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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Una pizca de sal para desestabilizar el orden de los coches eléctricos

Las baterías de sodio, mucho más abundante que el litio, pueden quitar influencia a China sobre el sector

Sal
Sal.

Elon Musk, CEO de Tesla, y sus rivales acaban de reconocer que los fabricantes chinos de automóviles les están comiéndoles el almuerzo. Pero una pizca de sal podría desestabilizar otra vez el nuevo orden mundial de la industria automovilística. Marcas como BYD o la francoitaliana Stellantis apuestan por el sodio para las baterías eléctricas. Esta tecnología podría acelerar la electrificación y, de paso, aflojar el control de China sobre el sector.

El sodio puede ser el ingrediente clave de las baterías de los vehículos eléctricos, sustituyendo al litio, utilizado en la mayoría de los actuales. El proceso es prácticamente el mismo. Los iones, que son átomos cargados eléctricamente, se mueven a través de un electrolito líquido, permitiendo que la unidad almacene o libere energía. Sin embargo, el uso de sodio hace que el proceso sea más rápido que en la mayoría de los modelos basados en litio o níquel. Las baterías de sodio pueden alcanzar el 80% de su capacidad en solo 15 minutos, el tiempo que tarda un Supercargador Tesla en cargar un coche para un viaje de 275 kilómetros. Además, las baterías de sodio resisten mejor a temperaturas más frías.

Y lo que es más tentador, el sodio es una alternativa más barata que el litio. Esto se debe a que se encuentra fácilmente en la sal y la ceniza de sosa, lo que lo convierte en el sexto elemento más abundante de la Tierra. Mientras que en el mundo hay poco más de 100 millones de toneladas métricas de recursos conocidos de litio, hay decenas de miles de millones de toneladas de ceniza de sosa, según el Servicio Geológico de EE UU. En 2022, el coste de una batería de iones de sodio era de 90 dólares por kilovatio de energía almacenada, mientras que las celdas que usaban litio eran entre un 30% y un 40% más caras, según Wood Mackenzie.

El inconveniente es que las baterías de sodio solo almacenan la mitad de energía por kilogramo que las de litio. Eso significa que se necesitan baterías más grandes para soportar el peso de un Tesla Model Y o un BYD Seal en largas distancias. Sin embargo, a partir de cierto punto, no es posible encajar una batería sobredimensionada en un chasis convencional sin alterar el delicado equilibrio entre masa, proporción y aerodinámica. Por consiguiente, a menos que se produzca un gran avance tecnológico, los coches que usen este material tendrán una autonomía inferior a la de muchos modelos disponibles actualmente en el mercado.

Estas cualidades hicieron que el sodio se dejara de lado en los primeros tiempos de los vehículos eléctricos, pese a décadas de investigación sobre su potencial. Pero las empresas empezaron a preocuparse menos por sus carencias cuando el precio del litio y otros metales clave para las baterías se disparó en 2021. El líder del sector, CATL, anunció planes para fabricar baterías de iones de sodio más baratas ese mismo año y empezó a suministrar los nuevos productos al gigante chino Chery en abril de 2023.

Las ventajas para los occidentales van más allá de la asequibilidad. El control que ejerce China sobre los metales esenciales de las baterías le permite dominar toda la cadena de suministro de coches eléctricos. El país podría asegurarse el acceso a cerca de un tercio de la producción minera mundial de litio para 2025, y las firmas chinas ya representaban el 72% de la capacidad mundial de refinado del metal en 2022.

La sustitución del litio por el sodio ofrece una oportunidad de reequilibrio. EE UU posee más del 90% de las reservas mundiales conocidas de ceniza de sosa, la fuente más rentable, según el Servicio Geológico del país. China ha empezado a usar las alternativas sintéticas, pero extraer sodio de fuentes naturales puede reducir el coste a la mitad, emitir un 70% menos de dióxido de carbono y consumir casi un 80% menos de agua, según el productor turco WE Soda.

Las cadenas de suministro no son el único factor que podría hacer que esta tecnología desplazara el centro de gravedad lejos de China. Las baterías de sodio son adecuadas para vehículos de cuatro ruedas más pequeños y baratos, escúteres y soluciones de almacenamiento de energía. La demanda de estos productos está creciendo en India y el sudeste asiático. Esto puede favorecer a paladines locales como Reliance Industries, de Bombay, que compró una firma británica dedicada al sodio en 2021.

La sal está todavía en sus años mozos. Los fabricantes de baterías habían anunciado un total de 158 gigavatios hora de capacidad de producción anual hasta agosto, según Wood Mackenzie: eso es solo un poco más de lo que las gigafábricas de Nevada de Musk pueden hacer cada año. Aun así, las ventajas geopolíticas del ion sodio son demasiado tentadoras para ignorarlas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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