Édouard Philippe, primer ministro de Francia, el martes en el Foro Financiero Internacional Europlace, en París.
Édouard Philippe, primer ministro de Francia, el martes en el Foro Financiero Internacional Europlace, en París.

Francia apuesta fuerte por tener la nueva City

Su actitud caprichosa pasada hacia las finanzas es el mayor obstáculo

Será fácil seducir a los bancos que ya tienen una fuerte presencia en París, pero no tanto a los demás

Francia pretende seducir a los banqueros de Londres. Como corresponde a un exfinanciero, el presidente Emmanuel Macron ofrece una impresionante variedad de regalos para que las entidades trasladen a sus empleados a París tras el brexit. El cortejo, sin embargo, tiene el obstáculo de la pasada actitud caprichosa de la República hacia las finanzas.

El primer ministro, Édouard Philippe, prometió el martes, en una conferencia a la que asistieron importantes banqueros como Jamie Dimon, de JP Morgan, el presidente ejecutivo de HSBC, Stuart Gulliver, y Frédéric Oudéa, de Société Générale, impulsar los atractivos de París por todos los medios posibles. Sus planes coinciden con sus palabras. Eliminará para los bancos el tramo fiscal más alto sobre los salarios y garantizará que los bonus dejen de tenerse en cuenta cuando los banqueros reclamen compensación por despido improcedente. Eso hará que resulte más barato a los prestamistas contratar y despedir a los trabajadores. También se eliminará la extensión planeada de un impuesto sobre el trading de acciones.

Además, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, ha prometido un tribunal especial para casos de contratos financieros afectados por las leyes inglesas después del brexit. Los reguladores franceses están dispuestos a aceptar los documentos legales existentes en inglés de empresas ya registradas en otros países de la UE. Estas medidas seducirán a las instituciones que ya tienen una gran presencia en la Ciudad de la Luz. Oudéa sugirió el martes que la sede parisina de Société Générale será la principal beneficiaria del brexit. HSBC también se ha comprometido a mover 1.000 empleos a Francia.

Pero puede resultar más difícil ganarse a aquellos sin un apego ya existente a París. La razón principal es la relación amor-odio de Francia con el sector. François Hollande declaró una vez que las finanzas eran su peor enemigo. Por supuesto, su pensamiento evolucionó. Y Le Maire dijo el domingo que el desempleo, no las finanzas, es el enemigo. Pero los banqueros temen que los seductores de hoy puedan volverse hostiles mañana, si se enfrentan a una reacción de los votantes en temas como los recortes del gasto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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