaza a finales de este año, como pronto, la primera subida de tipos de interés tras la crisis amenaza los planes de la entidad aragonesa de salir a Bolsa. La ventana actual, que se cierra en julio, queda descartada, y será en octubre o noviembre cuando volverá sondear el mercado. Si tampoco es posible entonces, un escenario muy probable, su misión será lanzar la OPV antes de junio de 2020.

Ibercaja tiene de plazo para ello hasta finales del próximo año, fecha establecida por ley por la que la Fundación Ibercaja deberá haber reducido su peso en el capital por debajo del 50%, desde el 87,8% actual. El debut es la fórmula elegida, ya que de otro modo la Fundación debería crear un fondo de reserva, un gasto inasumible por la entidad. Pero la situación de mercado y un horizonte en el que se alejan las subidas de tipos hace escasamente posible que Ibercaja pueda salir a Bolsa este año, ni siquiera en la recta final, según fuentes de la banca de inversión.

La antigua caja fichó a finales del año pasado a Rothschild y completó el equipo para su estreno con Morgan Stanley y JPMorgan como coordinadores. La entidad ya exploró en 2016 la posibilidad de que entrara en su capital uno o dos socios institucionales para que adquiriesen un porcentaje superior al 20%. Apollo, entre otros fondos de capital riesgo, se postularon, pero la pobre valoración dio al traste con esta fórmula. Tras la pasada reunión del BCE del 7 de marzo se enfrió aún más la expectativa de alza de tipos en la zona euro, hasta congelarse.

El BCE reconoció que el entorno económico de la zona euro se ha deteriorado –recortó con fuerza del 1,7% al 1,1% su previsión de crecimiento para este año- y anunció, antes de lo que esperaban los inversores, una nueva ronda de liquidez para la banca con la que intentar mantener viva la concesión de crédito a partir de septiembre.

Al discurso más negativo del BCE se ha sumado también la Fed, que la semana pasada confirmó que no prevé subir tipos este año en EE UU y abordar un único aumento el año próximo.

“El BCE ha torpedeado la salida a Bolsa de Ibercaja en este año”, resume el alto ejecutivo de un banco de inversión, que aun así recuerda que la entidad dispone de plazo hasta finales de 2020. Ibercaja no pretende apurar tanto los tiempos y aspira a cotizar a más tardar en junio de 2020, aunque son numerosos los factores en contra. El retraso en el alza de tipos de interés en la zona euro, que el mercado a duras penas vislumbra tampoco para el próximo, ha deprimido aún más las cotizaciones de las entidades financieras y supone una nueva demora para la mejora de rentabilidad del negocio bancario, lastrado por el largo periodo de tipos cero.

“Ibercaja es una entidad sólida, con un atractivo negocio de seguros y gestión de activos, pero está muy expuesta a los tipos de interés. Si sale a Bolsa sería con un fuerte descuento, con el que convencer al inversor para entrar frente a una entidad ya cotizada como Unicaja y Liberbank”, añaden desde una entidad. Ahora es el noveno grupo por volumen del sistema bancario español, cuenta con unos activos de 52.706 millones y una cuota de mercado del 2,75%. Ibercaja está inmersa en el cumplimiento de su plan estratégico para 2018-2020, anunciado en marzo de 2018, en el que prevé alcanzar un ratio de capital CET1 fully loaded a finales de 2020 superior al 11,5% (cerró 2018 en el 10,5%) y una rentabilidad del patrimonio tangible (ROTE) superior al 9%.

En su informe anual de 2018 reconoce que “está actualizando su plan estratégico para actualizar sus objetivos para 2019 y 2020, y extenderlos hasta 2021”. “Con el deterioro en la curva de tipos desde que se anunciaron aquellos objetivos, quizá solo sea posible alcanzar un ROTE del 7%”, apuntan en un banco de inversión. “Van a luchar por su independencia. Reivindican su derecho a intentarlo y es cierto que no han recibido ayudas”, señalan en otra entidad. Apuntan a que, si no sale adelante la salida a Bolsa, Ibercaja se convertirá en una candidata para una fusión, aunque esto no está ahora encima del tapete.

Uno de los peores momentos para salir a cotizar

Patrimonio neto. A cierre de 2018, Ibercaja tenia un valor en libros de 3.160 millones de euros. Para una valoración de 0,4 veces –la máxima a la que puede aspirar ahora, según fuentes financieras–, su capitalización quedaría por debajo de los 1.300 millones de euros. Su principal comparable, Unicaja Banco, que tiene un balance de 57.504 millones de euros, frente a los 52.706 del grupo aragonés, cotiza a 0,39 veces su valor en libros, con una capitalización de 1.610 millones de euros. Ayer, Unicaja cerró a 0,948 euros por acción, por debajo de los 1,1 euros a los que se estrenó en Bolsa en junio de 2017. En 2019, la entidad malagueña, en proceso de fusión con Liberbank, se hunde un 17,6%. Mientras su pareja cotiza a 0,41 veces el patrimonio neto y cede un 13,64% en los apenas tres meses del ejercicio. Sabadell, a 0,4 veces, se deja un 12,44% en el año en curso. Bankia se paga a 0,54 veces su valor contable y cae un 9,22%.

Valoraciones más altas. BBVA, entre los grandes, es el que cotiza con menos descuento respecto a su valor contable (0,72 veces) y sube un 11% en el año. Santander avanza un 2,89% y se negocia a 0,69 veces su patrimonio neto. Bankinter es el único que supera en Bolsa su valor en libros: se paga a 1,36 veces.

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