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Los hogares amortizan hipoteca para bajar la cuota y llegar a fin de mes antes que para reducir el plazo

Las familias usan el capital acumulado durante la pandemia para repagar de forma anticipada préstamos y reducir sus gastos mensuales

Hugo Gutiérrez
Bankinter
Dos personas pasan por delante de una sucursal bancaria en la que hay un anuncio de préstamo hipotecario.Pablo Monge Fernandez

Las familias buscan cómo protegerse del zarpazo de la inflación y del encarecimiento de los créditos al consumo e hipotecas (principalmente las que están a tipo variable). Una de las alternativas es utilizar el ahorro acumulado en la pandemia para amortizar parte del capital pendiente de los préstamos. Y lo han hecho en mayor medida para contener la cuota, disparada por el euríbor, aunque con ello aminoren menos intereses que reduciendo el plazo, según avanzan los grandes bancos del país a este diario. La prioridad es clara: llegar a fin de mes antes que un ahorro mayor.

En primer lugar, los hipotecados con más incentivos para amortizar una parte de la deuda pendiente son los que están a tipo variable. Esto es, los préstamos que están referenciados al euríbor (la mensualidad se revisa, habitualmente, una vez al año), que sufrirán la escalada del último año. Los que están a tipo fijo también están repagando, aunque en su caso la factura de los intereses financieros no se vería acrecentada por la nueva política monetaria.

“Comencé a amortizar en febrero, reduciendo plazo porque mi hipoteca está a tipo fijo y tengo una cuota relativamente pequeña. Si tuviese un importe superior, me habría planteado bajar cuota”, explica Daniela Ivasco, con un préstamo hipotecario desde 2019. Así, en los casos de endeudados a tipo variable que tuvieran ahorros se han lanzado con más razón aún a amortizar parte de sus créditos para compra de vivienda.

Este movimiento se explica igualmente por la escasa oferta de depósitos a plazo (la banca española sigue en el vagón de cola de la zona euro en la rentabilidad ofrecida a los hogares). Un dinero varado que renta muy poco, mientras la financiación no para de subir. Las propias entidades han cifrado en unos 9.000 millones las amortizaciones hipotecarias realizadas hasta junio.

En esa situación, los endeudados tienen dos vías: reducir plazo, que es lo más beneficioso para pagar menos intereses financieros en el total del crédito. O, por otro, bajar la cuota para contener la subida ante la escalada del euríbor. Esto es, tratar de no ir tan ahogados en el mes a mes. “Están dedicando su ahorro a cancelar parte de sus préstamos hipotecarios para intentar volver a ajustar las cuotas”, explican fuentes del Sabadell.

Las grandes entidades del país confirman este movimiento, mientras que altos dirigentes del Banco de España ven signos de esta tendencia y la siguen de cerca. “El grueso de la gente escoge bajar su cuota mensual para cuadrar sus números. Al final, prefieren aumentar así su flujo de caja disponible lo antes posible ante la elevada inflación”, sostiene Leopoldo Torralba, economista de Arcano Economic Research.

Apuros por la inflación

El embate de la inflación ha trastocado todos los planes. Tanto de gobiernos, preocupados por su impacto en la economía, como en las familias, cada vez más ahogadas por unos precios que siguen al alza. Además, llueve sobre mojado: se mantienen por encima del entorno del 2% que tiene como objetivo el BCE. Y esto ocurre tras más de un año de inflación desbocada (el máximo en España se alcanzó en julio de 2022, cuando se encaramó al 10,8%).

Reflejo de esta situación acuciante se ve en el movimiento de depósitos bancarios de las familias en diciembre (+13.329 millones, gracias al ingreso de las pagas extra de Navidad) y enero (-13.285 millones). Es decir, esos ingresos extra de los hogares no sirvieron para pertrecharse ante futuras eventualidades, sino que se tuvo que destinar por completo a soportar el gasto de la cuesta de enero.

Según un libro del profesor del IESE José Luis Nueno (Todo es terrible, pero yo estoy bien), editado por Aecoc (asociación que agrupa a las empresas de gran consumo), los residentes en España ganan una media de 19.817 euros al año, mientras que sus gastos ascienden a 22.598 euros. La diferencia se sufraga con los ahorros, préstamos y la red familiar, según el estudio realizado en el que se basa el libro.

De hecho, en las últimas semanas se ha producido una cascada de datos del Banco de España que certifican el cambio de tendencia tras las sucesivas alzas de tipos de interés del BCE. Las renegociaciones hipotecarias se disparan en el primer semestre a su nivel más alto desde 2016. Las familias retiran la mayor cantidad de sus depósitos bancarios en el último año desde 2012. Y en julio el saldo vivo hipotecario bajó del medio billón por primera vez desde mayo de 2006.

En este movimiento entre los clientes del sector financiero hay algunas diferencias por entidades, aunque la tendencia de más amortización se mantiene. “El incremento de la cuota hace que la gente tienda a repagar un poco más”, avanzó en la presentación de resultados Matthias Bulach, director de contabilidad de CaixaBank. Mientras que el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, insistió en que el banco ha priorizado la hipoteca fija, por lo que buena parte de sus clientes están protegidos.

La gran excepción entre las entidades cotizadas es Bankinter. “Dado el perfil de cliente que tenemos, de más potencial económico, la mayoría reducen plazo. La situación económica del cliente suele influir bastante en esa decisión”, aseguran portavoces de la entidad.

Pese a esta alternativa para controlar las cuotas, la situación de los hogares más vulnerables se agrava. “Deben ser familias que antes de la subida de tipos ya destinaban un elevado porcentaje de su renta para pagar la hipoteca, sin margen alguno de poder ahorrar. Es preocupante”, zanja Joaquín Maudos, director adjunto del IVIE y catedrático de la Universidad de Valencia. Según el Banco de España, 1,6 millones de familias tienen serias dificultades para cubrir sus gastos esenciales del mes.

Código de Buenas Prácticas

El Gobierno y las patronales bancarias aprobaron a finales del año pasado una red de auxilio para las familias hipotecadas vulnerables para resguardarlas del embate de las subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE) y de la fulgurante escalada del euríbor. Entre las principales medidas estaba una carencia de cinco años del capital con un tipo de interés reducido o el alargamiento en hasta siete años de los préstamos para ajustar así la cuota.

Entre las medidas existía otra que ha impulsado el repago de los préstamos para compra de vivienda: con carácter universal, en el acuerdo se incluyó la eliminación de la comisión por amortización anticipada y por cambiar la hipoteca de variable a fijo durante 2023 para protegerse de los vaivenes del euríbor.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez
Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.

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