“Quiero captar chicas listas para el despacho”

Socia de Cuatrecasas, es la primera mujer a la que Chambers le reconoce su contribución a la profesión legal

Defiende la flexibilidad laboral y la igualdad de género, dónde todavía queda mucho camino por recorrer

Igualdad salarial
Cani Fernández, socia de Cuatrecasas.

Es la primera mujer galardonada con el premio Outstanding Contribution to the Legal Profession, que otorga la institución europea Chambers. Cani Fernández nació en Cartagena (Murcia) en 1963, pero se siente aragonesa de corazón, ya que de allí proceden sus padres. Dirige el grupo de la competencia y de la UE, y cuenta con amplia experiencia en adquisiciones y fusiones de empresas, competencia y antidumping, telecomunicaciones y energía, y contencioso comunitario. Fue letrada del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y actualmente es vicepresidenta del Economics Committee de la sección antitrust de la American Bar Association (ABA).

Fue de las primeras mujeres en ser socias de Cuatrecasas.

Fui la segunda, detrás de Pilar Cavero, que ya estaba. Fuimos las primeras en el consejo de administración. Desde hace tiempo tengo un papel importante en la firma, donde presidí el comité que evaluaba las carreras, y ahí hemos conseguido un equilibrio porque estamos insistiendo en la igualdad de género.

¿Cree que el movimiento feminista del 8M ha removido conciencias?

Crea concienciación, aunque algunos elementos de la manifestación me parecieron excesivos. Ese día me encontraba en Barcelona y me parecía excesiva tanta huelga, pero cuando llegué a la estación de tren, el taxista me dijo que, total, eran cuatro camareras... Y pensé: no son muchas más mujeres, y el taxista me demostró que igual estaba equivocada. Luego vi el impacto, que llegaba a Europa. Las mujeres somos combativas, pero estamos mejor de lo que estábamos.

A usted, ¿le costó llegar?

Me quedé viuda con 29 años y un niño de un año, y fue ahí cuando decidí irme al Tribunal Superior de Justicia como letrado. Nuestro trabajo es esclavo, y cuando haces un deal requiere una dedicación de 24 horas. En aquella época necesitaba organizarme mejor y luego tirar para adelante. Era el cabeza de familia, me tocaba todo, y aunque podemos hacer todo, la clave es poder organizarte.

Por eso es tan importante la flexibilidad.

Son necesarias todas las medidas que favorezcan el trabajo flexible. Si todas las empresas estuvieran orientadas a resultados, las mujeres saldríamos ganando. Una mujer lo da todo en el trabajo, ahora si se busca el proceso es más duro. Nosotras somos fantásticas organizándonos.

¿El presentismo pesa en el trabajo?

En Cuatrecasas, hace unos cuatro años se adoptó una política de conciliación. Tenemos una cantina donde poder comer, con lo que era absurdo tener dos horas a mediodía, por lo que acortamos este tiempo. Se hizo una guía, donde se recomienda que las reuniones no se pusieran más allá de las seis de la tarde, tampoco discutir los asuntos delante del staff, que las reuniones no sean en el pasillo porque luego hay que duplicarlas, ni poner el teléfono en modo manos libres, ya que esto dificulta la efectividad en el trabajo. También luchamos con esa práctica de que hasta que no se marche el socio el júnior no se va. Ahora no es necesario quedarse hasta las ocho de la noche, ya que gracias a la flexibilidad se puede acabar el trabajo en casa. Lo importante es poder compatibilizar y que el día a día se integre en el trabajo. Ahora estamos haciendo un piloto de teletrabajo.

¿En qué consiste?

En poder aprovechar mejor el tiempo, ya que un pleito se puede redactar desde casa. Ya hay gente que decide trabajar desde casa por las tardes, o uno o dos días desde casa. Y esto se hace horizontalmente. También tenemos padres con baja por paternidad y lo cumplen a rajatabla, aunque esto lo entendemos más las mujeres que los hombres. A muchos padres todavía les da pudor decir que tienen que atender asuntos personales.

¿Qué consejo le daría a una joven que comienza?

Que invierta en organización, más que en cualquier máster, que te libere en tu carrera, que nada te quite tiempo. Fe en tu trabajo. Y que nunca, nunca, se sienta culpable, con la sensación de que no se llega a todo, porque nadie lo va a hacer mejor que tú. Es importante organizarse y nunca sentirse culpable.

¿Cuál es su máxima preocupación ahora?

Estoy preocupada por mentorizar bien a los abogados que llegan aquí. Llevo más de 30 años en la profesión y es necesario aportar algo de valor añadido, sobre todo cuando tienes capacidades técnicas probadas. Creo que tengo que revertir a la sociedad lo que me ha dado, por eso también doy clases. Y a nivel interno, explicar de manera fácil aquello en lo que consiste la esencia de mi práctica, ayudarles a que entiendan los fundamentos y aportar valor. Además de dirigir un equipo, me preocupo sobre todo a captar chicas listas para el despacho, que no se me escape ninguna. Aquí he llegado donde he querido, la profesión es dura, pero la firma no pone trabas. Hay chicas que han elegido Cuatrecasas porque en otros despachos solo han visto corbatas. En esta profesión, la mujer tiene un plus.

¿Cuál es ese valor añadido?

La mujer escucha mejor al cliente y reconoce mejor cuando está equivocada. Además, comunica bien, y eso supone cierta ventaja competitiva. Eso no quita para que luego, es mi caso, en un pleito seas demoledora.

 

 

 

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