El Gobierno de May desconcierta e impacienta a Bruselas, ¿qué ocurre?
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El Gobierno de May desconcierta e impacienta a Bruselas, ¿qué ocurre?

No termina de concretar su posición sobre el ‘brexit’

La caída de la libra y el repunte de la inflación marcan su primer año

Hoy se cumple el primer aniversario de la llegada de Theresa May a Downing Street y en ese tiempo la primera ministra británica ha logrado desanimar a su electorado (que le retiró la mayoría absoluta en las elecciones del 8 de junio), dividir a su partido y desconcertar e impacientar a Bruselas. Un año después de su llegada al poder, May sigue sin concretar su posición negociadora sobre el brexit (salida del Reino Unido de la UE), para desesperación del equipo negociador comunitario.

“Hemos publicado nueve documentos y las posiciones de la UE son claras”, señaló ayer Michel Barnier, negociador jefe de la UE para el brexit. “Ahora necesitamos saber la posición de Reino Unido (...) No podemos seguir ociosos mientras la cuenta atrás continúa”, señaló Barnier en referencia al plazo de dos años para negociar la salida. Apenas quedan 20 meses para que expire ese plazo y el Gobierno de May todavía no se ha embarcado de pleno en la negociación. Londres, además, emite señales equívocas que desconciertan a Bruselas. Tan pronto sugiere su disposición a acatar la jurisdicción del Tribunal de la UE durante un período transitorio, lo que facilitaría un brexit blando, como manda a paseo a Barnier y su factura con las cuentas pendientes. “Pueden esperar sentados”, señaló el martes el ministro británico de Exteriores, Boris Johnson.

No podemos seguir ociosos mientras la cuenta atrás continúa”

Michel Barnier

Algunas fuentes europeas atribuyen la actitud errática del gobierno de May a la división del partido conservador sobre la orientacióndel brexit y a la tentación de parte de revisar la decisión de salida. Otras fuentes señalan que se trata de una dilación negociadora, a la espera de las elecciones en Alemania del 24 de septiembre, que serán el verdadero pistoletazo de salida del brexit. La posición de Berlín variará en función del resultado electoral de la actual canciller, Angela Merkel, y de los colores de la próxima coalición.

La inflación en máximo de cuatro años

Un mes después de la llegada de May al 10 de Downing Street, el Banco de Inglaterra lanzó una batería de estímulos (rebaja de tipos, ampliación del programa de activos y liquidez a la baja) para combatir la recesión. La decisión de recortar el precio del dinero al 0,25% fue adoptada por unanimidad por los miembros de la institución. Pero 11 meses después de aquello crecen las divisiones en el seno de la institución. Unas diferencias que quedaron patente en la cita del pasado 15 de junio cuando tres de los ocho miembros se mostraron a favor de elevar las tasas para contrarrestar la inflación que en mayo cerró en el 2,9%, su nivel más alto desde junio de 2013. De cara a los próximos meses, los expertos creen que los precios seguirán la tendencia alcista consecuencia del encarecimiento de las importaciones por la debilidad de la libra.

“Pueden esperar sentados”

Boris Johnson

Después de la fuerte depreciación sufrida por la libra tras el referéndum del Brexit (en un solo día la divisa cayó más de un 8%) la moneda británica se ha recuperado ligeramente de los mínimos de 1985 registrados en marzo de este año, momento en que se cambiaba a 1,21 dólares. A día de hoy, la libra se aproxima a la barrera de los 1,30 billetes verdes. 

Manuel Ortíz- Olave, jefe de análisis para España de Monex Europe, cree que a pesar de esta recuperación la moneda británica continuará atravesando dificultades. El factor que más pesará sobre la libra será la caída de los salarios. “La inflación se ha disparado en el último año y los salarios no parecen responder de forma adecuada. El gran perjudicado es el consumo doméstico, que representa hasta el 70% del PIB del Reino Unido”. El experto defiende que en una economía en la que el consumo es tan importante, “una caída de los salarios reales desalentaría más la inversión extranjera en el país”. Con la vista puesta en diciembre, Ortíz- Olave fija como rango orientativo para la libra los 1,27 dólares.

Solo el FTSE británico escapa de la tendencia negativa. La Bolsa de Reino Unido ha revalidado en reiteradas ocasiones los máximos históricos. La última vez, el pasado 2 de junio cuando cerró en los 7.547, 33 puntos. El marcado perfil exportador de las cotizadas, que se ven beneficiadas con la depreciación de la libra, permiten al índice británico revalorizarse un 11,2% en los últimos 12 meses.

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