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A Fondo
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

¿Aterrizaje suave o brusco en Estados Unidos?

Los bancos centrales deben administrar la medicina de las alzas de tipos, aunque provoquen síntomas desagradables

Supermercado de Manhattan (Nueva York, EE UU), en marzo de 2022.
Supermercado de Manhattan (Nueva York, EE UU), en marzo de 2022.ANDREW KELLY (REUTERS)

A finales de los setenta, la Reserva Federal, entonces presidida por Paul Volcker, no tuvo más remedio que aumentar los tipos de interés drásticamente para combatir una inflación que alcanzó el 14% en 1980. La Fed elevó los tipos del 11% en junio de 1979 hasta el 20% en 1981. Fue el detonante principal de la recesión de 1981-82, durante la cual el desempleo llegó al 10,8%, la tasa más alta desde la Segunda Guerra Mundial. La inflación tardó hasta 1983 en retroceder hasta el 4%. Desde entonces, en los países occidentales se ha destacado la importancia de que los bancos centrales tengan una independencia absoluta. Deben administrar la medicina de las alzas de tipos, aunque provoquen síntomas desagradables.

Después del pinchazo de la burbuja tecnológica en el año 2000, la mayoría de bancos centrales occidentales consiguieron cumplir con el doble objetivo de atajar la inflación y fomentar el crecimiento. A raíz de la crisis financiera internacional de 2007-2009 y del Covid-19, los bancos centrales recortaron los tipos hasta cerca del 0%. Acostumbraron a ciudadanos, empresas e inversores a décadas de dinero fácil. El Gobierno y el Congreso de EE UU, entre marzo de 2020 y junio de 2022, aprobaron paquetes de estímulo por valor de 5,2 billones de dólares, una inyección de liquidez sin precedentes.

Empresas e individuos recibieron cuantiosas ayudas directas. Se acumularon ahorros. Se emplearon durante la pandemia en renovaciones de inmuebles privados. El crecimiento desde 2021 se ha debido en gran parte al gasto de la población de sus ingresos y ahorros en la compra de bienes y servicios que les estaban vetados durante las restricciones. Durante la primera ola posterior al levantamiento, adquirían electrodomésticos o bienes electrónicos o acudían a restaurantes y otros lugares de ocio. Desde el verano de 2022 se viaja de forma masiva y frecuente. La moda de este verano es combinar viaje con asistencia en grupo a conciertos o acontecimientos deportivos.

Se disparó el consumo después de dos años de restricciones en el lado de la demanda. La limitación de la oferta de bienes y servicios por las jubilaciones de muchos profesionales (pilotos, azafatas, conductores de camiones, estibadores en los puertos, maestros) y las obstrucciones en las cadenas de producción situaron la inflación en EE UU en el 9,1% en junio de 2022. La Fed no inició su ciclo de subidas hasta marzo de 2022, cuando la tasa de fondos federales estaba solo en 0-0,25%. Sí fue contundente en acometer 11 incrementos entre marzo de 2022 y julio de este año, dejando la tasa de fondos federales en el 5,25%-5,50%.

Jerome Powell y los gobernadores de la Fed insisten en analizar especialmente la inflación subyacente, que excluye la volatilidad de los precios de los alimentos y la energía. La disminución del coste de los hidrocarburos también facilitó la contención de precios. El ascenso espectacular del suministro de gas natural licuado (GNL) por parte de EE UU, y en menor medida Noruega, a Europa permitió superar el corte de exportación de hidrocarburos rusos a países occidentales.

El Covid-19 transformó la manera de trabajar. En 2020, en EE UU el 36% de los que trabajaban remotamente empleaba Zoom, el 19%, Microsoft Teams, el 17%, Skype, el 9%, Hangouts, y el 7%, Slack. El trabajo remoto no se ha abandonado. Mejora la calidad de vida y reduce el tráfico por desplazamientos al trabajo. Pero genera efectos negativos como el aislamiento social de algunos individuos y el fenómeno del excesivo trabajo híbrido.

Durante el periodo de inflación elevada, se afianzaron comportamientos nuevos y racionales. Con pleno empleo en EE UU, los ciudadanos siguieron consumiendo excesivamente. El paro es del 3,5% y la creación de empleos nuevos fuerte. Muchos asalariados aún pueden cambiar de trabajo con facilidad o si pierden su empleo, e incluso exigir remuneraciones más altas. Los directivos no despiden por temor a no encontrar personal cualificado. A medida que la inflación ha descendido decisivamente y sin contratiempos desde inicios de 2023, los mercados bursátiles se han mantenido en cotas excesivamente altas.

Se evitó una crisis financiera después de la intervención de los insolventes Silicon Valley Bank y Signature Bank en marzo. La ola de despidos en las tecnológicas tampoco ha ralentizado la Bolsa. La euforia desatada por el metaverso y las inversiones en inteligencia artificial explican esta evolución. La inflación interanual fue del 3,2% en julio (3% en junio), y la inflación subyacente del 4,7%. Los inversores apuestan a que la Fed no elevará los tipos en septiembre. La presidenta de la Fed de San Francisco ha indicado que aún no se ha controlado la inflación. La prestigiosa reunión en Jackson Hole de los miembros de los bancos centrales a finales de mes aportará más opiniones.

El consumidor sigue gastando a un ritmo asombroso. Los inversores confían en una nueva ola de financiación para cumplir los ambiciosos objetivos de descarbonización de las economías y para inteligencia artificial. Pero la guerra en Ucrania se intensifica. El próximo invierno puede ser mucho más duro. El precio del barril de Brent está en 87 dólares. La mayoría republicana quizás no aprobará el presupuesto para el año fiscal 2024, provocando un cierre parcial del Gobierno federal en octubre. La deuda acumulada en tarjetas de crédito es de 1 billón de dólares. El Tribunal Supremo tumbó el programa de cancelación parcial de deuda universitaria de Joe Biden. Los reguladores y parte de la sociedad plantean limitaciones de la IA. La economía china muestra síntomas fuertes de debilidad en su sector inmobiliario y comercio, y una bajada de precios. Con el seguro bono de EE UU a diez años rindiendo un 5%, el riesgo de la renta variable es poco atractivo. En el segundo trimestre, el crecimiento a ritmo anualizado alcanzó el 2,4%. La economía estadounidense debe mantenerse como locomotora del tren mundial para facilitar un aterrizaje suave.

Alexandre Muns Rubiol es profesor, EAE Business School

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