Contante y Sonante

Abanca intentará otra vez comprar Liberbank

Escotet esperará a ver si fracasan las negociaciones del banco asturiano y Unicaja

El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet Rodríguez
El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet Rodríguez

Puede que no se haya escrito el último episodio en la frustrada fusión de Abanca y Liberbank. La firma que preside Juan Carlos Escotet no renuncia a crecer con compras y poder entrar en el club de los seis grandes bancos españoles, aunque cada vez se le complica más. Liberbank es en estos momentos la única entidad que le permitiría alcanzar este puesto. Por ello, Abanca no renuncia a adquirir en unos meses esta firma si finalmente las negociaciones del banco asturiano con Unicaja no prosperan.

Abanca cuenta a su favor el hecho de que tiene ya diseñado un plan de negocio y las vías para financiar esta compra, y ya han sido comunicados al Banco de España, aunque solo como proyecto, no de forma oficial.

La semana pasada el sector asistió a una de las más insólitas y conflictivas operaciones de compra de un banco por otro que se ha producido en España. Abanca intentó hacerse en cuatro días con Liberbank, aunque Escotet era ya muy consciente de que la operación había muerto unos días antes.

El proyecto de fusión de Abanca con Liberbank conocido el viernes, 22 de febrero, “estaba muy meditado y trabajado”, según apuntan fuentes de la firma gallega. “No era fruto de una improvisación”. Abanca inició los contactos con Liberbank el pasado mes de diciembre, el mismo en el que la firma de origen asturiano y Unicaja comunicaron a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que estaban negociando su fusión. Aunque lo cierto era que ambas entidades llevaban desde junio en conversaciones.

La firma que preside Juan Carlos Escotet se había dirigido ese mes al consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, y al empresario mexicano Tinajero, que controla el 7,4% del capital de la firma asturiana, para saber si podían estar interesados en iniciar conversaciones con ella encaminadas a llevar a cabo una fusión.

Abanca era y es una de las principales bazas, junto a Unicaja, con las que contaba y cuenta el Banco de España, y por extensión el Banco Central Europeo, para fusionarse con Liberbank.
Menéndez no solo representaba en este caso a la cúpula de Liberbank, sino también a la fundación de Asturias, que suma el 24,3% del capital del banco (en esta participación también se incluye a las fundaciones de Santander y Cantabria, y la de Extremadura), explican fuentes conocedoras de estas conversaciones.

Con el conocimiento del Banco de España, Abanca y Liberbank (incluido el inversor mexicano) negociaron un memorándum de intenciones. La entidad que dirige Menéndez es más partidaria de seguir en solitario, pero el alejamiento en el tiempo de una subida de los tipos de interés y las próximas reclamaciones de mayores necesidades de capital a toda la banca para cubrir las pérdidas esperadas también hacen más complicada su subsistencia en solitario. Pese a ello, Menéndez quiere ganar tiempo, un deseo, por otra parte, que puede parecer lícito, apuntan algunas fuentes financieras.

Fuentes de Liberbank afirman, sin embargo, que las conversaciones con Abanca son especulaciones. Abanca, así, se pone a trabajar en diseñar su plan de financiación tras haber conseguido que algo más del 31% del capital de Liberbank esté dispuesto a negociar una fusión. Las conversaciones empiezan a tomar forma. Además, ­ambas partes se comprometen a cruzar sus due diligences, que en el caso de la firma gallega ya estaba casi finalizada por parte de EY, y en el de la asturiana la estaba realizando PwC.

Es entonces cuando se produce la filtración de estas conversaciones. El fondo Oceanwood, con casi el 17% del capital (aunque con el 10% a través de derivados), tiene prisa ya por vender. Como fondo especulativo, debe rentabilizar su inversión. Abanca se ve así forzada a reconocer a la CNMV que tiene una propuesta para ofrecer al consejo de 0,56 euros por acción de Liberbank, precio que ya había hablado con algún destacado accionista, como reconoce en el hecho relevante a la CNMV (en referencia a Menéndez y la fundación de Asturias y al inversor mexicano).

Liberbank responde a Abanca a través de otro hecho relevante que “hasta el momento, no se ha recibido hasta la fecha ninguna oferta concreta que se corresponda con el contenido de dichas noticias ni está en conversaciones para llevar a cabo ninguna operación estratégica distinta de la comunicada en el hecho relevante de fecha 12 de diciembre 2018 [fusión con Unicaja], en la que, a esta fecha, continúa trabajando”.

Fuentes cercanas a Abanca aseguran que Liberbank en ese comunicado tiene razón. La oferta no se ha hecho aún a todo el consejo (aunque ya conocen la oferta), además, las conversaciones están supeditadas a las due diligences. Pero Abanca entiende que Menéndez ya no quiere seguir escuchando su oferta. La reprimenda de la CNMV (que reclamaba transparencia en la operación), en la que daba 10 días hábiles a Abanca para comunicar si lanzaba una opa o no conforme a la ley, es la puntilla para poner fin a su objetivo. “Es imposible tener las due diligences en ese tiempo, y sin ellas no se puede lanzar una opa. Por eso pedíamos tres semanas en uno de los comunicados a la CNMV”.

De esta forma se evapora el objetivo de Escotet, en el que llevaba tiempo trabajando. Ya había diseñado una ampliación de capital que sería cubierta por el excedente de capital de Abanca y en mayor medida por Escotet (es uno de los banqueros más ricos de Latinoamérica). Los supervisores conocían esta vía para financiar la operación. Abanca cubriría el 80% de la ampliación. Las fundaciones recibirían acciones de la firma gallega en esta operación. Las sinergias vendrían de los excedentes en los servicios centrales, y apenas habría que realizar ajustes de personal o cierre de oficinas (solo unas decenas de oficinas en Extremadura y alguna suelta en Asturias. Son mayores las duplicidades con Unicaja).

Pero la operación se frustró. Ahora Abanca esperará otra oportunidad, que puede que llegue si las negociaciones de Unicaja y Liberbank fracasan.

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