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Análisis
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Una unión (digital) más perfecta

Con su sólida base industrial y su riqueza de datos en operaciones, Europa tiene una gran oportunidad con la IA de los negocios

Inteligencia artificial imagen de conexiones de datos
Pexels

El futuro de Europa es una vez más en la historia del continente incierto. En un momento en el que el orden de paz está en peligro, el dinamismo económico del continente va muy por detrás del de las principales regiones del mundo. La ausencia de una perspectiva clara de crecimiento a largo plazo –en especial, en naciones clave como Alemania– reduce la capacidad de Europa para configurar un futuro estable, seguro y sostenible para sus ciudadanos.

Hace años que los europeos han comprendido que la digitalización es un elemento crucial de su competitividad futura. La UE, además, se ha posicionado como líder global de la regulación en tecnología. (Y, en efecto, la Ley del Mercado Digital, la Ley de Servicios Digitales y la Ley de IA pueden convertirse en puntos de referencia global). Sin embargo, Europa se ha quedado atrás en disciplinas de una importancia primordial para nuestro futuro económico y político, como son implementar la digitalización en todas sus facetas e impulsar la innovación digital.

En definitiva, Europa debe acelerar de marcha, y esto significa, en primer lugar, ser diligentes y aplicarse con los deberes de la digitalización.

Todos los Estados miembros, sobre todo los grandes, deben acelerar para alcanzar las metas de la Década Digital para 2030 en áreas clave como competencias digitales, infraestructura y servicios públicos. Hasta el momento, el progreso difiere notablemente de un Estado miembro a otro y varía entre una meta y otra. Por ejemplo, solo el 45% de las empresas europeas utilizan actualmente la nube, a pesar de que esta es la base digital para que las compañías modernas puedan crecer, innovar y seguir siendo competitivas.

Al mismo tiempo, al institucional, los líderes de la UE tienen que completar el Mercado Único Digital. Este es el requisito para que los modelos empresariales puedan escalar, esto es, prosperar y crecer exponencialmente en nuestro continente. Un buen punto de partida para la próxima Comisión que se elija sería asegurar una aplicación consistente y armonizada de la Ley de IA en todos los Estados miembros, además de evitar superposiciones y contradicciones que impongan cargas regulatorias innecesarias, la Ley de IA debe consolidarse con la legislación existente en las áreas de protección de datos, seguridad de datos y protección del consumidor (por ejemplo, el RGPD).

Hacer estos “deberes de digitalización” incrementará la competitividad, y también ayudará a Europa a entrar con ventaja en la nueva era de la innovación que acaba de empezar. La IA generativa constituye la mayor oportunidad económica desde la invención de internet. Hasta ahora, las aplicaciones de consumo impulsadas por empresas estadounidenses han cautivado la imaginación del público. Sin embargo, el principal valor económico de la IA generativa reside, sin duda, en su aplicación al mundo de los negocios.

Europa, con su sólida base industrial y su riqueza de datos en operaciones, tiene una oportunidad muy prometedora para situarse en la vanguardia de esta revolución de la IA de los negocios y convertirla en la base de la competitividad futura de nuestro continente.

Más allá de arar una regulación compatible con la innovación, los próximos líderes de la UE podrán contribuir a plantar la semilla de una potente IA de los negocios hecha en Europa. En concreto, la UE podría crear un proyecto de investigación e innovación que reúna a las empresas tecnológicas europeas clave, los actores industriales líderes y las startup de IA más prometedoras.

El proyecto podría aprovechar los datos industriales de alta calidad generados en Europa y las instalaciones de supercomputación de la UE actualmente en fase de desarrollo. El objetivo sería construir modelos de inteligencia artificial generativa que cumplan con los estándares europeos y perfeccionar los modelos ya existentes en los idiomas del continente, centrándose en los escenarios de negocio fundamentales para industrias europeas clave como las manufacturas y el sector público.

Al aunar recursos y promover una visión compartida para el desarrollo de la inteligencia artificial, podemos convertir a Europa en un líder mundial en IA y avanzar desde la regulación a permitir la innovación. Esta inversión estratégica no solo impulsará el crecimiento económico, sino que también establecerá el uso ético y responsable de la IA en nuestra sociedad.

Por supuesto, la digitalización no es una solución milagrosa, pero creo que Europa sigue subestimando su papel como catalizador para lograr un mayor progreso económico y social.

La situación actual recuerda a los años ochenta del siglo pasado, otro periodo en el que Europa necesitaba un nuevo impulso económico. En aquel momento, la respuesta adecuada fue crear el Mercado Único Europeo, que impulsó la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capital. Sin embargo, Europa perdió otra oportunidad en aquel momento: la de liderar la revolución de internet que comenzó en el corazón del continente, en el CERN de Suiza.

Cuatro décadas después, llevar a término la Década Digital y el Mercado Único Digital es claramente el camino que se debe seguir. Pero Europa debería aprovechar plenamente la mayor oportunidad tecnológica de nuestro tiempo y hacer de Europa un líder en la IA para los negocios.

Christian Klein es CEO y miembro de la comisión ejecutiva de SAP

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