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Las grandes economías necesitarían 200 años para reducir a cero las emisiones de CO2

Los expertos consideran inviable cumplir en 2050 al ritmo actual y recomiendan cambios en los hábitos de vida y una apuesta decidida por las energías renovables

Los dos hornos de Amager Bakk  en Copenhague (Dinamarca).
Los dos hornos de Amager Bakk en Copenhague (Dinamarca).Hufton+Crow

El objetivo de reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 puede convertirse en una misión imposible. Así lo refleja un estudio publicado en la revista científica The Lancet, el cual afirma que las 11 grandes economías que han conseguido aumentar su PIB sin emitir más dióxido de carbono tardarán, de seguir al ritmo actual, más de 200 años en reducir a cero sus emisiones.

La investigación, realizada por Jefim Vogel, del Instituto de Investigación sobre Sostenibilidad de la Universidad de Leeds (Reino Unido), y Jason Hickel, del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, es clara: el crecimiento económico supone un obstáculo que ralentiza significativamente el cumplimiento de los objetivos plasmados en el Acuerdo de París.

Sólo 11 de los 33 países más desarrollados analizados lograron un desacoplamiento absoluto entre 2013 y 2019 al disminuir sus emisiones de CO2 y aumentar su PIB nacional. Se trata de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Sin embargo, y pese al esfuerzo que han realizado, ninguno logró reducciones de emisiones que sean lo suficientemente rápidas como para tener un 50% de posibilidades de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.

Crecimiento verde

Los científicos advierten de que el crecimiento sólo puede ser verde si se quiere conseguir una reducción lo más rápida posible de las emisiones para cumplir con los compromisos rubricados en el Acuerdo de París.

Las diferencias entre las reducciones registradas y las necesarias son abismales. De media, las reducciones entre 2013 y 2019 alcanzaron un ritmo del 1,6% anual en esos 11 países más avanzados, mientras que serían necesarias tasas del 30% anual en 2025 para poder llegar al objetivo de 2030. Reino Unido, el único país con una situación más favorable, necesitaría quintuplicar su reducción de emisiones (de un 3,1% al 16%). Alemania, Australia, Austria, Bélgica y Canadá tendrían que reducir sus emisiones más de 30 veces más rápido.

El estudio señala al crecimiento económico como principal responsable del daño a los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad y pone en duda que los países más desarrollados estén logrando una desvinculación absoluta suficiente entre el PIB y sus efectos de la producción en el medio ambiente. Si los países ricos quieren cumplir con sus compromisos, deberían aplicar un enfoque más agresivo.

Los investigadores recogen el guante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) y realizan varias propuestas que pueden servir para alcanzar estos objetivos: alejarse del crecimiento económico como objetivo central y, a cambio, priorizar la equidad, el bienestar humano y la sostenibilidad ecológica, reducir las formas de producción que consumen mucha energía y son prescindibles. Así recomiendan reducir el consumo de los ricos, pasar del coche privado al transporte público, “lo que reduciría la demanda de energía y permitiría una descarbonización mucho más rápida”.

Vogel y Hickel no creen que una simple reducción del PIB sea la forma de acelerar el proceso y se centran en políticas específicas de suficiencia y eficiencia, junto con la inversión pública para acelerar la descarbonización: “Es muy posible que el PIB disminuya en un escenario de poscrecimiento, pero las políticas laborales, de bienestar y de despliegue de energías renovables pueden asegurar los medios de vida y mejorar el bienestar independientemente de lo que suceda con el PIB”, añaden.

El BCE advierte sobre los desastres del cambio climático

EFE

La representante alemana en el directorio del Banco Central Europeo, Isabel Schnabel, avisa de que los desastres provocados por el cambio climático no solo son sinónimos de sufrimiento humano, sino que también suponen un “importante riesgo financiero”. Schnabel ha señalado en una conferencia en Frankfurt que la evaluación de riesgos medioambientales y climáticos están empezando a ser “clave” para los supervisores por los “riesgos existenciales” de no actuar contra el cambio climático, por la irreversibilidad de sus efectos y por la falta de datos sobre los riesgos que implica. En este sentido, Schnabel ha citado un informe de la Red de Bancos Centrales y Supervisores para la Sostenibilidad del Sistema Financiero que asegura que hasta el 13% del PIB mundial podría estar en peligro a finales de siglo. Sostiene que estos efectos podrían mitigarse si se “cerrase la brecha” en las coberturas de seguros. 

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Sobre la firma

Julián Martín
Redactor de Cinco Días. Antes pasó por varias emisoras de la Cadena Ser y colaboró con diarios de la provincia de Huelva. Graduado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster en Periodismo UAM - EL PAÍS.
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